10/03/1981


Confrontación con el comentario de Guéroult

Esta semana y la próxima hablare todavía de Spinoza, y después se termino. A menos que ustedes tengan preguntas por hacer, lo que me gustaría mucho. Entonces, he aquí mi sueño: que esto sea muy claro para ustedes, esta concepción de la individualidad tal como intentamos extraerla en la filosofía de Spinoza, porque, finalmente, me parece uno de los elementos más novedosos del espinozismo. Es esta manera en que el individuo, como tal, será llevado, relacionado, devuelto en el Ser. Y para intentar hacer comprender esta concepción de la individualidad que me parece tan nueva en Spinoza, vuelvo siempre al tema: es como si un individuo, un individuo cualquiera tuviese tres capas, como si estuviese compuesto de tres capas. Hemos avanzado, al menos, en la primera dimensión, en la primera capa del individuo, y digo: bien, todo individuo tiene una infinidad de partes extensivas. Ese es el primer punto: una infinidad de partes extensivas. En otras palabras, solo hay individuo compuesto. Un individuo simple, creo que, para Spinoza, es una noción sin sentido.
Todo individuo, como tal, está compuesto de una infinidad de partes.
Intento resumir rápidamente: ?qué quiere decir esta idea de que el individuo está compuesto de una infinidad de partes? ?Que son esas partes? Una vez más, es lo que Spinoza llama los cuerpos más simples: todo cuerpo está compuesto de una infinidad de cuerpos muy simples. Pero, ?qué son esos cuerpos muy simples? Hemos llegado a un estatuto muy preciso: no son átomos, es decir cuerpos finitos, y no son indefinidos. ?Qué son? y aquí Spinoza pertenece al siglo XVII. Una vez más, lo que me conmueve del pensamiento del siglo XVII, es la imposibilidad de captar este pensamiento si no se tiene en cuenta una de las nociones más ricas en esa época, y que es una noción a la vez metafísica, física, matemática, etc.: la noción de infinito actual. El infinito actual no es ni finito ni indefinido. Lo finito significa, ante todo, o remite a, si busco la formula de lo finito, es: hay un momento en el que debes detenerte. Es decir cuando usted analiza algo, hay un momento en el que usted debe detenerse. Pongamos, y durante mucho tiempo, ese momento de lo finito, ese momento fundamental de lo finito que marca la necesidad de los términos finitos, todo eso ha inspirado al atomismo desde Epicuro, desde Lucrecio: el análisis encuentra un límite, este límite es el átomo. El átomo justifica un análisis finito. Lo indefinido, va tan lejos como usted vaya, usted no podrá detenerse. Es decir: por lejos que usted lleve el análisis, el término al que llega podrá siempre ser, a su vez, dividido y analizado. Nunca habría último término.
El punto de vista del infinito actual, me parece, del que se ha perdido completamente el sentido, y se lo ha perdido por mil razones, supongo, entre otras por razones científicas, y todo eso... pero lo que me importa, no es por qué se ha perdido ese sentido, es como lograr poder restituir frente a ustedes la manera en que pensaban esos pensadores. Realmente, es fundamental en su pensamiento. Una vez más, si considero que Pascal escribe textos muy representativos del siglo XVII, esos textos serían aquellos sobre el hombre con relación al infinito. Son gente que piensa verdaderamente, naturalmente, filosóficamente, en términos de infinito actual. Ahora bien, esta idea de un infinito actual, es decir ni finito ni indefinido, ?qué nos quiere decir eso? Nos dice: hay últimos términos, hay términos últimos, están los términos que son los últimos -ven ustedes, esto está contra lo indefinido, no es indefinido porque hay términos últimos, simplemente esos términos últimos están en el infinito. Entonces no es el átomo. No es ni lo finito ni lo indefinido. Lo infinito es actual, lo infinito está en acto. En efecto lo indefinido es, si ustedes quieren, infinito, pero virtual, a saber: ustedes pueden siempre ir más lejos. Aquí no se trata de eso; ellos nos dicen: hay términos últimos, por ejemplo para Spinoza los cuerpos más simples, son términos últimos, términos que son los últimos, que ya no podemos dividir. Simplemente, esos términos son infinitamente pequeños, son los infinitamente pequeños, y eso es lo infinito actual. Miren que se trata de una lucha en dos frentes: a la vez contra el finitismo y contra lo indefinido. ?Qué quiere decir eso? Hay términos últimos, pero no son los átomos, porque son infinitamente pequeños, o como dirá Newton, son los evanescentes, los términos evanescentes. En otros términos, más pequeños que cualquier cantidad dada. ?Qué implica eso? Términos infinitamente pequeños, no podemos tratarlos uno por uno. También allí son un no-sentido: hablar de un término infinitamente pequeño que yo consideraría singularmente, eso no tiene sentido. Los infinitamente pequeños, solo puede ir en colecciones infinitas. Entonces hay colecciones infinitas de infinitamente pequeños. Los cuerpos simples de Spinoza, no existen unos por unos, existen colectivamente, no distributivamente. Existen por conjuntos infinitos. Y no puedo hablar de un cuerpo simple, solo puedo hablar de un conjunto infinito de cuerpos simples. Si bien un individuo no es un cuerpo simple, un individuo, cualquiera que sea, y por pequeño que sea, un individuo tiene una infinidad de cuerpos simples, un individuo tiene una colección infinita de infinitamente pequeños.
Por eso, a pesar de toda la fuerza del comentario de Guéroult sobre Spinoza, no puedo comprender como Guéroult plantea la cuestión de saber si las cantidades llamadas "evanescentes", no tienen ni figura ni tamaño, por una simple razón: eso no tiene sentido. Un infinitamente pequeño no tiene ni figura ni tamaño, un átomo si tiene una figura y un tamaño, pero un término infinitamente pequeño, por definición, no puede tener ni figura ni tamaño: es más pequeño que cualquier tamaño dado. Entonces, ?qué es lo que tiene figura y tamaño? Lo que tiene figura y tamaño, la respuesta es simple, lo que tiene figura y tamaño, es una colección, una colección ella misma infinita de infinitamente pequeños. Eso si, la colección de infinitamente pequeños tiene una figura y un tamaño. Entonces llegamos a este problema: si, pero ?de dónde le vienen esta figura y este tamaño?
Quiero decirles: si los cuerpos simples son todos infinitamente pequeños, ?qué es lo que permite distinguir tal colección infinita de infinitamente pequeños y tal otra colección infinita de infinitamente pequeños? Desde el punto de vista del infinito actual, ?cómo se pueden hacer distinciones en lo infinito actual? O bien ?es qué solo hay una colección, una colección de todos los infinitamente pequeños posibles? Spinoza es muy firme en esto, nos dice: a cada individuo corresponde una colección infinita de cuerpos muy simples, cada individuo está compuesto de una infinidad de cuerpos muy simples. Es necesario, entonces, que yo disponga del medio para reconocer la colección de infinitamente pequeños que corresponden a tal individuo, y la que corresponde a tal otro individuo. ?Cómo se hará esto? Antes de llegar a esta pregunta, intentemos ver como son esos infinitamente pequeños. Ellos entran en colecciones infinitas, y, creo que el siglo XVII ha tenido algo que los matemáticos, con otros medios, con otros procedimientos -no quiero hacer reproches arbitrarios- pero que los matemáticos modernos re-descubrieron con otros procedimientos, a saber: una teoría de los conjuntos infinitos. Los infinitamente pequeños entran en conjuntos infinitos y esos conjuntos infinitos no valen unos por otros, es decir hay distinciones entre conjuntos infinitos. Sea Leibniz, sea Spinoza, toda la segunda mitad del siglo XVII está penetrada por la idea del infinito actual, el infinito actual que consiste en esos conjuntos infinitos de infinitamente pequeños. Pero entonces, esos términos evanescentes, esos términos infinitamente pequeños, cuales son sus... ?Cómo son? yo quisiera que esto tome una figura un poco concreta. Es evidente que no tienen interioridad. Intento decir de entrada lo que no son, para después decir lo que son. No tienen ninguna interioridad, entran en los conjuntos infinitos, el conjunto infinito puede tener una interioridad, pero sus términos extremos, infinitamente pequeños, evanescentes, no tienen ninguna interioridad, ?qué contituyen? Constituyen una verdadera materia de exterioridad. Los cuerpos simples tienen, los unos con los otros, relaciones estrictamente extrínsecas, relaciones de exterioridad. Forman una especie de materia, siguiendo la terminología de Spinoza, una materia modal, una materia modal de pura exterioridad, es decir: reaccionan los unos sobre los otros, no tienen interioridad, solo tienen relaciones exteriores los unos con los otros. Pero, entonces, vuelvo siempre sobre mi pregunta: si solo tienen relaciones de exterioridad, ?qué permite distinguir a un conjunto infinito de otro? Una vez más, todos los individuos, cada individuo, puedo decir cada individuo puesto que el individuo no es el cuerpo más simple, cada individuo, distributivamente, tiene un conjunto infinito de partes infinitamente pequeñas, esas partes, están actualmente dadas. Pero, ?qué es lo que distingue mi conjunto infinito, el conjunto infinito que vuelve a mi, y el conjunto infinito que vuelve al vecino? De ahí, y ya se insinúa como la segunda capa de la individualidad, esto conduce a preguntar: ?bajo que aspecto un conjunto infinito de cuerpos muy simples pertenece a tal o cual individuo? ?Bajo cuál aspecto?
Bien entendido, tengo un conjunto infinito de partes infinitamente pequeñas, pero ?bajo cuál aspecto me pertenece ese conjunto infinito? ?bajo cuál aspecto un conjunto infinito de cuerpos muy simples pertenece a tal o cual individuo?
Ven ustedes que apenas si he transformado la pregunta, porque cuando pregunto ?bajo cuál aspecto el conjunto infinito me pertenece?, es otra manera de preguntar ?qué es lo que permite distinguir tal conjunto infinito de tal otro conjunto infinito? Una vez más, a primera vista, en el infinito todo debería confundirse, debería ser la noche negra o la luz blanca. ?Qué es lo que hace que yo pueda distinguir los infinitos unos de otros? ?bajo cuál aspecto un conjunto infinito, se dice que me pertenece o pertenece a algún otro?
Me parece que la respuesta de Spinoza es: un conjunto infinito de partes infinitamente pequeñas me pertenece, a mi, y no a otro, en la medida en que ese conjunto infinito efectúa una cierta relación. Es siempre bajo una relación que las partes me pertenecen. Al punto que, si las partes que me componen toman otra relación, en ese momento ya no me pertenecen. Ellas pertenecen a otra individualidad, pertenecen a otro cuerpo. De ahí la pregunta ?cuál es esa relación? ?bajo cuál relación los elementos infinitamente pequeños, se puede decir que pertenecen a algo?
Si yo respondo a la pregunta, ?tengo verdaderamente la respuesta que buscaba! Mostraría cómo, con cuál condición, un conjunto infinito puede decirse que pertenece a una individualidad finita. ?Bajo cuál relación los infinitamente pequeños pueden pertenecer a una individualidad finita? Bueno, la respuesta de Spinoza, si sigo literalmente a Spinoza, es: bajo una cierta relación de movimiento y de reposo. Simplemente estábamos ahí, relación de movimiento y de reposo, sabemos que eso no quiere decir del todo -y que se ha leído demasiado rápidamente el texto-, eso no quiere decir como en Descartes, una suma (lo hemos visto: la relación de movimiento y de reposo, no puede ser la fórmula cartesiana mv, masa-velocidad). No, él no diría "relación". Lo que define al individuo, es entonces una relación de movimiento y de reposo porque es bajo esa relación que una infinidad de partes infinitamente pequeñas pertenecen al individuo. Y bien ?qué es esa relación de movimiento y de reposo que invoca Spinoza?
Recomienzo una confrontación con el comentario de Guéroult. Guéroult plantea una hipótesis extremadamente interesante, pero yo no comprendo, no comprendo porque plantea esta hipótesis, pero es muy interesante. Dice: finalmente las relaciones de movimiento y de reposo son una vibración. A la vez es una respuesta que me parece muy curiosa. Es necesario que la respuesta sea muy precisa: es una vibración. ?Qué quiere decir eso? Eso quiere decir que lo que define al individuo, al nivel de su segunda capa, a saber la relación bajo la cual las partes le pertenecen, las partes infinitamente pequeñas le pertenecen, es una manera de vibrar. Cada individuo... hombres, eso estaría bien, sería muy concreto, lo que los define a ustedes, a ustedes, a mi, es que se tendría una especie de manera de vibrar, ?por qué no? Porque no... ?qué quiere decir eso? O bien es una metáfora, o bien quiere decir algo. Una vibración, ? a qué remite, en física? Remite en lo más simple, a un fenómeno bien conocido que es el de los péndulos. Hombre, hay la hipótesis de Guéroult parece tomar un sentido muy interesante porque la física, en el siglo XVII, tiene muy avanzado el estudio de los cuerpos en rotación y los péndulos, y principalmente ha fundado una distinción entre los péndulos simples y los péndulos compuestos. Entonces, bueno... en ese momento ven ustedes como la hipótesis de Guéroult devendría esta: cada cuerpo simple es un péndulo simple, y el individuo que tiene una infinidad de cuerpos simples, es un péndulo compuesto. Todos seríamos péndulos compuestos. Eso esta bien, o discos rotando, es una interesante concepción de cada uno de nosotros. ?Qué quiere decir eso? En efecto, un péndulo simple, ?por qué se define? Se define, si ustedes recuerdan vagamente la física, pero una física muy simple, se define de cierta manera por un tiempo, un tiempo de vibración o un tiempo de oscilación. Para quienes lo recuerdan, tenemos la famosa fórmula: t=py raiz de l sobre g, "t" es la duración de la oscilación, "l" la longitud del hilo del que se suspende el péndulo, "g" es lo que se llama en el siglo XVII la intensidad de la pesadez, poco importa... bien lo importante es que en la fórmula, ven ustedes que un péndulo simple tiene un tiempo de oscilación que es independiente de la amplitud de la oscilación, es decir de la distancia entre el punto de equilibrio y el punto en el que se amplia el vástago del péndulo, entonces, de hecho independiente de la amplitud de la oscilación, independientemente de la masa del péndulo -lo que responde muy bien a la situación de un cuerpo infinitamente pequeño, e independientemente del peso del hilo. Peso del hilo, masa del péndulo, solo entran en juego desde el punto de vista del péndulo compuesto. Entonces, parece que en mil aspectos, la hipótesis de Guéroult funciona. Entonces hay que decir: he aquí una respuesta. Eso esta bién. Es una respuesta. Los individuos, para Spinoza, serían especies de péndulos compuestos, compuestos cada uno de una infinidad de péndulos simples. Y lo que definirá a un individuo es una vibración. Bueno. Entonces hablo con mucha libertad, de este modo, desarrollo esto para quienes se interesan muy técnicamente por Spinoza, los otros pueden retener lo que quieran... A la vez es curioso porque, al mismo tiempo esta hipótesis me atrae, y no veo muy bien por qué. Hay una cosa que me incomoda, y es que es verdad que toda la historia de los péndulos y de los discos giratorios, en el siglo XVII, está muy avanzada; pero justamente si era eso lo que Spinoza quería decir, ?por qué no hace ninguna alusión a esos problemas de vibraciones, ni siquiera en sus cartas? Y después, después, sobre todo el modelo del péndulo no da cuenta, para nada, de algo que me parece esencial, a saber: esa presencia de lo infinito actual y el término "infinitamente pequeño".
Ven pues la respuesta de Guéroult, en tanto comenta a Spinoza, y es: la relación de movimiento y de reposo debe comprenderse como la vibración de un péndulo simple. He aquí, no digo que yo tenga razón, verdaderamente no... digo: es verdad que cuerpos muy simples -por eso Guéroult tiene necesidad por todas partes de afirmar que los cuerpos muy simples tienen cuando menos, en Spinoza, una figura y un tamaño. Suponemos al contrario -pero no digo que yo tenga razón-, supongo que los cuerpos simples son verdaderamente infinitamente pequeños, es decir no tienen ni figura ni tamaño. En ese momento el modelo del péndulo simple ya no funciona, y no puede ser una vibración la que define la relación de movimiento y de reposo. Al contrario tenemos otra vía, puede ser que después ustedes encuentren otras -seguramente ustedes pueden encontrar otras. La otra vía sería esta: una vez más, vuelvo a mi pregunta, entre términos supuestos infinitamente pequeños, ?qué tipo de relaciones puede haber? La respuesta es simple: entre términos infinitamente pequeños, si comprendemos lo que quiere decir en el siglo XVII infinitamente pequeño, es decir: que no tiene existencia distributiva, pero que necesariamente entra en una colección infinita, bien entre términos infinitamente pequeños, solo puede haber un tipo de relaciones: relaciones diferenciales. ?Por qué? Los términos infinitamente pequeños, son términos evanescentes, es decir las únicas relaciones que pueden tener entre sí los términos infinitamente pequeños, son las relaciones que subsisten cuando los términos se desvanecen. Una pregunta muy simple es: ?que son esas relaciones tales que ellas subsisten cuando sus términos se desvanecen? Hagamos aquí matemáticas muy simples. Veo, si permanezco en el siglo XVII y en cierto estado de las matemáticas, y lo que digo es muy rudimentario, veo que en el siglo XVII se conocen bien tres tipos de relaciones. Hay relaciones fraccionarias que se conocen desde hace mucho tiempo, hay relaciones algebraicas que se conocen -que se presentían desde mucho antes, eso va de sí-, pero que han recibido un estatuto muy firme, en el siglo XVI y XVII -en el siglo XVII con Descartes, es decir en la primera mitad del siglo XVII, la relación algebraica; en fin las relaciones diferenciales, que en el momento de Spinoza y de Leibniz, son la gran cuestión de los matemáticos de esa época.
Doy ejemplos. Quisiera que esto fuera claro para ustedes, aún si lo que hago no son matemáticas, para nada. Ejemplo de relación fraccionaria: 2/3. Ejemplo de relación algebraica: ax+bx = etc. de la que ustedes pueden sacar x/y =. Ejemplo de relación diferencial, lo hemos visto dx/dy=z. Bien, ?qué diferencia hay entre estos tres tipos de relaciones? Yo diría que la relación faccionaria, es muy interesante porque sino no se podría hacer como una escala: la relación fraccionaria es irreductiblemente una relación, ?por qué?
Si digo 2/3, 2/3, una vez más, eso no es un número, ?por qué 2/3 no es un número? Porque no hay número asignable que multiplicado por 3 de 2. Entonces no es un número. Una fracción no es un número, es un complejo de números, que por convención decido tratar como un número; es decir que por convención decido someterlo a las reglas de la adición, de la sustracción, de la multiplicación. Pero evidentemente una fracción no es un número. Una vez que yo encuentre la fracción, puedo tratar los números como fracciones, es decir: una vez que dispongo del simbolismo fraccionario, puedo tratar un número, por ejemplo, como una fracción de 2. Puedo escribir 4/2. 4/2=2. Pero las fracciones, en su irreductibilidad a los números enteros, no son números, son complejos de números enteros. Complejos de números enteros, bueno, entonces la fracción hace surgir una suerte de independencia de la relación con relación a sus términos.
En esta cuestión muy importante de una lógica de las relaciones, todo el punto de partida de una lógica de las relaciones es evidente: ?en qué sentido hay una consistencia de la relación independientemente de sus términos? El número fraccionario nos daría ya como una especie de primera aproximación, pero eso no impide que, en la relación fraccionaria, los términos deben estar todavía especificados. Los términos deben estar especifícados, es decir que usted puede escribir 2/3, pero la relación es entre dos términos: 2 y 3. Es irreductible a esos términos puesto que ella no es un número sino un complejo de números, pero los términos deben estar especifícados, los términos deben estar dados. En una fracción, la relación es como independiente de sus términos, si, pero los términos deben estar dados.
Un paso más, cuando tengo una relación algebraica del tipo x/y, esta vez ya no tengo términos dados, tengo dos variables. Tengo las variables. Ven ustedes que pasa como si la relación hubiese adquirido un grado de independencia superior con relación a sus términos. Ya no tengo necesidad de asignar un valor determinado. En una relación fraccionaria no puedo escapar a esto: debo asignar un valor determinado a los términos de la relación. Los términos de la relación son las variables. Pero eso no impide que mis variables tengan un valor determinado. En otros términos x y y pueden tener todo tipo de valores singulares, pero deben tener uno. Ven ustedes, en la relación fraccionaria , solo puedo tener un valor singular, o valores singulares equivalentes. En una relación algebraica no tengo necesidad de un valor singular, lo que no impide que mis términos continúen teniendo un valor especificable, y la relación es independiente de cualquier valor particular de la variable, pero no es independiente de un valor determinable de la variable.
Lo novedoso de la relación diferencial, es que se hace como un tercer paso. Cuando digo dy/dx, ustedes recuerdan lo que hemos visto: dy con relación a y es igual a cero; es una cantidad infinitamente pequeña. Dx con relación a x es igual a a cero; entonces puedo escribir, y ellos lo hacen constantemente en el siglo XVII, bajo esta forma dy/dx = 0/0. Ahora bien, la relación 0/0 no es igual a 0. En otras palabras, cuando los términos se desvanecen, la relación subsiste. en este caso los términos entre los cuales se establece la relación no están ni determinados, ni son determinables. Solo está determinada la relación entre sus términos, la lógica da hay un salto, pero un salto fundamental. Se descubre un dominio, bajo esta forma del cálculo diferencial se descubre un dominio en el que las relaciones no dependen de sus términos: los términos son reducidos a términos evanescentes, a cantidades evanescentes, y la relación entre esas cantidades evanescentes no es igual a 0. Al punto que yo escribiría, todo esto es muy sumario: dy/dx=z. ?Qué quiere decir "=z"? Quiere decir, seguramente, que la relación diferencial dy/dx, que se hace entre cantidades evanescentes de y y cantidades evanescentes de x, no nos dice estrictamente nada sobre x y y, pero nos dice algo sobre z. Por ejemplo, aplicada al círculo, la relación diferencial dy/dx nos dice algo sobre la tangente llamada "tangente trigonométrica". Para permanecer en lo más simple, no tengo necesidad de comprender nada, puedo decir dy/dx=z. ?Qué quiere decir eso? Vean que la relación, tal como subsiste cuando los términos se desvanecen, remite a un tercer término, z. Es interesante, debería ser muy interesante: es a partir de aquí que es posible una lógica de las relaciones. ?Qué quiere decir eso? Se dirá de z que es el límite de la relación diferencial. En otros términos la relación diferencial tiende hacia un límite. Cuando los términos de la relación se desvanecen, x y y, y devienen dx y dy, cuando los términos de la relación se desvanecen, la relación subsiste porque tiende hacia un límite: z. Cuando la relación se establece entre términos infinitamente pequeños, no se anula al mismo tiempo que sus términos, tiende a un límite. Es la base del cálculo diferencial tal como se lo comprende e interpreta en el siglo XVII.
Entonces ustedes comprenden evidentemente porque esta interpretación del cálculo diferencial hace uno con la comprensión de un infinito actual, es decir con la idea de cantidades infinitamente pequeñas de términos evanescentes.
Entonces, mi respuesta a la pregunta: pero justamente, ?qué es eso de lo que nos habla Spinoza cuando habla de relaciones de movimiento y de reposo, de proporciones de movimiento y de reposo, y dice: los infinitamente pequeños, una colección infinita de infinitamente pequeños pertenecen a tal individuo bajo tal relación de movimiento y de reposo? ?qué es esa relación? No podría decir como Guéroult que es una vibración, la cual asimila el individuo a un péndulo; es una relación diferencial. Es una relación diferencial tal que se implica en los conjuntos infinitos, en los conjuntos infinitos de infinitamente pequeños. Y, en efecto, si ustedes retoman la carta de Spinoza sobre la sangre, de la que me he servido mucho, la sangre y los componentes de la sangre, el quilo y la linfa, ?qué nos quiere decir? nos dice que hay corpúsculos de quilo, o más bien que el quilo es un conjunto infinito de cuerpos muy simples. La linfa, es otro conjunto infinito de cuerpos muy simples. ?Qué distingue a los dos conjuntos infinitos? La relación diferencial. Tenemos aquí un dy/dx que son las partes infinitamente pequeñas de quilo sobre las partes infinitamente pequeñas de linfa, y esta relación diferencial tiende hacia un límite: la sangre, a saber: el quilo y la linfa componen la sangre.
Si fuese así, podríamos decir porque los conjuntos infinitos se distinguen. Y es que los conjuntos infinitos de cuerpos muy simples no existen independientemente de las relaciones diferenciales que efectúan. Entonces es por abstracción que he comenzado a hablar de ellos. Pero existen forzosamente, existen forzosamente bajo tal o cual relación variable, no pueden existir independientemente de una relación, puesto que la noción misma de término infinitamente pequeño o de cantidad evanescente no puede definirse independientemente de la relación diferencial. Una vez más, dx no tiene sentido, dy no tiene ningún sentido con relación a y, solo tiene un sentido la relación dx sobre dy (dx/dy). Es decir que los infinitamente pequeños no existen independientemente de la relación diferencial. Bueno. Entonces ?qué es lo que me permite distinguir un conjunto infinito de otro conjunto infinito? Yo diría que los conjuntos infinitos tienen potencias diferentes, y lo que aparece evidentemente en este pensamiento del infinito actual es la idea de potencia de un conjunto. Comprendanme, no quiero decir, sería abominable querer hacerme decir que ellos han previsto cosas que conciernen muy directamente a la teoría de las matemáticas de inicios del siglo XX, no quiero decir eso, de ninguna manera. Quiero decir que en su concepción, que se opone absolutamente a las de los matemáticos modernos, que es completamente diferente, que no tiene nada que ver con los matemáticos modernos, en su concepción de lo infinitamente pequeño y del cálculo diferencial interpretado en la perspectiva de lo infinitamente pequeño, ellos desarrollan necesariamente -y eso no es propiedad de Leibniz, también es cierto de Spinoza, es verdad también de Malenbranche-, todos esos filósofos de la segunda mitad del siglo XVII, desarrollan la idea de los conjuntos infinitos que se distinguen, no por sus números; un conjunto infinito, por definición, no puede distinguirse de otro conjunto infinito por el número de sus partes, puesto que cualquier conjunto infinito excede cualquier número asignable de partes -entonces desde el punto de vista del número de partes no puede haber uno que tenga un mayor número de partes que otro. Todos esos conjuntos son infinitos. Entonces, ?bajo cuál aspecto se distinguen? ?por qué puedo decir: tal conjunto infinito y no tal otro?
Puedo decirlo, es muy simple: porque los conjuntos infinitos se definen como infinitos bajo tales o cuales relaciones diferenciales. En otros términos, las relaciones diferenciales podrían considerarse como la potencia de un conjunto infinito. Entonces, un conjunto infinito podría estar en una más alta potencia que otro conjunto infinito. No se trata de que tenga más partes, evidentemente no, sino que la relación diferencial bajo la cual lo infinito, el conjunto infinito de partes le pertenece, será de más alta potencia que la relación bajo la cual un conjunto infinito pertenece a otro individuo... [fin de la cinta]
Si se suprime eso, cualquier idea de infinito actual no tiene ningún sentido. Es por eso que, con las reservas que acabo de nombrar, por mi cuenta, la respuesta que yo daría a: ?qué es esa relación de movimiento y de reposo con la que Spinoza considera característica del individuo, es decir como definición de la segunda capa del individuo? Yo diría que, no, no es exactamente una manera de vibrar, quizás se podrían reunir los dos puntos de vista, yo no se, pero es una relación diferencial, y la relación diferencial es la que define la potencia. Entonces, comprenden ustedes la situación, si... recuerden que los infinitamente pequeños reciben constantemente las influencias del afuera, pasan su tiempo en estar en relación con las otras colecciones de infinitamente pequeños. Supongan que una colección de infinitamente pequeños esté determinada por el afuera a tomar otra relación distinta a aquella por la cual me pertenece, ?qué quiere decir eso? Quiere decir: ?muero! Yo muero. En efecto, el conjunto infinito que me pertenece bajo tal relación que me caracteriza, bajo mi relación característica, ese conjunto infinito toma otra relación bajo la influencia de causas exteriores. Retomemos el ejemplo del veneno que descompone la sangre: bajo la acción del arsénico, las partículas infinitamente pequeñas que componen mi sangre, que componen mi sangre bajo tal relación, serán determinadas a entrar bajo otra relación. Entonces este conjunto infinito entra en la composición de otro cuerpo, ese ya no será el mio: ?muero! ?Comprenden? Bueno. Si fuera verdad todo eso, ?si fuera verdad? Todavía nos falta algo, porque esa relación ?de dónde viene? Ven que he progresado, pero necesito mis tres capas. No puedo hacerlo de otra manera. Me faltan mis tres capas porque no puedo salir de otra manera... comencé por decir: estoy compuesto de una infinidad de partes evanescentes e infinitamente pequeñas. Bueno. Pero, atención, estas partes me pertenecen, me componen bajo cierta relación que me caracteriza. Pero esa relación que me caracteriza, esa relación diferencial o más bien, esta suma, no una adición sino esta especie de integración de relaciones diferenciales, puesto que de hecho hay una infinidad de relaciones diferenciales que me componen: mi sangre, mis huesos, mi carne, todo eso remite a todo tipo de sistemas de relaciones diferenciales. Esas relaciones diferenciales que me componen, es decir que hacen que las colecciones infinitas que me componen me pertenezcan efectivamente a mi, y no a otro, tanto como eso dure, puesto que arriesga no durar más, si mis partes están determinadas a entrar bajo otras relaciones, desertan mi relación. Desertan mi relación, una vez más: muero. Pero eso implica muchas cosas. ?Qué quiere decir morir, en ese momento? Quiere decir que ya no tengo partes, eso es fastidioso. Bien, pero esa relación que me caracteriza, y que hace que las que efectúan la relación me pertenezcan mientras efectúan la relación, mientras efectúan la relación diferencial, me pertenecen a mi, esa relación diferencial, ?es la última palabra del individuo? Evidentemente no, es necesario, a su vez, dar cuenta de eso. ?Qué es lo que expresa, de qué depende? ?que es lo que hace que?... La relación diferencial no tiene su propia razón. ?Qué es lo que hace que yo, yo este caracterizado por tal relación o tal conjunto de relaciones? Ultima capa del individuo, respuesta de Spinoza: es que las relaciones características que me constituyen, es decir que hacen que los conjuntos infinitos que verifican esas relaciones, que efectúan esas relaciones que me pertenecen, las relaciones características expresan algo. Expresan algo que es mi esencia singular. Spinoza lo dice aquí con mucha firmeza: las relaciones de movimiento y de reposo expresan una esencia singular. Eso quiere decir que ninguno de nosotros tiene las mismas relaciones, bien, pero la relación no es la que tiene la última palabra. ?Quién? ?No podríamos unir algo de la hipótesis de Guéroult? Última pregunta: hay entonces una última capa del individuo, a saber, el individuo es una esencia singular. Vean, entonces, la fórmula que puedo dar del individuo: Cada individuo es una esencia singular, esencia singular que se expresa en las relaciones características de tipos de relaciones diferenciales, y bajo esas relaciones diferenciales de las colecciones infinitas de infinitamente pequeños pertenecientes al individuo. De ahí una última pregunta: ?qué es esta esencia singular? ?Es que a ese nivel no podría uno encontrar -si bien hay que decir que Guéroult, en rigor, se equivoca de nivel-, a ese nivel, algo equivalente a la idea de vibración? ?Qué es una esencia singular? Atención, para que comprendan la pregunta es necesario consentir en plantear las condiciones de una pregunta tal. Ya no estoy en el dominio de la existencia. ?Qué es la existencia? ?Qué quiere decir, para mi, existir? veremos que es muy complicado en Spinoza, porque él da una determinación muy rigurosa de lo que llama existir. Pero si comenzamos por lo más simple yo diría: existir es tener una infinidad de partes extensivas, de partes extrínsecas, tener una infinidad de partes extrínsecas infinitamente pequeñas, que me pertenecen bajo una cierta relación. En cuanto yo tengo, en efecto, partes extensivas que me pertenecen bajo una cierta relación, partes infinitamente pequeñas que me pertenecen, puedo decir: existo.
Cuando muero, una vez más, es necesario discernir los conceptos espinozistas, cuando muero ?que pasa? Morir quiere decir, exactamente quiere decir: las partes que me pertenecen dejan de pertenecerme, ?por qué? Hemos visto que me pertenecen en la medida en que efectúan una relación, relación que me caracteriza. Muero cuando las partes que me pertenecen o me pertenecían están determinadas a entrar bajo otra relación que caracteriza otro cuerpo: alimentaré a los gusanos, "alimentaré a los gusanos, esto quiere decir: las partes que me componen entran bajo otra relación -soy devorado por los gusanos. Mis corpúsculos, pasan bajo la relación de los gusanos. Bueno... puede suceder... o bien los corpúsculos que me componen, precisamente, efectúan otra relación conforme a la relación del arsénico: ?se me ha envenenado! Bueno. Vean que en un sentido es muy grave, pero no es muy grave para Spinoza. Porque, en fin, puedo decir que la muerte, ?a quien concierne? Se puede decir de entrada, antes de saber lo que es, que lo que él llama una esencia, la muerte concierne esencialmente a una dimensión del individuo, pero a una sola dimensión, a saber la pertenencia de las partes a una esencia. Pero no le concierne ni la relación bajo la cual las partes me pertenecen, ni la esencia, ?por qué?
Hemos visto que la relación característica, la relación diferencial, o las relaciones diferenciales que me caracterizan, son independientes en sí mismas, son independientes de los términos pues los términos son infinitamente pequeños, y la relación, al contrario, tiene un valor finito: dy/dx=z. Entonces es verdad que mi relación o mis relaciones dejan de estar efectuadas cuando muero, ya no hay partes que la efectúen. ?Por qué? Porque las partes se ponen a efectuar otras relaciones, bien. Pero precisamente hay una verdad eterna de la relación, en otros términos hay una consistencia de la relación aún cuando no está efectuada por las partes actuales, hay una actualidad de la relación, aún cuando deja de efectuarse. Lo que desaparece con la muerte, es la efectuación de la relación, no la relación misma. Ustedes me dirán: ?qué es una relación no efectuada? Yo reclamo esta lógica de la relación tal como me parece que nace en el siglo XVII, a saber ha mostrado efectivamente en cuales condiciones una relación tenía una consistencia mientras que sus términos eran evanescentes. Hay una verdad de la relación independientemente de los términos que efectúan la relación, y de otra parte hay una realidad de la esencia que se expresa en esa relación, hay una realidad de la esencia independientemente de saber si las partes actualmente dadas efectúan la relación conforme a una esencia. En otras palabras, la relación y la esencia serán llamadas eternas, o al menos tienen una especie de eternidad -especie de eternidad no quiere decir una eternidad metafórica-, es un tipo de eternidad muy precisa, a saber: especie de eternidad, en Spinoza, significa lo que es eterno en virtud de su causa y no en virtud de sí mismo, entonces la esencia singular y las relaciones características en las cuales esta esencia se expresa son eternas, mientras que lo transitorio, y lo que define mi existencia es únicamente el tiempo durante el cual las partes extensivas infinitamente pequeñas me pertenecen, es decir efectúan la relación. Pero entonces es necesario decir que mi esencia existe cuando mi yo no existe todavía, o cuando ya no existo. En otros términos, hay una existencia de esencia que no se confunde con la existencia del individuo del que la esencia es esencia. Hay una existencia de la esencia singular que no se confunde con la existencia del individuo del que la esencia es esencia. Es muy importante porque ven ustedes a donde tiende Spinoza, y todo su sistema está fundado sobre eso: es un sistema en el que todo lo que es és real. Nunca, nunca se había llevado tan lejos una tal negación de la categoría de posibilidad. Las esencias no son posibles, no hay nada posible, todo lo que es és real. En otras palabras las esencias no definen posibilidades de existencia, las esencias son ellas mismas existencias.
En esto él va más lejos que los demás en el siglo XVII - pienso en Leibniz. En Leibniz tenemos una idea según la cual las esencias son posibilidades lógicas. Por ejemplo, hay una esencia de Adán, hay una esencia de Pedro, hay una esencia de Pablo, y son los posibles. Mientras Pedro, Pablo, etc., no existan, solo podemos definir la esencia como posible, como algo posible. Simplemente, Leibniz se verá forzado, entonces, a dar cuenta de esto: ?Cómo puede lo posible dar cuenta de, puede integrar en sí la posibilidad de existir, como si necesitara afectar la categoría de posible de una especie de tendencia a la existencia? Y, en efecto, Leibniz desarrolla una teoría muy, muy curiosa, con una palabra que es común a Leibniz y a Spinoza, la palabra conatus, tendencia, pero que justamente toma en Leibniz y en Spinoza dos sentidos absolutamente diferentes. En Leibniz las esencias singulares son simplemente posibles, son posible especiales porque tienden con todas sus fuerzas a la existencia. Es necesario introducir en la categoría lógica de posibilidad una tendencia a la existencia.
Spinoza, no digo que sea mejor - a su elección- es verdaderamente una característica del pensamiento de Spinoza, para él, es la noción misma de posible: no quiere enriquecer la categoría misma de posible afectándola de una tendencia a la existencia, lo que quiere es la destrucción radical de la categoría de posible. Solo hay real. En otros términos la esencia no es una posibilidad lógica, la esencia es una realidad física. Es una realidad física, ?qué quiere decir eso? En otros términos, la esencia de Pablo, una vez que Pablo ha muerto, ella permanece como una realidad física. Es un ser real. Entonces hay que distinguir dos seres reales: el ser de la existencia y el ser de la esencia de Pablo. Más aún, habría que distinguir dos existencias: la existencia de Pablo y la existencia de la esencia de Pablo. La existencia de la esencia de Pablo, es eterna, mientras que la existencia de Pablo, es transitoria, mortal, etc. Vean, en el punto en el que estamos, si esto está bien, que tenemos un tema muy importante de Spinoza: pero ?qué es esta realidad física de la esencia? Las esencias no pueden ser posibilidades lógicas, si fuesen posibilidades lógicas, no serían nada: deben ser realidades físicas. Pero, atención esas realidades físicas no se confunden con la realidad física de la existencia. ?Qué es la realidad física de la esencia? Spinoza se encuentra atrapado en un problema que es muy, muy complicado, pero enteramente bien. Quisiera todo esto fuese muy claro todo esto, no se como hacer. Spinoza nos dice, enseguida diré cuando y dónde dice eso, en un bello texto, nos dice: imaginen un muro blanco. Un muro todo blanco. No hay nada encima, después ustedes llegan con un lápiz, dibujan un hombre, y al lado dibujan otro hombre. He aquí que sus dos hombres existen. ?Existen en tanto que qué? Existen en tanto que usted los ha trazado. Dos figuras existen sobre el muro blanco. A esas dos figuras usted puede llamarlas Pedro y Pablo. Mientras no se traza nada sobre el muro blanco, ?existe algo que sería distinto del muro blanco? Respuesta de Spinoza, muy curiosa. No, propiamente hablando no existe nada. Sobre el muro blanco no existe nada mientras usted no haya trazado las figuras. Ustedes me dirán que eso no es complicado. Eso no es complicado. Es un buen ejemplo del que tendré necesidad la próxima vez. A partir de ahora, solo tengo que comentar ese texto de Spinoza. Ahora, ?dónde se encuentra ese texto? Ese texto se encuentra en la obra de juventud de Spinoza, obra que él no escribe como tal, son notas de auditor, conocida bajo el título: El tratado breve. El tratado breve. Ven porque es importante este ejemplo. El muro blanco es algo equivalente a lo que Spinoza llama el atributo. El atributo, lo extenso. La pregunta se vuelve a plantear: ?qué es lo que hay en lo extenso? En lo extenso hay lo extenso, el muro blanco igual muro blanco. Pero usted puede decir: los cuerpos existen en lo extenso. Si, los cuerpos existen en lo extenso. De acuerdo. ?Qué es la existencia de los cuerpos en lo extenso? La existencia de los cuerpos en lo extenso es cuando los cuerpos efectivamente son trazados. ?Qué quiere decir, efectivamente trazados? Hemos visto su respuesta, la respuesta muy estricta de Spinoza: es cuando una infinidad de partes muy pequeñas están determinadas a pertenecer a los cuerpos. El cuerpo es trazado, hay una figura. Lo que Spinoza llama modo del atributo es una figura tal. Entonces los cuerpos están en lo extenso exactamente como las figuras trazadas sobre el muro blanco, y puedo distinguir una figura de otra figura, diciendo precisamente tales partes pertenecen a tal figura, atención, tal otra parte, puede tener franjas comunes, pero ?qué quiere decir eso? Quiere decir que habría una relación común entre dos cuerpos, si eso es posible, pero yo distinguiría los cuerpos existentes. Fuera de eso, ?puedo distinguir algo? Encontramos que el texto del tratado breve, del joven Spinoza, parece decir: finalmente es imposible distinguir algo fuera de los modos existentes, fuera de las figuras. Si usted no ha trazado la figura, no puede distinguir algo sobre el muro blanco. El muro blanco es uniformemente blanco. Perdón por la pesadez, pero es que es verdaderamente un momento esencial en el pensamiento de Spinoza. Y sin embargo, Ya el Tratado breve, nos dice: las esencias son singularidades, es decir hay una esencia de Pedro y de Pablo que no se confunde con el Pedro y el Pablo existentes. Ahora bien, si las esencias son singulares, necesita distinguir algo sobre el muro blanco sin que las figuras estén necesariamente trazadas. Aún más, si salto a su obra definitiva, la Ética, veo que en el libro 2, proposición 7, 8, etc. Spinoza encuentra ese problema. Dice, muy extrañamente: los modos existen en el atributo de dos maneras, existen de una parte en tanto que están comprendidos o contenidos en el atributo, y de otra parte en cuanto que se dice que duran. Dos existencias: existencia durante, existencia inmanente. Tomo el texto literalmente. los modos existen de dos maneras, a saber los modos existentes existen en tanto están llamados a durar, y las esencias de modos existen en cuanto que están contenidas en el atributo, bien. Esto se complica porque las esencias de modo son, una vez más -y esto es confirmado por todos los textos de la Ética-, son esencias singulares, es decir que la una no se confunde con la esencia del otro, la una no se confunde con la otra, bueno muy bien. Pero entonces, ?cómo se distinguen en el atributo, las unas de las otras? Spinoza afirma que se distinguen, y después nos abandona. ?Nos abandona verdaderamente? ?no es posible! Algo así no es imaginable. No nos lo dice, de acuerdo. Da un ejemplo, da un ejemplo geométrico, precisamente, que vuelve a plantear: ?es que una figura tiene un modo de existencia mientras no está trazada? Y ?una figura existe en lo extenso aunque no está trazada en extensión? Todo el texto parece decir: si, y todo el texto parece decir: complételo usted mismo. Y es normal, él nos da todos los elementos de la respuesta. Completarlo nosotros mismos, hay que hacerlo, no hay elección. O bien se renuncia a ser espinozista -lo que no está mal-, o bien hay que completarlo por sí mismo. ?Cómo podríamos completarlo por nosotros mismos? Por eso litigo como lo decía al inicio del año, uno litiga consigo mismo de una parte con su corazón, de otra con lo que se sabe. ?El muro blanco! ?Por qué hablar del muro blanco? ?Qué es esa historia del muro blanco?
Todos los ejemplos en filosofía son un poco como los guiños. Me dirán: entonces, ?Qué hacer si uno no comprende los guiños? No es grave, en modo alguno es grave. Pasamos de largo sobre mil cosas, hacemos con lo que tenemos, hacemos con lo que sabemos. Muro blanco, pero después de todo intento completar con mi corazón antes de completar con el saber. Llamemos a nuestro corazón. De un lado tengo mi muro blanco, de otro lado mis dibujos sobre el muro blanco. He dibujado sobre el muro. Mi pregunta es: ?puedo distinguir sobre el muro cosas independientemente de las figuras dibujadas, puedo hacer distinciones que no sean distinciones entre figuras?
Es como un ejercicio práctico, no tengo necesidad de saber nada. Simplemente digo: ustedes leen bien a Spinoza si llegan a ese problema o a un problema equivalente. Hay que leerlo suficientemente, literalmente, para decir: bien, si, es el problema que nos plantea, y su tarea es plantear tan precisamente el problema que -es un regalo que nos hace en su infinita generosidad-, plantear absolutamente bien el problema, nos lo hace plantear tan precisamente que evidentemente uno se dice, la respuesta está allí, y tenemos la impresión de haber encontrado la respuesta. Solo los grandes autores os dan esta impresión. Se detienen justo cuando todo ha terminado, pero no, hay un pequeño fragmento que todavía no han dicho. Es forzoso encontrarlo y uno se dice: es que estoy bien, soy fuerte, he encontrado, pues en el momento en que planteo una pregunta como esta: ?se puede distinguir algo sobre el muro blanco, independientemente de las figuras dibujadas? Es evidente que tengo la respuesta, ya. Y respondemos en coro, respondemos: si, hay otro modo de distinción. ?hay otro modo de distinción qué es que? Es que el blanco tiene grados. Y puedo hacer variar los grados del blanco. Un grado de blanco se distingue de otro grado de blanco, de una manera distinta a como se distingue una figura sobre el muro blanco de otra figura sobre el muro blanco. En otras palabras el blanco tiene, se diría en latín -uno utiliza todas las lenguas para intentar comprender mejor las lenguas que uno no conoce, (risas)-, el blanco tiene distinciones de gradus, hay grados, y los grados no se confunden con las figuras. Ustedes dirán: tal grado de blanco, en el sentido de tal grado de luz. Un grado de luz, un grado de blanco, eso no es una figura. Y sin embargo se distinguen dos grados, dos grados no se distinguen como las figuras en el espacio. Yo diría de las figuras que se distinguen estrictamente, teniendo en cuenta sus partes comunes. Diría de los grados que es otro tipo de distinción, hay una distinción intrínseca. ?qué es eso?
De golpe ya no tengo necesidad... es un azar. Cada uno opera con lo que sabe, me digo: no es completamente sorprendente que Spinoza... ?Qué es el guiño, desde el punto de vista del saber? Hemos comenzado con nuestro corazón diciendo: si, no puede ser otra cosa que: hay una distinción de grados que no se confunden con la distinción de las figuras. La luz tiene grados, y la distinción de grados de la luz no se confunde con la distinción de figuras en la luz. Ustedes me dirán que todo eso es infantil, pero no es infantil cuando se intenta hacer conceptos filosóficos. Si es infantil y no lo es. Esta bien. Entonces, ?qué es toda esta historia? ?hay distinciones intrínsecas! Bueno, intentemos progresar, desde un punto de vista de terminología. Hay que hacer un agrupamiento terminológico.
Mi muro blanco, el blanco del muro blanco, yo lo llamaría cualidad. La determinación de las figuras sobre el muro blanco las llamaría: tamaño o longitud -diré porque utilizo esta palabra, aparentemente rara, de longitud. Tamaño, o longitud, o cantidad extensiva. La cantidad extensiva es, en efecto, la cantidad que está compuesta de partes. Ustedes recuerdan que el modo existente, yo existente, se define precisamente por la infinidad de partes que me pertenecen. ?Qué es ese algo distinto a la cualidad, el blanco, y la cantidad extensiva, tamaño o longitud? Están los grados, los grados que son, que se llaman en general: las cantidades intensivas, y que de hecho son tan diferentes de la cualidad como de la cantidad intensiva. Son los grados o intensidades.
Ahora bien, he aquí que un filósofo de la Edad Media, que tiene mucho genio -es aquí cuando recurro a un poco de saber-, se llamaba Duns Scotto, él recurre al muro blanco. Es el mismo ejemplo. ?Spinoza ha leído a Duns Scotto...? eso no tiene ningún interés, porque no estoy seguro de que Duns Scotto sea el que invento este ejemplo. Es un ejemplo que recorre toda la Edad Media, en todo un grupo de teóricos de la Edad Media: el muro blanco. Bueno... El decía: la cualidad, lo blanco, tiene una infinidad de modos intrínsecos. Escribía en latín: modus intrinsecus. Y Duns Scotto, ahí, él, innova, inventa una teoría de los modos intrínsecos. Una cualidad tiene una infinidad de modos intrínsecos. Modus intrinsecus, ?qué es eso? él decía: lo blanco tiene una infinidad de modos intrínsecos, son las intensidades de lo blanco. Comprendan: blanco igual luz, en el ejemplo. Una infinidad de intensidades luminosas. El añadía esto -y señalemos que él asumía la responsabilidad, por eso devenía nuevo-, ustedes me dirán, decir: hay una intensidad, hay una infinidad de intensidades de luz, bueno nada. Pero, ?qué es lo que saca, y por qué dice eso? ?qué cuentas arregla, y con quién? Eso se vuelve importante. Comprendan que el ejemplo es típico porque cuando dice blanco, o cualidad, quiere decir también: forma. En otras palabras, se está en plena discusión alrededor de la filosofía de Aristóteles, y él nos dice: una forma tiene modos intrínsecos. Ah! Si quiere decir: una forma tiene modos intrínsecos, eso no va de sí, de golpe, ?por qué? Porque va de sí que todo tipo de autores, todo tipo de teólogos consideraban que una forma era invariable en sí misma, y que solo variaban los existentes en los cuales se efectuaba la forma. Duns Scotto nos dice: hay donde los otros distinguían dos términos, hay que distinguir tres: eso en lo que la forma se efectúa son los modos extrínsecos. Entonces hay que distinguir la forma, los modos extrínsecos, pero hay otra cosa. Una forma tiene también una especie de -como dicen en la Edad media-, una especie de latitud, una latitud de forma, ella tiene grados, los grados intrínsecos de la forma. Bueno, son las cantidades intensivas, las cantidades intensivas ?qué las distingue?
?Cómo se distingue un grado de otro grado? Insisto sobre eso porque la teoría de las cantidades intensivas es como la concepción del cálculo diferencial del que hablo, es determinante en toda la Edad Media. Más aún está ligada a los problemas de teología, hay toda una teoría de las intensidades a nivel de la teología. Si hay una unidad de la física, de la metafísica en la Edad Media, está muy centrada -comprendan que esto vuelve más interesante la teología de la Edad Media, hay todo un problema como la trinidad, a saber tres personas para una sola y misma sustancia, lo que recarga el misterio de la trinidad. Siempre decimos: así se enfrentan, son asuntos teológicos. Para nada, no son cuestiones teológicas, eso implica todo porque al mismo tiempo que hacen una física de las intensidades, en la Edad Media, hacen una elucidación de los misterios teológicos, la santa trinidad, y hacen una metafísica de las formas, todo eso, lo que desborda en mucho la especificidad de la teología. ?Bajo que forma se distinguen tres personas en la santa trinidad? Es evidente que hay ahí una especie de problema de la individuación que es muy importante. Es necesario que las tres personas sean, de alguna manera, no sustancias diferentes, es necesario que sean modos intrínsecos. Entonces, ?cómo se distinguen? ?no nos vemos lanzados a una especie de teología de la intensidad?
Cuando hoy en día Klossowski en su literatura, encuentra una especie de lazo muy, muy extraño entre los temas teológicos -entonces se dice: pero, en fin, ?de dónde viene todo eso?- y una concepción muy nietzscheana de las intensidades, sería necesario ver -como Klossowski es alguien extremadamente sabio, erudito-, es necesario ver el lazo que construye entre esos problemas de la Edad Media y las preguntas actuales o las preguntas nietzscheanas. Es evidente que en la Edad Media toda la teoría de las intensidades es a la vez física, teológica, metafísica. ?Bajo qué forma?
[fin de la cinta, muy poco tiempo antes del final del curso.]

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