21/03/1978
Ernesto Hernández B., epropal@col2.telecom.com.co

La última vez intenté fijar un cierto número de nociones kantianas muy precisas: a priori, síntesis, etc... pero en función de lo que me parecía esencial, a saber una inversión radical en la posición del problema del tiempo con relación a la filosofía. Es una inversión crítica, como un punto crítico.
Y esa vez proponía tomar algo así como tres formulas arbitrarias, pero eso es muy peligroso, pero, peor aún, hay tres formulas clave, que no son de Kant, pero bajo las cuales parecería que se agrupan las tres grandes novedades o las tres grandes inversiones que Kant opera sobre la noción de tiempo o de temporalidad.
Entonces si se llega a eliminar todo lo que hay de fácil en esta evocación de formulas literarias a propósito de un estudio conceptual de filosofía, la primera formula a la cual Kant daría un contenido potente es la de Hamlet: "el tiempo fuera de sus goznes". La segunda formula es anónima, y sería algo así como: hasta ahora nos hemos dado por tarea representar el espacio, ha llegado el momento de pensar el tiempo. Tercera celebre formula, emitida por un autor que no tiene nada que ver con Kant: "yo es otro". Creo que si separamos estas formulas de sus contextos, convienen admirablemente a Kant, si las tomamos como declaraciones abstractas. Quizá eso me permitirá comprender en sí misma la formula "yo es otro", tanto como comprender en sí misma la formula "el tiempo fuera de sus goznes".
Le he pedido a Gilles Chatelet aportar una contribución al comentario de esta primera formula. Entonces vuelvo a situarme donde estábamos al nivel de la primera formula "el tiempo fuera de sus goznes", la filosofía de Kant ¿cómo plantea un tiempo que está saliéndose de sus goznes? Los goznes eran esa especie de pivote alrededor del cual giraba el tiempo, en otros términos, en una cierta tradición antigua, el tiempo está fundamentalmente subordinado a algo que pasa en él, y ese algo se lo puede determinar como el cambio, subordinación del tiempo al cambio, el tiempo va entonces a medir el cambio de lo que cambia, o bien, lo que es lo mismo a otro nivel, va a estar subordinado al movimiento, subordinación del tiempo al movimiento, digo que viene a ser lo mismo a otro nivel porque el movimiento como movimiento local es la forma más pura del cambio, es decir la forma perfecta del cambio, eso remite a las cosas de Aristóteles y que recorren toda la filosofía griega. O bien, lo que todavía es lo mismo a otro nivel, subordinación del tiempo al curso del mundo, y en ese sentido aparece la definición clásica en los griegos: el tiempo es el número del movimiento. ¿Qué implica esto?
Eso implica una subordinación del tiempo al cambio, al movimiento, al curso del mundo. Lo que implica que el tiempo es como doblado, hecho circular. Es un tiempo, independientemente de las cuestiones del eterno retorno que se plantean de otra manera, es un tiempo cíclico. Y en efecto, en la medida en que es el número del movimiento, va a medir el movimiento de los planetas -ver todos los temas de Platón sobre los ocho movimientos de los ocho planetas- y el gran círculo que va a medir el tiempo que necesita para que los ocho planetas se encuentren en la misma posición respectiva, los ocho círculos del mundo, habría entonces un gran círculo de los círculos del que el punto será asignado por el retorno de los planetas a la misma posición relativa, sería el año del mundo. Ahora bien ese tiempo en círculo se hace uno con el tiempo subordinado al cambio, al movimiento y al curso del mundo, y esta es la gran idea que atraviesa toda la filosofía antigua: el tiempo como idea de eternidad. El círculo del tiempo, en tanto que mide el movimiento planetario, y el retorno del mismo, ese es precisamente ese tiempo en círculo. En el Timeo hay tres bellas páginas sobre el arco del Demiurgo que hace círculo, esta actividad de doblar, de encorvar.
Ahora bien, ese tiempo como imagen de eternidad, la figura cíclica del tiempo subordinado al movimiento y del que el secreto va a ser el retorno periódico de los planetas en la misma posición relativa los unos con relación a los otros, es un tiempo que es la imagen de la eternidad. Yo diría que todo el tiempo de la antigüedad está marcado de un carácter modal, y en efecto la palabra aparece todo el tiempo: el tiempo es un modo y no un ser. Tanto como el número no es un ser, es un modo con relación a lo que cuantifica, igualmente el tiempo es un modo con relación a lo que mide.
Evidentemente, no se trata de tomar así a Kant, no solo eso no pasa en su cabeza, hay una muy larga tradición científica que va a encontrar ahí su expresión filosófica, pero ella ya había encontrado, sin duda en Newton, una expresión científica. Sucede como si el tiempo se desdoblara, pero "se desdoblara" hay que tomarlo en sentido estricto, es decir se desenrollaba, es decir perdía su forma cíclica. ¿Qué quiere decir que el tiempo deviene línea recta pura? Es exactamente como si usted tuviera un resorte doblado en círculo y lo soltara.
El tiempo deviene línea recta pura. Eso me recuerda a Borges, el verdadero laberinto es la línea recta. Cuando el tiempo deviene línea recta, ¿qué quiere decir y que implica eso como cambio?
Para hablar musicalmente, yo diría que con Kant el tiempo adquiere un carácter tonal, deja de ser modal. No encuentro otras imágenes para indicar la violencia de una tal operación con relación al pensamiento que, verdaderamente, el círculo que salta, como un resorte que se distiende, que deviene pura línea recta. Vean ustedes la línea cíclica, cuando el tiempo es cíclico, es una línea que acota al mundo y con solo decir que el tiempo deviene línea recta eso quiere decir que no acota al mundo, va a atravesarlo. En el primer caso, el tiempo cíclico es un tiempo que acota y que entonces opera -lo que para los griegos ha sido el acto supremo-, opera la limitación. Cuando el tiempo deviene línea recta, ya no acota el mundo, lo atraviesa, ya no es un límite, en el sentido de limitación, es un límite en el sentido de: está en el límite, no deja de estar en el límite, en el sentido de paso al límite. La misma palabra "límite" cambia radicalmente de sentido, ya no es la operación que limita algo, al contrario es el termino hacía el que algo tiende, y a la vez la tendencia y eso hacía lo que se tiende, eso es el tiempo. ¿Cómo explicar eso?
Se trata justamente de asignar la importancia de ese tiempo devenido línea recta, pues no es una simplificación, cambia completamente la atmósfera misma del tiempo y la operación del tiempo.
La manera más simple es dirigirse a un poeta que se reclama kantiano: Hölderlin. Por el momento nuestro problema es únicamente señalar la importancia en ese cambio, cuando el tiempo deja de ser circular, de ser un ciclo para devenir línea recta. Es necesario tener en la mente que Hölderlin se reclama kantiano y a la vez, tiene muchas cosas que decir sobre lo que alcanza cuando el tiempo deviene línea recta.
Hölderlin plantea el problema al nivel de la tragedia griega, y principalmente opone la tragedia griega tal como aparece en Esquilo y la tragedia griega tal como aparece en Sofocles, y ante todo en Edipo y en Antigona. Vamos a ver enseguida como el esquema que desarrolla Hölderlin, y que otros comentadores de Sofocles han retomado después de él, concierne al corazón mismo de nuestro problema. Vuelve a decirnos que hay un cierto trágico griego que es el trágico del tiempo cíclico. Lo encontramos en Esquilo. ¿Qué es el ciclo del tiempo trágico? El ciclo del tiempo trágico es, a grandes rasgos, como tres arcos de círculo de valores desiguales; está el momento de la limitación; la limitación no es nada más que la justicia, la parte asignada a cada uno. Y después está la trasgresión de la limitación, el acto que trasgrede.
El momento del límite es el gran Agamenón, la belleza de la limitación real. Después está la trasgresión del límite, es decir el acto de la desmesura: Clitemnestra asesina a Agamenón. Después está la larga reparación, y el ciclo del tiempo trágico es éste ciclo de la limitación, de la trasgresión y de la reparación. La reparación es Oreste que vengará a Agamenón. Habría un restablecimiento del equilibrio, del límite que ha sido por un momento sobrepasado. Señalemos que ese tiempo trágico también es calcado sobre el tiempo astronómico puesto que en el tiempo astronómico tenemos la esfera de lo establecido que es precisamente la esfera de la bella limitación, tenemos los planetas y el movimiento de los planetas que, de cierta manera rompe el límite, después tenemos la reparación, es decir el restablecimiento de la justicia puesto que los planetas se reencuentran en la misma posición.
Y en esta formula del famoso destino trágico, como se dice, el destino está hecho desde el principio, y cuando la tragedia comienza ya está hecho: como lo dice el texto de Esquilo, en el momento en que Agamenón entra en su palacio y va a ser asesinado por Clitemnestra, eso ya está hecho. Pero en el momento en que Clitemnestra lo asesina, acto de desmesura e injusticia, de violación del límite, la reparación ya está ahí. Es esta especie de destino cíclico. El tiempo es curvo.
Mientras que en páginas esplendidas, Hölderlin dice: ¿cuál es la novedad en Sofocles? ¿En qué, finalmente, Sofocles funda la tragedia moderna? Él es el primero en descurvar el tiempo. Es el tiempo de Edipo. Dice que antes de Sofocles, en el trágico griego, el hombre se sustrae en el límite; pero de Edipo no podemos decir que es una atmósfera de alguien que trasgrede el límite y por ahí mismo que se sustrae al límite. En el caso de Edipo, el límite se sustrae. ¿Dónde está? El límite deviene paso al límite. Formula esplendida de Hölderlin: en Edipo, el inicio y el fin ya no riman, y la rima es precisamente el arco del plegamiento del tiempo de tal manera que inicio y fin rimen el uno con el otro: aquí hay reparación de la injusticia. En Edipo el tiempo ha devenido una línea recta que va a ser la línea sobre la cual Edipo erra. La larga errancia de Edipo. Ya no habría reparación, o lo sería bajo la forma de una muerte brutal. Edipo está en perpetuo aplazamiento, él va a recorrer su línea recta del tiempo. En otros términos, él está atravesado por una línea recta que lo arrastra. ¿Hacía qué? Nada. Heidegger podrá decir más tarde que es hacia la muerte. De la línea recta del tiempo, Heidegger, por su parte, sacará la idea, que no deja de ser kantiana, la idea de una especie de ser-para-la-muerte.
Vemos en efecto que en el caso de Edipo, en la tragedia de Sofocles, el inicio y el fin no riman, y más aún hay un instante cero. Hölderlin añade que ese tiempo descurvado, tal que ya no riman el inicio y el fin, es un tiempo marcado por una cesura, y justamente es porque hay una cesura en ese tiempo, entonces un presente puro, que habrá -y la cesura lo va a distribuir-, un antes y un después, y los que no riman son ese antes y ese después.
Al esquema del tiempo cíclico lo sustituye un tiempo como línea recta, marcado por una cesura, cesura que distribuye un antes y un después no simétricos. Es muy importante para nosotros pues el tiempo como línea recta tiene en sí la posibilidad de distribuir un antes y un después no simétricos, de producir un antes y un después no simétricos a partir de una cesura. Esta cesura se puede llamar el presente puro. Ahora bien, el análisis de Hölderlin es admirable pues intenta mostrar que esa forma del tiempo, cesura distributriz de un antes y de un después, entonces forma lineal de ese tiempo marcado por un presente puro en función del cual se produce en el tiempo un pasado y un futuro, pues bien, ese tiempo es el de la conciencia moderna del tiempo en oposición a la conciencia antigua.
Puesto que he remontado la formula a Hamlet, eso me obliga a plantear, independientemente de las fechas, hasta que punto todo el esquema que Hölderlin construye para hacernos comprender lo que él considera que es la novedad de Edipo, hasta que punto se aplica a Hamlet. Para quienes se reclaman de Hamlet, es curioso hasta que punto es en un tiempo lineal donde algo se sustrae constantemente, ya no es Hamlet quien se sustrae al límite, el límite se sustrae a Hamlet, como si hilara la línea recta. Y ahí una cesura. Para Edipo, Hölderlin asigna el momento de la cesura en esto: la intervención de Tiresias, la intervención del adivino. Él va a constituir el instante puro, el presente puro a partir del cual se produce sobre la línea recta un pasado y un futuro, es decir un antes y un después que ya no riman. Y en Hamlet hay un momento que me parece extraordinario: Hamlet vacila mucho en su empeño de vengar a su padre: literalmente el limite se sustrae. En cuanto duda mucho para vengar a su padre, es la misma historia que Edipo. Permanece durante mucho tiempo en el tiempo como el antes, pero todavía no se puede decir "un antes" puesto que un antes y un después solo son distribuidos por la cesura, es decir el momento del presente puro; y después su padrastro que quiere liquidarlo, lo envía a un viaje por el mar. Entonces, el viaje por el mar es totalmente fundamental para que Hamlet regrese diciendo: "hay en mi algo peligroso", cosa que nunca habría dicho antes, como si el viaje en el mar lo hubiese vuelto capaz de algo de lo que anteriormente no era capaz. El viaje en el mar ha hecho la función de cesura y ha distribuido sobre la línea recta del tiempo un antes y un después no coincidentes, no simétricos.
Todo esto lo vemos en este texto, absolutamente bello, oscuro pero bello de Hölderlin: "En el límite extremo del desgarramiento solo le faltan las condiciones del tiempo o del espacio (Hölderlin habla ahí kantiano). En este límite el hombre se olvida de sí mismo porque está por entero en el interior del momento. Dios olvida porque él solo es tiempo. Y de una parte y de otra se es infiel, etc..." ¿Qué es el desvío categórico? Es que como el tiempo es cíclico, hay una especie de relación Dios-Hombre que es uno con el destino en la tragedia griega. Cuando el tiempo se vuelve línea recta, es también algo que separa. En el bello comentario de Hölderlin el doble desvío en el mismo trazo del tiempo lineal va a separar al hombre y a Dios, Dios se aparta del hombre que se aparta de Dios. Por eso Edipo es llamado por Sofocles "atheos", que no quiere decir ateo, sino el separado de Dios. Aún si ya Dios no es el maestro del tiempo, quien curva el tiempo, y el hombre ya no está él mismo ???? en círculo en una especie de armonía con Dios, en esa especie de relación con Dios, el hombre ya solo es la cesura que impide que antes y después rimen, es quien distribuye un antes y un después que ya no riman.
Quisiera precisamente comenzar por un sentimiento sobre la importancia de ese tiempo que se pone en línea recta. No quiere decir una simplificación de la figura del tiempo, quisiera que sientan, al contrario, una intensa complicación de la figura del tiempo. El tiempo no está subordinado a algo que pasa en él, al contrario todo el resto se subordina al tiempo. Dios no es más que el tiempo vacío. El hombre solo es cesura en el tiempo. En "La crítica de la razón pura", hay un pasaje muy celebre e igualmente muy bello, que se titula "las anticipaciones de la percepción". Quisiera mostrar justamente que, a otro nivel, Kant nos cuenta una historia que es la misma que Hölderlin ha contado antes. Pero ya no a propósito de la tragedia griega. Extrañamente encontramos que es a propósito de la física científica. Hay doce páginas extraordinarias tituladas entonces "las anticipaciones de la percepción". Kant nos dice que el espacio y el tiempo son lo que se llama magnitudes extensibles. ¿Qué quiere decir una magnitud extensible? Eso no es complicado, para hablar en latín, una magnitud extensible es la que responde a la formula "partes extra partes", la exterioridad de las partes, a saber una magnitud extensiva de la manera siguiente: la multiplicidad remite a una reunión de las partes en un todo. Esa es una cantidad extensiva. Ahora bien el tiempo es algo así: un minuto, otro minuto, y después decimos que eso es, que es una hora de pasado. Vemos la sucesión de partes y en la aprehensión, la reunión en un todo: una hora.
El espacio y el tiempo son cantidades extensivas, nada difícil. Kant añade: pero he aquí, lo real en el espacio y en el tiempo -recuerden que lo real en el espacio y en el tiempo es lo que aparece en el espacio y en el tiempo, es el fenómeno puesto que en Kant el fenómeno no es una apariencia, es el hecho de aparecer-, lo real en tanto aparece en el espacio y en el tiempo, sin duda tiene también una cantidad extensiva, por ejemplo la mesa ocupa un espacio, tiene una cantidad extensiva, está el espacio de la mesa. No voy a volver sobre este punto, es lo que Kant llama una síntesis. Pero lo real en el espacio y en el tiempo no solo tiene una cantidad extensiva, también tiene una cantidad intensiva. ¿Qué es una cantidad intensiva? Lo que llena el espacio en tal o cual grado.
Vemos enseguida la diferencia entre cantidad extensiva y cantidad intensiva puesto que un mismo espacio extensivo podrá ser igualmente llenado en grados diversos. Ejemplo: el mismo espacio puede ser llenado por un rojo más o menos intenso, el mismo cuarto puede ser llenado por un calor más o menos intenso, el mismo espacio puede ser llenado por una materia más o menos densa. La cuestión no es, del todo, si hay vacío en el espacio y en el tiempo. Kant distinguirá fundamentalmente las dos cuestiones: ¿se puede concebir el vació en el espacio y en el tiempo? Y otra cuestión, a saber que el espacio y el tiempo pueden ser llenados sin que haya vacío en ellos, pueden ser llenados en grados diversos.
Entonces, ¿qué es la cantidad intensiva de lo real en tanto que llena el espacio y el tiempo? Más aún, no hay solamente un real que llena el espacio y el tiempo, hay un real del espacio y del tiempo, es la cantidad intensiva. En oposición a lo que se ha dicho de la cantidad extensiva, los dos caracteres fundamentales de la cantidad intensiva según Kant -y eso será muy importante para todas las posteriores teorías de la intensidad-, son: primer carácter: la aprehensión de una cantidad intensiva instantánea, es decir que su unidad no viene de la suma de sus partes sucesivas, la unidad de una cantidad intensiva cualquiera es aprehendida en el instante. Lo que quiere decir que cuando yo digo "hace treinta grados", el calor treinta grados no es la suma de tres veces diez grados, es al nivel de las cantidades extensivas que treinta es 10+10+10, pero treinta grados no lo es tres veces, un calor de treinta grados no son tres calores de diez grados. En otras palabras, las reglas de la adición, de la sustracción no valen para las cantidades intensivas. La aprehensión de la unidad de una cantidad intensiva cualquiera se hace en el instante. Segundo carácter: la multiplicidad contenida en una multiplicidad intensiva no remite a una sucesión de partes exteriores las unas a las otras, sino que remite a una aproximación variable del grado cero. Puedo decir que cada vez que hay algo que llena el espacio y el tiempo, yo diría o más bien Kant diría que nos encontramos frente a una intuición empírica. Pero en la medida en que eso que es dado a una cantidad intensiva, es decir un grado, lo cojo en una relación en su producción a partir de cero, o su extinción... o lo real que llena el espacio y el tiempo, desde el punto de vista de su cantidad intensiva está cogido como producto a partir del grado cero o como apagándose es decir alcanzando el grado cero.
En ese momento la cuestión no es del todo saber si hay un espacio y un tiempo vacíos, la cuestión es saber que de todas maneras hay una conciencia vacía del espacio y del tiempo. Y hay una conciencia vacía del espacio y del tiempo como estando la conciencia determinada por y en función del grado cero como principio de la producción de todo real en el espacio y en el tiempo-producción a partir de cero o principio de extinción.
No quisiera hacer aproximaciones forzadas, pero al nivel físico de la intensidad en Kant, podemos hacer lo que Hölderlin ?????, a saber la línea recta del tiempo marcado de una cesura que es la intuición=0; lo que él llamaría la intuición formal vacía, a partir de la cual será producido lo real que llena el espacio y el tiempo, y es esta intuición=0, esta intuición vacía que forma la cesura. En función de esta cesura, de este grado cero implicado por toda cantidad intensiva, que está naturalmente en correlación con el tiempo como forma vacía, como línea pura. Entonces sobre el tiempo como línea pura se marca la cesura del grado cero que va a hacer que antes y después no rimen más. Una vez más la cuestión no es: hay un tiempo y un espacio vacíos, la cuestión es que hay una conciencia vacía del tiempo, en virtud de la naturaleza del tiempo mismo. En otros términos Dios ha devenido tiempo, al mismo tiempo que el hombre devenía cesura. Es difícil, no comprendemos nada, pero es bello. Esto era lo que yo quería decir sobre el tiempo fuera de sus goznes.
La cantidad intensiva opera una síntesis entre el grado cero que implica, y a partir del cual ella es producida, y el tiempo como línea pura o forma vacía. La cantidad intensiva como grado de lo real que llena un espacio y un tiempo opera la síntesis entre un grado cero, a partir del cual ese real es producido o en el cual se extiende, de otra parte el tiempo como forma vacía o línea pura. Si bien habría complementariedad entre la función de cesura que juega la conciencia intensiva en el tiempo, y la forma lineal vacía que toma el tiempo. De ahí que, como diría Hölderlin, el hombre (la conciencia del tiempo) no es más que cesura, Dios no es más que tiempo vacío. El doble desvío. Kant no iba hasta allá, por una razón muy simple que precisaré: en efecto Kant sustraía a Dios y al alma del conocimiento. Les daba una función en el campo del conocimiento, pero Dios y el alma no eran como tales conocidos puesto que solo conocemos fenómenos, solo conocemos lo que aparece. Simplemente no suprimía ni a Dios ni al alma puesto que iba a darles otra función, una función práctica, moral. Pero desde el punto de vista del conocimiento, Dios pasa por el tiempo vacío como el alma pasa por la cesura.
¿Esto es mejor? El verdadero vivido es, absolutamente, lo abstracto. Lo abstracto es lo vivido. Yo diría que desde que alcanzamos lo vivido, lo alcanzamos en lo más vivo de lo abstracto. En otros términos, lo vivido no representa nada. Y nosotros solo podemos vivir de lo abstracto y nunca nadie ha vivido de otra cosa que de lo abstracto. Yo no vivo la representación de mi corazón, vivo una línea temporal que es completamente abstracta. ¿Qué más abstracto que un ritmo? Para los estoicos -ellos son a la vez completamente nuevos con relación a la antigüedad, y al mismo tiempo nada tienen que ver con ella- emplean "límite" en otro sentido. El límite con ellos ya no es el límite de los filósofos de tipo platónico, ya no es el otro límite...
Las anticipaciones de la percepción en Kant, quieren decir algo muy simple, a priori no podemos decir nada sobre la percepción, si hay un color que se llama rojo y otro que se llama verde, eso es lo dado, no podemos decirlo independientemente de la experiencia, es dado en la experiencia. Hay dos cosas que podemos decir a priori: cualquiera que sea lo que está dado en el espacio y en el tiempo, lo que está dado en el espacio y en el tiempo es una cantidad extensiva, pero también tiene un grado, es decir una cantidad intensiva. Ese es un juicio a priori. A saber, nada llenaría el espacio y el tiempo como cantidades extensivas si eso que lo llena no tuviera también un grado. Entonces yo anticipo la percepción puesto que tengo una determinación, es lo único a priori que puedo decir. Entonces hay anticipación. En Epicuro no lo es en ese sentido. La definición del tiempo epicuriano aún no será la novedad del tiempo estoico, típicamente es el tiempo modal. En este punto yo quisiera que Gilles Chatelet encadene y diga, desde su punto de vista matemático, en qué es fundamental esta concepción del tiempo como línea recta.

Gilles Chatelet (un resumen porque la cinta es inaudible): En Platón se tiene un tiempo que está creado, es decir que tiene una trascendencia, algo que está más allá del tiempo y que, en correlación con él, tiene una dimensión superior. Ese tiempo de platón mide los períodos, es un conjunto de períodos y asegura la repetición de las identidades en los astros, el calendario. Lo fundamental por retener es que el tiempo es un número. Ese tiempo, por encima marca la medida del orden. El tiempo en Platón describe el orden, por ejemplo el caos no tiene tiempo. El tiempo es una especie de calendario de expresión del orden del mundo: es un sistema de señalizaciones del orden, está en el mundo, es un ser mundano.
En Aristóteles todo se instala por el movimiento y el tiempo esta en el movimiento, es interior a la masa. El tiempo está atado a los cuerpos. El tiempo será puramente astrológico, pero tenemos en Aristóteles la noción de tiempo eterno, infinito y uniforme. En Platón y Aristóteles tenemos una representación cíclica.
En Plotino hay un operador abstracto que se llama lo uno, que no tiene ninguna calificación y hay algo que se degrada desde que se sale de lo uno. El tiempo mide ciertamente la degradación con relación a la eternidad. Plotino dice que el tiempo es la adición irreparable del ser en sí mismo. El tiempo es una caída, v. g. una degradación, y Plotino habla de aspiración hacia Dios. La figura matemática que se conciliará con lo que dice Plotino se llama una recta proyectiva, el tiempo es una recta, pero una recta recurvada. Ya no es un círculo. Es un círculo menos un punto (lo uno). El tiempo en Plotino sería una especie de tiempo proyectivo, tenemos hay la idea de la irreversibilidad. En Plotino el tiempo deriva de lo uno y lo uno es trascendente al tiempo. El tiempo no es exactamente un ser cósmico, es el alma quien aprecia al tiempo en tanto que... El tiempo es ya un equivalente de la eternidad, no hay ni comienzo ni fin y el punto fuera del círculo no está en el tiempo, lo uno está más allá, jamás comenzamos. Esto también es paradójico.
En Kant el tiempo deviene una condición de posibilidad de los fenómenos. La sucesividad de los fenómenos implica el tiempo, entonces el tiempo es trascendente. El tiempo es eso que se llama una multiplicidad, eso se ha dicho claramente, es unidimensional y sobre todo esta ordenado. Al final él dice que tiende a la recta. ¿Qué es una recta?... el tiempo como parámetro da la trayectoria... La recta real es una función, el tiempo deviene condición de una función; no es la imagen de la representación, es la función misma. Tenemos la susceptibilidad de tener una función del tiempo. ¿En qué es Kant completamente moderno? Porque la temporalidad es definir la topología... recta... Pero la idea esencial de Kant es que el espacio abstracto que esta ahí es puro parámetro.
Hay dos cosas en Kant: primero una revolución tecnológica en el sentido en que él ha afirmado claramente que el tiempo es una recta real, pero hay también una noción de función.

Gilles Deleuze: Tu dices algo muy importante, a saber que en Kant el tiempo deja de ser número o medida y deviene parámetro. Quisiera que expliques la diferencia entre un número o una medida y un parámetro.

G. Chatelet: El parámetro no es un resultado. Un número, para los griegos es simplemente una medida, aquí la medida del tiempo es posible porque... En matemáticas parámetro no tiene una definición, es simplemente una noción. El tiempo devenido parámetro no es un resultado, deviene dato inicial. Un parámetro es lo que está dado, lo que varia.

Deleuze: Yo creo que eso vuelve exactamente a lo mismo: decir que el tiempo deja de ser un número o el tiempo deja de medir algo y entonces está subordinado a lo que mide, y el tiempo vuelto un parámetro, el tiempo esta relacionado con un problema de constitución. Cuando decía que el tiempo sé descurva, deviene línea recta... hay algo equivalente en esta concepción moderna del tiempo donde es al mismo tiempo que aparece una forma vacía del tiempo paramétrico y que hay complementariedad con algo que hace de función, o bien de cesura en la tragedia, o bien de corte en la instrumentación matemática. Estoy un poco molesto por el rol clave que Gilles Chatelet da a Plotino. En la antigüedad es más complicado de lo que se puede decir en el presente. Había dos direcciones y las dos direcciones tenían al menos algo en común: en las dos direcciones el tiempo tiene un carácter modal y nunca un carácter ???? Ahora bien, las dos direcciones son: el tiempo como número del movimiento, entonces subordinado al cosmos físico, subordinado a la physis, y después Plotino la rompe, pero no es el primero en romperla, y construye una concepción del tiempo que ya no está subordinado a la physis sino al alma. Yo no estaría de acuerdo con Gilles Chatelet sobre la importancia en ese punto, de Plotino, y eso porque en las dos tentativas el tiempo subordinado al alma, el tiempo subordinado a la physis mantiene y tiene en común, al menos, el afirmar un carácter puramente y únicamente modal del tiempo, entonces el tiempo como imagen de la eternidad, un carácter secundario y derivado del tiempo, y los dos tienen un punto de convergencia en la teoría antigua del alma del mundo. Yo no haría de Plotino un...

Asistente: intervención inaudible.

Gilles: Trascendente a propósito de Kant. Una vez más, hay dos nociones. La noción kantiana es trascendental, el tiempo es trascendental, pero toda la noción kantiana de trascendental está hecha para refutar la noción clásica de trascendente. Lo trascendental sobre todo no es de lo trascendente.
Quisiera pasar muy rápido al segundo punto. Voy a hacerlo muy rápido. Yo diría que la segunda formula que yo quería aplicar a Kant es... pero pensar el tiempo es verdaderamente más difícil - es la fase de la filosofía como filosofía crítica, como filosofía moderna definida por Kant bajo la forma de una filosofía crítica. En la filosofía clásica ¿qué es lo otro del pensamiento? Es el espacio. El espacio es concebido como limitación. Era concebido como obstáculo y resistencia, también es limitación. ¿Por qué? Porque encuentro que mi pensamiento está relacionado con una sustancia pensante ella misma inextensa, el pensamiento es el atributo de una sustancia pensante inextensa, pero esa sustancia pensante es finita en el cuerpo. Es finita en el cuerpo: es el famoso problema que envenenará a la filosofía clásica, a saber, la unión del alma como sustancia pensante y del cuerpo como sustancia extensa. Y el hecho de que el alma sea finita en el cuerpo, aunque el alma sea inextensa en sí misma (ven ustedes que es un problema inextricable: como algo inextenso puede ser finito en algo extenso, eso va a conducir a todo tipo de paradojas), introduce en efecto una limitación fundamental del pensamiento puesto que va a ser la fuente de todos los errores, de todas las ilusiones que no solo obstaculizan el pensamiento, sino limitan al pensamiento. Tercer carácter: si el espacio es lo otro del pensamiento, digo que es un otro, literalmente, de alteridad. La sustancia extensa es otra que la sustancia pensante aunque ella esté unisustancialmente supuesta, de ahí la posición muy conocida de Descartes en la cual hay tres sustancias: la sustancia pensante, la sustancia extensa y la unión de la sustancia pensante y la sustancia extensa. Con la trasformación kantiana todo cambia de aspecto. ¿Por qué? Recordando el tiempo devenido línea recta, yo no puedo decir que lo importante es el espacio como obstáculo o resistencia en el pensamiento, o como limitación del pensamiento. El tiempo deja de estar subordinado al espacio, adquiere una independencia al mismo tiempo que adquiere esta forma que hemos visto, esta forma pura, y no es el tiempo quien toma el lugar del espacio, no es obstáculo al pensamiento, es el límite que trabaja al pensamiento desde dentro. La noción de limitación externa es sustituida por la noción de límite interno. El tiempo es el límite que trabaja al pensamiento, que atraviesa al pensamiento de un lado a otro, es el límite inherente, límite interior al pensamiento, mientras que en la filosofía clásica el espacio es determinado como limitación exterior del pensamiento.
Entonces sucede como si el pensamiento tuviese su "enemigo" en sí. No lo recibe del afuera. Hay ahí una especie de cambio fundamental. Pensar el tiempo quiere decir substituir el esquema clásico de una limitación exterior del pensamiento por lo extenso, por la extraña idea de un límite interior al pensamiento que lo trabaja desde dentro, que no viene del todo del afuera, que no viene del todo de la opacidad de una sustancia. Como si en el pensamiento hubiese algo imposible de pensar. Como si el pensamiento estuviese trabajado desde adentro por algo que no puede pensar. Desde entonces el problema, en Kant, ya no será la unión del cuerpo y el alma, es decir la unión de dos sustancias de la que la una es extensa y la otra inextensa. El problema ya no será la unión de dos sustancias distintas, será la coexistencia y la síntesis de dos formas (dos formas y dos sustancias, eso es completamente diferente) de un solo y mismo sujeto. En lugar de la unión de dos sustancias, la síntesis de dos formas del mismo sujeto, eso implica que el sujeto no es sustancia.
¿Qué son esas dos formas que van a tener que unirse? -todavía no puedo decir que en el mismo sujeto puesto que la sustancia no será inherente al sujeto-, son dos formas para un mismo sujeto. He aquí que ese sujeto va a estar atravesado por esta línea del tiempo; el sujeto es atravesado por dos formas y el mismo no es otra cosa que la síntesis, a saber, el punto más misterioso, la síntesis de esas dos formas. ¿Qué son esas dos formas? Son de una parte la forma del pensamiento, y de otra parte la forma del límite interno del pensamiento. ¿Concretamente, qué quiere decir esto? La forma del pensamiento es primeramente el acto de "yo pienso", el "yo pienso" como acto ó como determinación. Decir "pienso" es determinar algo. ¿Qué? Lo veremos después.
Forma del pensamiento igual, en el sentido más universal "pienso", a saber, que es el pensamiento como tal quien se relaciona con un sujeto; pero no tengo el derecho de decir que es una sustancia. Segunda determinación de la forma del pensamiento: es que, como dice Kant, "pienso" es la representación más pobre, el pensamiento más pobre que acompaña a todos los pensamientos. Yo=yo, es el "yo" de "pienso". El "pienso" es la forma universal de la determinación, pero en un sentido yo no determina nada y en "pienso" la determinación está vacía.
Concretamente los actos de pensamiento son los conceptos. Vemos que los actos a priori del pensamiento son conceptos particulares que se llaman categorías. Entonces forma del pensamiento es el conjunto del "pienso" y de las categorías, el conjunto del "pienso" y de eso que el "yo piensa", a saber, las categorías o los predicados del objeto tal cual. Son esas las formas del pensamiento. Kant dirá también formas de la espontaneidad, cuando "pienso" es el acto de la determinación y está implica una actividad que es la actividad del pensamiento. Kant reservará la palabra espontaneidad para calificar la forma del pensamiento en esos dos casos.
Pero ¿qué es lo que hay como otro a esas dos formas del pensamiento? Hemos visto la forma de la receptividad o la forma de la intuición. La forma de la intuición también son dos cosas, como veíamos hace un momento la forma del pensamiento es el yo, el "yo" de "pienso" y es también el concepto como acto del pensamiento, los conceptos a priori, es decir las categorías, las formas de la receptividad, son el espacio y el tiempo.
Hay dos veces dos formas. La última vez decía que el espacio es la forma de la exterioridad, el tiempo es la forma de la interioridad, eso no impide que esas dos formas tengan en común ser dos formas de la intuición o las formas de la receptividad. La forma de la receptividad es doble: forma de exterioridad=espacio, forma de interioridad=tiempo, pero las dos son la forma de la receptividad. De otra parte están las formas de espontaneidad que son el "pienso" y las categorías. Ven ustedes, y esto es muy importante, que eso se desdobla: tenemos una primera gran dualidad: forma de intuición y forma de espontaneidad, forma de receptividad y forma de espontaneidad, y cada una de esas dos grandes formas tiene dos aspectos. La forma de receptividad tiene dos aspectos: exterioridad-espacio, interioridad-tiempo, la forma de espontaneidad tiene dos aspectos: el yo del "pienso", el yo=yo, y los conceptos que pienso, los conceptos a priori.
El problema de Kant es como un mismo sujeto, yo, puede tener dos formas irreductibles la una a la otra (irreductibilidad del espacio y del tiempo, de una parte, y del concepto de otra parte), como un mismo sujeto puede tener dos formas, principalmente la forma del tiempo y la forma del pensamiento, y que según la forma del tiempo, él es receptivo, él es aceptado, y según la forma del pensamiento es espontáneo, es determinante, opera las determinaciones. No se trata de saber como está el alma unida al cuerpo, la respuesta de la unión del alma al cuerpo resultará evidentemente del problema así modificado, a saber, la síntesis de dos formas irreductibles de un mismo sujeto, o para un sujeto. Es como volver a decir que para un mismo sujeto están la forma de la espontaneidad de pensar y la forma de receptividad del tiempo.
Por eso el tiempo es ya autor del pensamiento. Y la síntesis kantiana es evidente: la síntesis es algo que separa o que desgarra y esta especie de yo kantiano está desgarrado por esas dos formas que lo atraviesan y que son completamente irreductibles la una a la otra. Entonces de donde viene la armonía, como puede funcionar ese sujeto claudicante que no piensa nada sin que lo que piense tenga un correspondiente en el espacio y en el tiempo, que no encuentra nada en el espacio y en el tiempo sin que eso no tenga un correspondiente en el pensamiento, y sin embargo el espacio y el tiempo y el pensamiento son dos formas absolutamente heterogéneas. Literalmente es un sujeto que está fundamentalmente astillado, atravesado por una especie de línea que es precisamente la línea del tiempo. Si bien yo diría, como tercer punto, que en la filosofía clásica lo otro del pensamiento era lo otro de la alteridad, con Kant comienza algo completamente nuevo: lo otro en el pensamiento. Es un otro de la alienación. Seguramente Kant no emplea esta palabra, pero los post-kantianos produjeron una teoría fundamental de la alienación que se mostrará en su estado más perfecto en Hegel. La diferencia entre lo otro de la alteridad, que es verdaderamente un otro exterior que obstaculiza el pensamiento, es el otro de la alienación que es el límite interior.
¿Qué es esta alienación? La alienación del sujeto en Kant, es precisamente lo que hace que sea como desgarrado por la dualidad de dos formas que le pertenecen tanto la una como la otra, forma de la receptividad y forma de la espontaneidad. De golpe estamos casi en el punto de comprender lo que podría querer decir la expresión "yo es otro". "Yo es otro" es primero una expresión de Rimbaud, está en las cartas. El contexto es el más clásico posible, es puramente aristotélico pues las dos veces que Rimbaud comenta la formula "yo es otro", lanza esta formula apoyándose filosóficamente en una filosofía extremadamente clásica. Es evidente que Rimbaud ha tenido un profe que le ha dado un curso sobre Aristóteles. En la carta II en la Pléiade, 1971: "Yo es otro. Tanto peor para la madera que se vuelve violín". Carta a Paul Dominique: "Pues yo es otro. Si el tigre se despierta... Yo asisto a la eclosión de mi pensamiento, yo lo miro, yo lo estudio".
Aristóteles nos dice que está la materia y después la forma que informa la materia. La materia es el cobre, el clarinete es el cobre que ha sido colado en esta forma. No se puede ser más clásico, y Rimbaud se asimila a una materia y dice: el pensamiento me forma. En el otro ejemplo, la madera se vuelve violín, se le da la forma del violín y él recibe las capacidades.
Rimbaud saca la formula "yo es otro" que estalla evidentemente el contexto. Su asunto es encontrar el poema, el acto poético apropiado. Kant es quien va a hacer el trabajo filosófico que corresponde a la formula "yo es otro".
Hay que partir a toda prisa, pues Kant se refiere a eso, sin decirlo, hay que partir del cogito en Descartes. Yo quisiera evidentemente ahorrarles un curso sobre Descartes, pero todo viene de esta formula: "pienso entonces soy". Pero la formula completa es "yo pienso, yo soy, yo soy una cosa que piensa". Yo pienso=determinación. Yo soy es la posición de algo indeterminado; yo soy una cosa que piensa, la cosa como determinada. ¿Ustedes me siguen? Hay tres términos: una determinación: pienso, una cosa a determinar, una existencia o un ser, y en tercer lugar lo determinado, la cosa pensable.
La determinación determina algo a determinar. Me dirán que si solo hay eso, eso no va lejos. Tengo tres cosas: pienso, soy, soy una cosa que piensa. El "yo pienso" determina al "yo soy" como cosa que piensa. A primera vista parece impecable. Pero llega Kant y dice: no del todo, él ha olvidado un término, eso no es tan complicado. Y Kant corrige, dice, de acuerdo pienso=determinación -y ahí está de lleno en el porvenir de la filosofía alemana-, para pensar hay que ser, de acuerdo, entonces la determinación implica algo indeterminado que está por determinar en la determinación. Yo tengo necesidad de esta formula complicada para una cosa muy simple. Ven ustedes, pienso entonces soy, es muy simple, pienso es una determinación, la determinación implica algo indeterminado que está justamente por determinar en la determinación. Entonces, pienso, soy, eso funciona. Sobre ese asunto él hace un corte, una cesura, dice: pienso entonces soy, muy bien, pero usted no puede extraer "soy una cosa que piensa". Kant ha visto una falla ahí donde el otro creía estar en una especie de continuidad que no se podía refutar.
¿Por qué funciona de "pienso" a "soy"? Una vez más, de acuerdo la determinación implica algo indeterminado por determinar en la determinación. Pero, dice Kant, eso todavía no nos dice la forma, bajo que forma lo indeterminado (es decir el yo soy) es determinable por la determinación.
... La determinación, lo existente indeterminado, la existencia determinada por la determinación, y Descartes pensaba tener un continuo del pensamiento. La determinación era "pienso", la existencia indeterminada era "soy", la determinación determinaba lo indeterminado: soy algo que piensa. Kant dice: pienso=determinación, soy= existencia indeterminada implicada por el yo pienso; para que haya determinación es necesario que haya algo por determinar. Pero he aquí, le faltaría decirnos bajo cual forma lo indeterminado, lo por determinar, lo que debe ser determinado, anclado, necesitaría decirnos bajo cual forma la existencia indeterminada es determinable por la determinación. Descartes solo olvida una cosa, y era definir la forma de lo determinable. Entonces no habría tres términos, la determinación, lo indeterminado y lo determinado, habría cuatro términos: la determinación, lo indeterminado, la forma determinable y lo determinado.
Si ustedes comprenden eso han comprendido todo porque tienen la respuesta de Kant. ¿Bajo cuál forma la existencia indeterminada tal como ella está implicada por el pienso, bajo cuál forma es determinada?
El "yo pienso" es una determinación, es decir un acto de la espontaneidad. Implica un "yo soy", pero un "yo soy" completamente indeterminado. Descartes nos decía: muy bien, si, eso es completamente indeterminado, pero ¿qué importa? Puesto que la determinación "pienso" basta para determinar su determinado, "soy una cosa que piensa"... lo que ha olvidado es que "pienso" es una determinación que implica algo indeterminado, pero también que eso no nos dice bajo que forma el "soy" es determinable por la determinación "pienso".
Respuesta de Kant: la forma bajo la cual el "soy" es determinable es evidentemente la forma del tiempo. Eso va a ser la forma del tiempo; y vamos a caer en esa paradoja que Kant mismo definirá con una formula admirable: la paradoja del sentido intimo, la paradoja del sentido interior, a saber, la determinación activa "pienso" determina mi existencia, la determinación activa "pienso" determina activamente mi existencia, pero ella no puede determinar mi existencia más que bajo la forma de lo determinable, es decir bajo la forma de un ser pasivo en el espacio y en el tiempo. Entonces "yo" es un acto, pero un acto que no puedo representarme en tanto que soy un ser pasivo. Yo es otro. Entonces yo es trascendental.
En otros términos, la determinación activa del "pienso" solo puede determinar mi existencia bajo la forma de la existencia de un ser pasivo en el espacio y en el tiempo. Lo que es lo mismo que decir que el mismo sujeto ha tomado dos formas, la forma del tiempo y la forma del pensamiento, y la forma del pensamiento solo puede determinar la existencia del sujeto como la existencia de un ser pasivo.

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