24/03/1981
Ernesto Hernández B., epropal@col2.telecom.com.co

Es la última vez que hablamos de Spinoza. Voy a comenzar por una pregunta que se me planteo la última vez: ¿Cómo puede Spinoza decir, al menos en un texto, que toda afección, cualquier afección, es afección de la esencia?
En efecto, "afección de la esencia", sentimos que es una expresión un poco rara. En lo que conozco es el único caso en que se encuentra esta expresión. ¿Cuál caso? Un texto muy preciso, se trata de un texto de recapitulación al final del libro tres de la Ética. Ahí, Spinoza nos da una serie de definiciones fuera del libro. Define, o vuelve a dar definiciones que, hasta ese momento, o bien no estaban dadas, o estaban dispersas. Da las definiciones de los afectos.
Ustedes recuerdan que los afectos eran un genero de afección muy particular: es lo que mana. Se lo traduce frecuentemente por la palabra sentimiento. Pero tenemos la palabra francesa "afecto" que de hecho corresponde a la palabra latina "affectus". Es, propiamente hablando, lo que mana de las afecciones, las afecciones eran las percepciones o las representaciones.
Ahora bien, en la definición I, al final del libro tres, se lee: "El deseo es la esencia misma del hombre, en cuanto esta esencia es concebida como determinada, por una afección cualquiera de si misma, a hacer algo". Esta definición implica una larga explicación y, si continuamos, llegamos a una frase que también es un poco problemática pues, por afección de la esencia, "nosotros entendemos toda organización de esta esencia, sea innata (o adquirida)". En el texto en latín falta algo, es la razón de ese paréntesis. En la traducción holandesa del "Tratado breve", esta la frase completa que esperamos. ¿Por qué se espera ese complemento "(o adquirida)"? Porque es una distinción muy corriente en el siglo XVII, entre dos tipos de ideas o afecciones: las ideas llamadas innatas, o las ideas llamadas adquiridas o adventicias. En Descartes se encuentra la distinción entre ideas innatas y adventicias.
La pareja Innato-adquirido es muy corriente en el siglo XVII pero, al contrario, lo raro es que Spinoza no utiliza esta terminología y es en la recapitulación donde aparecen retomadas las palabras innato y adquirido. ¿Qué es ese texto en el que Spinoza emplea estos términos que no había empleado hasta ese momento y donde, de otra parte, lanza la fórmula "afección de la esencia"?
Si pensamos en todo lo que se ha dicho hasta ahora, hay un problema por el que preguntamos como Spinoza puede decir que todas las afecciones y todos los afectos son afecciones de la esencia. Eso quiere decir que aún una pasión es una afección de la esencia.
Al final de todos nuestros análisis, tendíamos a concluir que lo que pertenece verdaderamente a la esencia son las ideas adecuadas y los afectos activos, a saber las ideas de segundo genero y las ideas de tercer genero. Eso es lo que verdaderamente pertenece a la esencia. Ahora bien, Spinoza parece decir, de hecho, lo contrario: no solo todas las pasiones son afecciones de la esencia, sino aún entre las pasiones, las tristezas, las peores pasiones, ¡todo afecto afecta la esencia!
Quisiera intentar resolver este problema.
No es cuestión de discutir un texto de Spinoza, es necesario tomarlo al pie de la letra. El texto nos enseña que sin importar cual sea, toda afección es afección de la esencia. Entonces las pasiones pertenecen a la esencia, no menos que las acciones; las ideas inadecuadas pertenecen a la esencia no menos que las ideas adecuadas. Y sin embargo es necesario que haya una diferencia. Es necesario que las pasiones y las ideas inadecuadas no pertenezcan a la esencia de la misma manera que le pertenecen las acciones y las ideas adecuadas.
¿Cómo sacarla?
Afección de la esencia. Me interesa la fórmula "de", en latín el genitivo. En francés, el genitivo esta indicado por la partícula "de". Creo recordar que la gramática distingue dos sentidos del genitivo. Hay toda una variación. Cuando empleamos la locución "de" para indicar un genitivo, eso quiere decir que algo pertenece a alguien. Si hago del genitivo una locución de pertenencia, eso no impide la pertenencia en sentidos muy diferentes. El genitivo puede indicar que algo viene de alguien y le pertenece en cuanto que esto viene de alguien, o bien puede indicar que algo pertenece a alguien en cuanto que alguien sufre algo.
En otros términos, la locución "de" no elige el sentido en el que va la flecha, si es un genitivo de pasión o un genitivo de acción.
Mi pregunta es: tengo una idea inadecuada, tengo una proposición confusa de donde sale un afecto-pasión. ¿en qué sentido pertenece a mi esencia? Me parece que la respuesta es esta: en mi condición natural estoy condenado a las percepciones inadecuadas. Eso quiere decir que estoy compuesto de una infinidad de partes extensivas, exteriores las unas a las otras. Esas partes extensivas me pertenecen bajo una cierta relación. Pero esas partes extensivas están perpetuamente sometidas a la influencia de otras partes que actúan sobre ellas y que no me pertenecen.
Si considero ciertas partes que me pertenecen y que hacen parte de mi cuerpo, pongamos mi piel; los corpúsculos de piel que me pertenecen bajo tales relaciones: mi piel. Están perpetuamente sometidos a la acción de otras partes exteriores: el conjunto de lo que actúa sobre mi piel, partículas de aire, partículas de sol. Quisiera explicarme al nivel de un ejemplo rudimentario. Los corpúsculos de sol, los corpúsculos de calor actuando sobre mi piel. Eso quiere decir que ellos están bajo una cierta relación que es la relación del sol. Los corpúsculos de mi piel están bajo una cierta relación que es precisamente característica de mi cuerpo, pero esas partículas que no tienen otra ley que la ley de las determinaciones externas, actúan perpetuamente las unas sobre las otras.
Yo diría que la percepción que tengo del calor es una percepción confusa, y sale de los afectos que son ellos mismos pasiones: "¡tengo calor!". Al nivel de la proposición "tengo calor", si intento distribuir las categorías spinozistas, diría: un cuerpo exterior actúa sobre el mío. Es el sol. Es decir que las partes del sol actúan sobre las partes de mi cuerpo. Todo esto es puro determinismo externo, son como choques de partículas.
Llamo percepción a la idea del efecto del sol sobre mi cuerpo cuando percibo el calor que experimento. Es una percepción inadecuada puesto que es una idea de un efecto, no conozco la causa y desarrollo un afecto pasivo: sea que hace demasiado calor y estoy triste, sea que me siento bien, por el agradable sol.
¿En qué sentido es una afección de la esencia?
Forzosamente es una afección de la esencia. A primera vista es una afección del cuerpo existente. Pero finalmente no hay más que esencia. El cuerpo existente es todavía una figura de la esencia. El cuerpo existente es la esencia misma, en tanto que le pertenecen, bajo una cierta relación, una infinidad de partes extensivas. ¡Bajo una cierta relación! ¿Eso quiere decir esa relación de movimiento y de reposo?
Recuerdan, teníamos la esencia que es un grado de potencia. A esta esencia corresponde una cierta relación de movimiento y de reposo. Cuando existo, esa relación de movimiento y de reposo es efectuada por partes extensivas que, desde entonces, me pertenecen bajo está relación.
¿Qué quiere decir esto?
En la Ética hay un curioso deslizamiento de las nociones, como si Spinoza tuviera un doble vocabulario. Y comprendemos que solo será en virtud de la física de esa época. Pasa, entonces, de un vocabulario cinético a un vocabulario dinámico. Él considera como equivalentes los siguientes dos conceptos: relación de movimiento y de reposo, y poder de ser afectado, o aptitud en ser afectado. Hay que preguntarse por qué el trata como equivalentes esta proposición cinética y esta proposición dinámica. ¿Por qué una relación de movimiento y de reposo que me caracteriza es al mismo tiempo un poder de ser afectado que me pertenece?
Spinoza tiene dos definiciones de cuerpo. La definición cinética será: todo cuerpo se define por una relación de movimiento y de reposo. La definición dinámica es: todo cuerpo se define por un cierto poder de ser afectado. Él necesita ser sensible al doble registro cinético y dinámico.
Encontramos un texto en el que Spinoza dice que "un gran número de partes extensivas me pertenecen. Desde entonces yo estoy afectado de una infinidad de maneras". Tener, bajo una cierta relación, una infinidad de partes extensivas es poder ser afectado de una infinidad de maneras. Entonces todo se vuelve luminoso.
Si hemos comprendido la ley de las partes extensivas, ellas siguen teniendo causas, siendo causas, y sufriendo el efecto unas de otras. Es el mundo de la causalidad o del determinismo extrínseco, exterior. Siempre hay una partícula que golpea a otra. En otros términos, no podemos pensar un conjunto infinito de partes sin pensar que ellas tienen a cada instante un efecto las unas sobre las otras.
¿Qué se llama afección? Se llama afección a la idea del efecto. No podemos concebir esas partes extensivas que me pertenecen como si no hubiese un efecto de las unas sobre las otras. Son inseparables del efecto que tienen las unas sobre las otras. Y nunca hay un conjunto infinito de partes extensivas que estarían aisladas. Hay un conjunto de partes extensivas que esta definida por esto: ese conjunto me pertenece. Esta definido por la relación de movimiento y de reposo bajo la cual el conjunto me pertenece. Pero este conjunto no es separable de otros conjuntos, igualmente infinitos, que actúan sobre él, que tienen influencia sobre él y que ellos, no me pertenecen. Las partículas de mi piel no son evidentemente separables de las partículas de aire que vienen a golpearlas. Una afección no es otra cosa que la idea del efecto. La idea es necesariamente confusa pues no tengo idea de la causa. Es la recepción del efecto: digo que percibo. Por esto Spinoza puede pasar de la definición cinética a la definición dinámica, a saber que la relación bajo la cual una infinidad de partes extensivas me pertenecen es igualmente un poder de ser afectado.
Pero entonces, ¿qué son mis percepciones y mis pasiones, mis alegrías y mis tristezas, mis afectos?
Si continuo esta especie de paralelismo entre el elemento cinético y el elemento dinámico, diría que las partes extensivas me pertenecen en cuanto efectúan una cierta relación de movimiento y de reposo que me caracteriza. Efectúan una relación puesto que definen los términos entre los cuales juega la relación. Si hablo ahora en términos dinámicos, diría que las afecciones y los afectos me pertenecen en tanto ellos completan mi poder de ser afectado y a cada instante mi poder de ser afectado está completo. Comparemos estos momentos completamente diferentes: el instante A: usted esta bajo la lluvia, reunido consigo mismo, sin abrigo y reducido a proteger su lado derecho con su lado izquierdo e inversamente. Somos sensibles a la belleza de esta frase. Es una fórmula muy cinética. Estoy forzado a hacer de una mitad de mi mismo el abrigo del otro lado. Es una bella fórmula, es un verso de Dante, en uno de los círculos del Infierno donde hay una llovizna y los cuerpos están acostados en una especie de lodo. Dante intenta traducir la especie de soledad de esos cuerpos que no tienen otro recurso que girar en el fango. Cada vez ellos intentan proteger un lado de su cuerpo con el otro. Instante B: ahora usted se ensancha. Hace un instante las partículas de lluvia eran como pequeñas flechas, era horroroso, usted estaba grotesco en su traje de baño. Y llega el sol, instante B. Hay, todo su cuerpo se ensancha. He aquí que ahora usted quisiera que todo su cuerpo estuviera como expuesto, usted lo tiende hacia el sol. Spinoza dice que no hay que engañarse, que en los dos casos el poder de ser afectado esta necesariamente completo. Simplemente ahora se tienen los afectos que se merecen en función de las circunstancias, comprendidas las circunstancias exteriores; pero una afección, un afecto solo nos pertenece en la medida en que contribuye a completar actualmente nuestro poder de ser afectado.
En este sentido toda afección y todo afecto es afecto de la esencia. Finalmente las afecciones y los afectos solo pueden ser afecciones y afectos de la esencia. ¿Por qué? Para usted solo existen cuando llenan un poder de ser afectado que es el suyo, y ese poder de ser afectado es el poder de ser afectado de su esencia. No hay momento que lamentar. Cuando llueve y usted es completamente desgraciado, al pie de la letra, a usted no le falta nada. Es la gran idea de Spinoza: nunca nos falta algo. Su poder de ser afectado es, de todas maneras, llenado. En todo caso, nada se expresa nunca o nunca esta llamado a expresarse como una falta. Es la fórmula "no hay más que el Ser". Toda afección, toda percepción y todo sentimiento, toda pasión es afección, percepción y pasión de la esencia. No es por azar que la filosofía emplea constantemente una palabra que se le reprocha, pero sea como sea, ella la necesita, es la especie de locución "en tanto que". Si fuera necesario definir la filosofía por una palabra, se diría que la filosofía es el arte del "en tanto que". Si vemos a alguien obligado por azar a decir "en tanto que", podemos decir que lo que nace es el pensamiento. El primer hombre que ha pensado ha dicho "en tanto que". ¿Por qué? "En tanto que" es el arte del concepto. Es el concepto. ¿Spinoza, por azar, emplea constantemente el equivalente latino de "en tanto que"? El "en tanto que" remite a las distinciones en el concepto que no son perceptibles en las cosas mismas. Cuando operamos por distinciones en el concepto y por el concepto, podemos decir: la cosa en tanto que, es decir el aspecto conceptual de la cosa.
Entonces toda afección es afección de la esencia, si, pero ¿en tanto que qué? Cuando se trata de percepciones inadecuadas y de pasiones, hay que añadir que son afecciones de la esencia en tanto que la esencia tiene una infinidad de partes extensivas que le pertenecen bajo tal relación.
Ahí el poder de ser afectado pertenece a la esencia, simplemente es necesariamente llenado por los afectos que vienen del afuera. Esos afectos vienen del afuera, no vienen de la esencia, son por tanto afectos de la esencia puesto que completan el poder de ser afectados de la esencia. Retengamos el que vienen del afuera, y en efecto el afuera es la ley a la cual están sometidas las partes extensivas actuando las unas sobre las otras.
Cuando se llega a elevarse al segundo y al tercer género de conocimiento, ¿qué pasa? Ahí tengo las percepciones adecuadas y los afectos activos. ¿Qué quiere decir eso? Son las afecciones de la esencia. Yo diría que con mayor razón. ¿Cuál es la diferencia con el caso precedente? Esta vez no vienen del afuera, vienen del adentro. ¿Por qué? Lo hemos visto. Una noción común ya es, y con mayor razón una idea del tercer género, una idea de la esencia, ¿por qué viene del adentro?
Hace poco decía que las ideas inadecuadas y los afectos pasivos, me pertenecen, pertenecen a mi esencia. Son, entonces, las afecciones de la esencia en tanto que esta esencia posee actualmente una infinidad de partes extensivas que le pertenecen bajo una cierta relación.
Investiguemos ahora para las nociones comunes. Una noción común es una percepción. Es una percepción de una relación común, de una relación común a mi y a otro cuerpo. Derivando de los afectos, afectos activos. Esas afecciones, percepciones y afectos son también las afecciones de la esencia. Pertenecen a la esencia. Es la misma cosa pero ¿en tanto que qué? Ya no en tanto que la esencia es concebida como poseyendo una infinidad de partes extensivas que le pertenecen bajo una cierta relación, sino en tanto que la esencia es concebida como expresándose en una relación. Ahí las partes extensivas y la acción de las partes extensivas esta conjurada puesto que puesto que me elevo a la comprensión de las relaciones que son causas, entonces me elevo a otro aspecto de la esencia. Ya no la esencia en tanto que ella posee actualmente una infinidad de partes extensivas, sino la esencia en tanto que ella se expresa en una relación.
Y con mayor razón si me elevo a las ideas del tercer género, esas ideas y los afectos activos que manan de ella pertenecen a la esencia y son afecciones de la esencia, esta vez en tanto que la esencia es en sí, es en sí misma, en sí misma y para sí misma, es en sí y para sí un grado de potencia. Diría a groso modo que toda afección y que todo afecto son las afecciones de la esencia, solamente hay dos casos, el genitivo en dos sentidos... las ideas del segundo género y del tercer género son afecciones de la esencia, pero habría que decir según una palabra que aparecerá en la filosofía mucho después, con los Alemanes por ejemplo, son las auto-afecciones. Finalmente, a través de las nociones comunes y las ideas del tercer género, la esencia se afecta ella misma.
Spinoza emplea el término de afecto activo y no hay gran diferencia entre auto-afección y afecto activo. Todas las afecciones son afecciones de la esencia, pero atención, afección de la esencia no tiene un solo y mismo sentido. Voy a sacar una especie de conclusión en lo que concierne a la relación Ética-Ontología.
¿Por qué es que todo esto constituye una ontología? Tengo una idea-sentimiento. Solo ha habido una ontología. Solo Spinoza ha logrado una ontología. Si se toma ontología en un sentido extremadamente riguroso, solo veo un caso en el que una filosofía se ha realizado como ontología, y es Spinoza. Entonces ¿por qué ese corte no podía ser realizado más que una vez? ¿Por qué lo fue para Spinoza?
El poder de ser afectado de una esencia puede también ser realizado tanto por las afecciones externas como por las afecciones internas. Sobre todo no hay que pensar que poder de ser afectado remite más a una inferioridad que solo tendría la relación cinética. Los afectos pueden ser absolutamente externos, como en el caso de las pasiones. Las pasiones son afectos que llenan el poder de ser afectados y que vienen del afuera. ...me parece que el libro quinto funda esta noción de auto-afección. Tomemos un texto como este: el amor por el cual amo a Dios (sub-entendido en el tercer género) es el amor por el cual Dios se ama él mismo y me ama. Eso quiere decir que al nivel del tercer género, todas las esencias son interiores las unas a las otras, todos los grados de potencia son interiores los unos a los otros e interiores a la potencia llamada potencia divina. Hay una interioridad de las esencias y eso no quiere decir que se confundan. Llegamos a un sistema de distinciones intrínsecas; desde que una esencia me afecta - y esa es la definición del tercer género, una esencia afecta mi esencia -, pero como todas las esencias son interiores las unas a las otras, una esencia que me afecta es una manera bajo la cual mi esencia se afecta a sí misma.
Aún si es peligroso, vuelvo a mi ejemplo del sol. ¿Qué quiere decir "panteísmo"? ¿Cómo viven las personas que se llama panteístas? Hay mucho de ingles en quienes son panteístas. Pienso en Lawrence. Él tiene el culto del sol. Los dos puntos comunes a Lawrence y a Spinoza son la luz y la tuberculosis. Lawrence nos dice que hay, a groso modo, tres maneras de estar en relación con el sol. Están las personas en la playa, pero estas no comprenden, no saben lo que es el sol, viven mal. Si comprendieran algo del sol, después de todo, saldrían más inteligentes y mejores. Pero desde que se visten de nuevo, son tan tiñosos como antes. ¿Qué hacen del sol, a ese nivel? Permanecen en el primer genero (......) el "yo" de "yo amo el calor" es un yo que expresa las relaciones de partes extensivas del tipo vasoconstricción y vasodilatación, que se expresan directamente en un determinismo externo poniendo en juego las partes extensivas. En ese sentido las partículas de sol actúan sobre mis partículas y el efecto de las unas sobre las otras es un placer o un gozo. Ese es el sol del primer género de conocimiento que traduzco bajo la forma candida: "oh el sol, me gusta eso". De hecho, aquí juegan los mecanismos extrínsecos de mi cuerpo, y las relaciones entre partes, partes del sol y partes de mi cuerpo.
Con el sol, ¿a partir de cuándo puedo auténticamente comenzar a decir "yo"? Con el segundo género de conocimiento, paso a través de la zona del efecto de las partes unas sobre las otras. He adquirido una especie de conocimiento del sol, una comprensión práctica del sol. ¿Qué quiere decir esta comprensión práctica? Quiere decir que yo tomo la delantera, se lo que quiere decir tal acontecimiento minúsculo ligado al sol, tal sombra furtiva en tal momento, se lo que anuncia. Ya no registro simplemente los efectos del sol sobre mi cuerpo. Me elevo a una especie de comprensión práctica de las causas, al mismo tiempo que se componer las relaciones de mi cuerpo con tal o cual relación del sol.
Tomemos la percepción del pintor. Imaginemos un pintor del siglo XIX que va a la naturaleza. Tiene su caballete, esta es ya una cierta relación. Tiene el sol que no permanece inmóvil. ¿Qué es este conocimiento del segundo género? Él va a cambiar completamente la posición de su caballete, no mantiene con la tela la misma relación según que el sol este alto o que tienda a ponerse. Van Gogh pintaba de rodillas. Las puestas de sol lo fuerzan a pintar casi acostado para que el ojo de Van Gogh tenga la línea del horizonte lo más baja posible. En ese momento, tener un caballete no quiere decir nada. Están las cartas de Cézanne en las que habla del mistral: como componer la relación tela-caballete con la relación del viento, y como componer la relación del caballete con el sol que declina, y como terminar de tal manera que pinto en la tierra, que pinto ventrado en la tierra. Compongo las relaciones, y de cierta manera me elevo a una cierta comprensión de las causas, y en ese momento yo puedo decir que amo el sol. Ya no estoy en el efecto de las partículas del sol sobre mi cuerpo, estoy en otro dominio, en el dominio de las composiciones de relación. Y en ese momento no estoy lejos de una proposición que nos había parecido loca en el primer grado, no estoy lejos de poder decir: "el sol, en el soy algo". Tengo una relación de afinidad con el sol. Ese es el segundo género de conocimiento. Comprendemos que, en el segundo género, hay una especie de comunión con el sol. Para Van Gogh, es evidente. Él comienza a entrar en una especie de comunicación con el sol.
¿Qué sería el tercer género? Ahí Lawrence abunda. En términos abstractos sería una unión mística. Todo tipo de religiones han desarrollado místicas del sol. Es un paso más. Van Gogh tiene la impresión de que hay un más allá que no puede restituir. ¿Qué es ese aún más que no llegaría a restituir en tanto que pintor? ¿Son esas las metáforas del sol en los místicos? Pero no son metáforas si se comprende esto, ellos pueden decir al pie de la letra que Dios es el sol. Pueden decir al pie de la letra que "yo soy Dios". ¿Por qué? No se trata de que haya una identificación. Sucede que en el tercer genero de conocimiento se llega a ese modo de distinción intrínseca. Es hay donde ahí algo irreductiblemente místico en el tercer genero de conocimiento de Spinoza: a la vez las esencias son distintas, solo que se distinguen en el interior las unas de las otras. Entonces los rayos por los cuales el sol me afecta, son los rayos por los cuales me afecto a mí mismo, y los rayos por los cuales yo me afecto a mí mismo son los rayos del sol que me afectan. Es la auto-afección solar. Al decirlo eso tiene un aire grotesco, pero comprendemos que al nivel de los modos de vida es muy diferente. Lawrence desarrolla esos textos sobre una especie de identidad que mantiene la distinción interna entre su esencia singular en él, la esencia singular del sol, y la esencia del mundo.

Webdeleuze

Recevez la newsletter du Webdeleuze

© 2017 Webdeleuze. Tous droits réservés. v.1.1