17/02/1981


Para analizar las diferentes dimensiones de la individualidad, había intentado desarrollar este tema de la presencia del infinito en la filosofía del siglo XVII, y bajo que forma se presentaba este infinito. Es un tema muy vago y yo quisiera extraer los temas concernientes a la naturaleza, esta concepción del individuo, esta concepción infinitista del individuo. Spinoza da una expresión perfecta y como llevada al límite de temas dispersos en otros autores del siglo XVII. Yo quisiera decir tres cosas, en todas sus dimensiones, del individuo tal como lo presenta Spinoza. De una parte, es una relación, de otra parte, es potencia, y en fin es modo. Pero un modo muy particular. Un modo que se podría llamar modo intrínseco.
El individuo como relación nos remite a todo un plano que puede ser designado bajo el nombre de composición (compositio). Si todo individuo son relaciones, hay una composición de los individuos entre ellos, y la individuación no es separable de ese movimiento de la composición.
Segundo punto, el individuo es potencia (potentiae). Este es el segundo gran concepto de la individualidad. Ya no la composición que remite a las relaciones, sino la potencia.
El modus intrinsecus lo encontramos muy frecuentemente en la edad media, en ciertas tradiciones, bajo el nombre de gradus. El grado. El modo intrínseco o el grado.
Hay algo común a estos tres temas: por esto el individuo no es substancia. Si es relación no es substancia porque la substancia concierne a un termino y no a una relación. La substancia es terminus, es un término. Si es potencia no es substancia ya que, fundamentalmente, lo que es substancia es la forma. La forma es llamada substancial. Y en fin, si es grado no es substancia ya que todo grado remite a una cualidad que la substancia gradúa, todo grado es grado de una cualidad. Ahora bien, lo que determina una substancia es una cualidad, pero el grado de una cualidad no es substancia.
Vemos que todo esto gira alrededor de la misma intuición del individuo como no siendo substancia. Comienzo por el primer carácter: el individuo es relación. Quizá es la primera vez en la historia del individuo en que va a dibujarse una tentativa por pensar la relación en estado puro. Pero ¿Qué quiere decir la relación en estado puro? ¿Es posible, de cierta manera, pensar la relación independientemente de sus términos? ¿Qué quiere decir una relación independientemente de sus términos? Ya había habido una tentativa muy fuerte en Nicolás de Cusa. En muchos de sus textos que encuentro muy bellos, hay una idea que retomaremos ahora. Me parece que es en él que aparece fundamentalmente, a saber, que toda relación es medida, solo que toda medida, toda relación, se hunde en el infinito. El se ocupaba mucho de la medida de los pesos, del peso, como la medida relativa de dos pesos remitiendo a una medida absoluta, y que la medida absoluta pone en juego el infinito. Se trata del tema de que hay una inmanencia de la relación pura y del infinito. Se entiende por relación pura la relación separada de sus términos. Entonces, por esto es supremamente difícil pensar la relación independientemente de sus términos. No porque esta sea imposible, sino porque pone en juego una inmanencia mutua del infinito y de la relación.
El intelecto ha sido frecuentemente definido como la facultad de plantear relaciones. Precisamente en la actividad intelectual hay una especie de infinito implicado. La implicación del infinito por la actividad intelectual se haría al nivel de la relación. ¿Qué quiere decir esto? Sin duda habrá que esperar el siglo XVII para encontrar un primer estatuto de la relación independientemente de sus términos. Es lo que buscaran muchos de los filósofos desde el renacimiento, incluso con los medios matemáticos de los que disponen.
Eso va a ser llevado a una primera perfección gracias al cálculo infinitesimal. El cálculo infinitesimal pone en juego un cierto tipo de relación ¿Cuál? El método del agotamiento era como una especie de prefiguración del cálculo infinitesimal. La relación a la cual el cálculo infinitesimal da un estatuto solido, es lo que se llama una relación diferencial, y una relación diferencial es del tipo dy/dx=, ya veremos a que es igual.
¿Cómo definir esa relación dy=? Lo que se llama dy/dx es una cantidad infinitamente pequeña, o lo que se llama una cantidad desvaneciente. Una cantidad más pequeña que toda cantidad dada o dable. dy será más pequeña que cualquier cantidad de y que se de. Entonces puedo decir que dy como cantidad desvaneciente es estrictamente igual a cero con relación a y. Igualmente dx es estrictamente igual a cero con relación a x. dx es la cantidad desvaneciente de x. Entonces, puedo escribir, y los matemáticos escriben dy/dx = 0/0. Es la relación diferencial.
Si llamo a y una cantidad de abscisas, y x una cantidad de ordenadas, diría que dy=0 con relación a las abscisas, dx=0 con relación a las ordenadas. dy/dx=0 ¿qué es igual a cero?
Evidentemente no. dy no es nada con relación a y, dx no es nada con relación a x, pero dy sobre dx no se anulan. La relación subsiste y la relación diferencial se presentará como la subsistencia de la relación cuando los términos se desvanecen. Ellos han encontrado la convención matemática que les permite tratar las relaciones independientemente de sus términos. Ahora bien, ¿cuál es esta convención matemática? Resumo. Es lo infinitamente pequeño. La relación pura implica entonces necesariamente lo infinito bajo la forma de lo infinitamente pequeño pues la relación pura será la relación diferencial entre cantidades infinitamente pequeñas. Al nivel de la relación diferencial se expresa en estado puro la inmanencia recíproca del infinito y de la relación dy/dx= 0/0 pero 0 no es cero.
En efecto, lo que subsiste cuando y y x se anulan bajo la forma dy y dx, lo que subsiste es la relación dy/dx que no es nada. Ahora bien esta relación dy/dx, ¿qué designa? ¿a qué es igual? Se dirá dy/dx igual a z, es decir ya no concierne a nada de y o de x, puesto que es y y x bajo la forma de cantidades desvanecientes. Cuando usted tiene una relación dy/dx desarrollada a partir del círculo, esa relación dy/dx= 0/0 no concierne a nada del círculo, sino remite a una tangente llamada trigonométrica.
Comprendemos que dy/dx= z es decir que la relación que es independiente de lo términos va a designar un tercer término y va a servir a la medida y a la determinación de un tercer término: la tangente trigonométrica. Puedo decir, en ese sentido, que la relación infinita, es decir la relación entre infinitamente pequeño, remite a algo finito. La inmanencia mutua de lo infinito y de la relación esta en lo finito. En lo finito mismo hay inmanencia de la relación y de lo infinitamente pequeño. Para reunir esos tres términos, la relación pura, el infinito y lo finito, diría que la relación diferencial dy/dx tiende hacia un límite, y ese límite es z, es decir la determinación de la tangente trigonométrica. Estamos en un nudo de nociones de extraordinaria riqueza. Después, cuando los matemáticos dirán no, es bárbaro interpretar el cálculo infinitesimal por lo infinitamente pequeño, eso no es así. Quizá tengan razón desde cierto punto de vista, pero es plantear muy mal el problema. El hecho es que el siglo XVII, por su interpretación del cálculo infinitesimal, encuentra un medio de soldar tres conceptos claves, a la vez para las matemáticas y para la filosofía.
Esos tres conceptos clave son los conceptos de infinito, de relación y de límite. Entonces, si extraigo una formula del infinito del siglo XVII, diría que algo finito implica una infinidad bajo una cierta relación. Esta formula puede parecer muy insulsa: algo finito implica lo infinito bajo una cierta relación, de hecho es extraordinariamente original. Marca un punto de equilibrio del pensamiento del siglo XVII, entre lo infinito y lo finito, por una nueva teoría de las relaciones. Entonces cuando, después, esos tipos consideran como viniendo de ellos el que, en la menor dimensión finita hay lo infinito; cuando hablan de la existencia de Dios todo el tiempo, -pero esto es muchísimo más interesante de lo que se cree-, no se trata finalmente de Dios, se trata de la riqueza de esta implicación de conceptos: relación, infinito, límite.
¿En qué el individuo es relación? Vamos a encontrar al nivel del individuo finito un límite. Eso no impide que haya infinito, eso no impide que haya relaciones y que esas relaciones se componen, que las relaciones de un individuo se componen con otro, y hay siempre un límite que marca la finitud del individuo, y hay siempre un infinito de un cierto orden que esta cogido por la relación.
Es una extraña visión del mundo. No solo piensan así, ven así. Era su gusto, era su manera de tratar las cosas. Cuando aparecen los microscopios, hay ven una confirmación: el microscopio es el instrumento que nos da un presentimiento sensible y confuso de esta actividad del infinito bajo toda relación finita. Y el texto de Pascal sobre el infinito, también el es un gran matemático, pero cuando tiene la necesidad de hacernos saber como ve el mundo, no tiene necesidad de todo su saber matemático, los dos se acomodan. Entonces Pascal puede hacer su texto sobre los dos infinitos sin ninguna referencia a algo que sea matemático. Dice dos cosas extremadamente simples pero originales. Y, en efecto, la originalidad esta en esta manera de soldar tres conceptos: relación, límite, infinito.
Eso hace un extraño mundo. Nosotros, ya no pensamos así. Ha cambiado todo un sistema de convenciones matemático, pero solo ha cambiado, hay que comprenderlo, porque los matemáticos modernos puntúan también sus conceptos sobre conjuntos de nociones de otro tipo, pero igualmente originales.
(Continuando una observación) El límite hacía el cual tiende la relación es la razón de conocer la relación como independiente de sus términos, es decir dx y dy, y el infinito, lo infinitamente pequeño, es la razón de ser de la relación, en efecto, es la razón de ser de dy/dx.
La formula de Descartes: el infinito concebido y no comprendido. No comprendemos el infinito porque él es incomprensible , pero se lo concibe. Es la gran formula de Descartes: podemos concebirlo clara y distintamente, pero comprenderlo es otra cosa. Entonces, lo concebimos, hay una razón de conocimiento del infinito. Hay una razón de conocer que es distinta de la razón de ser. Comprender, eso sería coger la razón de ser, pero no podemos coger la razón de ser del infinito porque sería necesario ser adecuado a Dios; ahora bien, nuestro entendimiento es simplemente finito. Al contrario, se puede concebir el infinito, concebirlo clara y distintamente, entonces se tiene una razón de conocerlo.
Los ejercicios prácticos en filosofía deberían ser las experiencias de pensamiento. Es una noción alemana: las experiencias que solo se pueden hacer por el pensamiento.
Pasemos al segundo punto. He debido invocar la noción de límite. En efecto, para dar cuenta de la inmanencia del infinito en la relación, vuelvo sobre el punto precedente. La lógica de las relaciones, es fundamental para la filosofía, y, la filosofía francesa nunca ha estado muy interesada en este aspecto. Pero la lógica de las relaciones ha sido una de las grandes creaciones de los ingleses y de los americanos. Pero hay dos estadios. El primer estadio es anglo-sajón, es la lógica de las relaciones tal como se hace a partir de Russel, al final del siglo XIX. Ahora bien, esta lógica de las relaciones pretende fundarse sobre esto: la independencia de la relación con relación a sus términos, pero esta independencia, esta autonomía de la relación con relación a sus términos se funda sobre consideraciones finitas. Se fundan sobre un finitismo. Russel tiene igualmente un periodo atomista para desarrollar su lógica de las relaciones.
Ese estadio había sido preparado por un estadio muy diferente.
El gran estadio clásico de la teoría de las relaciones no es como se dice; se dice que antes ellos confundían lógica de las relaciones y lógica de la atribución. Confundían dos tipos de juicio: los juicios de relación (Pedro es más pequeño que Pablo), y los juicios de atribución (Pedro es amarillo o blanco), entonces ellos no tenían conciencia de las relaciones. No es asi, del todo.
En el pensamiento llamado clásico, hay una toma de conciencia fundamental de la independencia de la relación con relación a sus términos, solo esta toma de conciencia pasa por lo infinito. El pensamiento de la relación como pura relación solo puede hacerse por referencia al infinito. Es una de las grandes originalidades del siglo XVII.
Vuelvo a mi segundo tema: el individuo es potencia. El individuo no es forma, es potencia. ¿Por qué se encadena? Es que lo que acabo de decir sobre la relación diferencial 0/0 no es igual a cero, sino tiende hacía un límite.
Cuando decimos eso, la tensión hacía un límite, toda esa idea de la tendencia en el siglo XVII, que encontramos en Spinoza al nivel de un concepto spinozista, el de conatus. Cada cosa tiende a perseverar en su ser. Cada cosa se esfuerza. En latín esforzarse se dice conor, el esfuerzo o la tendencia, el conatus. Entonces el límite esta definido en función de un esfuerzo, y la potencia es la tendencia misma o el esfuerzo en tanto que tiende a un límite. Tender hacía un límite, esa es la potencia. Concretamente viviremos como potencia todo lo que esta cogido bajo el aspecto de tender hacía un límite.
Si el límite esta cogido a partir de la noción de potencia, a saber tender hacía un límite, en términos de un cálculo infinitesimal de los más rudimentarios, el polígono que multiplica sus lados tiende hacía un límite que es la línea curva. El límite es precisamente el momento en que la línea angular, a fuerza de multiplicar sus lados, tiende al infinito. La tensión hacía un límite ahora implica el infinito. El polígono, en tanto que multiplica sus lados al infinito, tiende hacía el círculo.
En la noción de límite, ¿Qué cambio se hace intervenir?
El límite era una noción bien conocida. No se hablaba de tender hacía un límite. El límite es un concepto filosófico clave. Hay una verdadera mutación en la manera de pensar un concepto. Límite ¿qué era? En griego, es "peras". De la manera más simple, el límite son los contornos. Los términos. Los geómetros. El límite es un término, un volumen tiene por límite las superficies. Por ejemplo, un cubo esta limitado por seis cuadrados. Un segmento de recta esta limitado por dos puntos. Platón tiene una teoría del límite en el Timeo: las figuras y sus contornos. ¿Por qué esta concepción del límite como contorno puede ser considerada como en la base de lo que se podría llamar una cierta forma de idealismo? El límite es el contorno de la forma, sea una forma puramente pensada o sea sensible, de todas maneras se llamará límite al contorno de la forma, y eso se concilia muy bien con un idealismo porque, si el límite es el contorno de la forma, despues de todo qué puede hacerme lo que hay entre los límites. Siempre que ponga arena, bronce o materia pensada, materia inteligible, entre mis límites, siempre sera un cubo o un círculo. En otros términos, la esencia es la forma misma relacionada a su contorno. Yo podría hablar de círculo puro porque hay un puro contorno del círculo. Podría hablar de un cubo puro, sin precisar de cual se trata. Las llamaría idea del círculo, idea del cubo. De ahí la importancia del peras (contorno) en la filosofía de Platón donde la idea será
En otros términos, en la idea del límite-contorno, la filosofía griega encuentra una confirmación fundamental para su propia abstracción. No que sea más abstracta que otra filosofía, sino que ve la justificación de la abstractio, tal como la concibe, a saber la abstracción de las ideas.
Desde entonces el individuo será la forma relacionada a su contorno. Si yo busco sobre que se aplica concretamente una tal concepción, diría, a propósito de la pintura, por ejemplo, que la forma relacionada a su contorno, es un mundo táctil-óptico. La forma óptica esta relacionada, lo estaría por el ojo, a un contorno táctil. Entonces puede ser el dedo del espíritu puro, el contorno tiene forzosamente una especie de referencia táctil, y si se habla del círculo o del cubo como una idea pura, en la medida en que se la define por su contorno y se relaciona la forma inteligible a su contorno, hay una referencia -por indirecta que sea-, a una determinación táctil. Es completamente falso definir el mundo griego como el mundo de la luz, es un mundo óptico, pero no del todo un mundo óptico puro. El mundo óptico que promete Grecia esta ya suficientemente atestiguado por la palabra de la que ellos se sirven para hablar de la idea: EIDOS. Eidos es un término que remite a la visibilidad, a lo visible. La visión del espíritu, pero esta visión del espíritu no es puramente óptica. Es táctil-óptica. ¿Por qué? Porque la forma visible esta relacionada, aunque sea indirectamente, al contorno táctil. No es sorprendente que alguien que reacciona contra el idealismo platónico, a nombre de una cierta inspiración tecnológica, sea Aristóteles. Pero si consideramos a Aristóteles, la referencia táctil del mundo óptico griego aparece con toda su evidencia en una teoría muy simple que consiste en decir que la substancia, o que las substancias sensibles son un compuesto de forma y de materia, y que la forma es esencial. Y la forma es relacionada a su contorno, y Aristóteles invoca constantemente la experiencia del escultor. La estatuaria tiene la mayor importancia en ese mundo óptico; es un mundo óptico pero de escultura, es decir donde la forma esta determinada en función de un contorno táctil. Sucede como si la forma visible fuera impensable fuera de un molde táctil. Ese es el equilibrio griego. Es el equilibrio griego táctil-óptico.
El eidos está cogido por el alma. El eidos, la idea pura, evidentemente solo es atrapable por el alma pura. Como del alma pura, nosotros no podemos hablar, según Platón mismo, más que por analogía en consideración a que nuestra alma solo la experimentamos en la medida en que está ligada a un cuerpo, solo podemos hablar de ella por analogía. Entonces, desde el punto de vista de la analogía, yo tendría que decir, de acuerdo, el alma pura es quien coge la idea pura. Nada corporal. Es una captura puramente intelectual o espiritual. Pero esta alma pura que coge la idea, ¿Procede a la manera de un ojo, o procede también a la manera de un tacto? Tocar sería entonces puramente espiritual, como el ojo que sería igualmente espiritual. Ese ojo es el tercer ojo. Sería una manera de decirlo, pero él necesita la analogía. Platón necesita razonamientos analógicos. Entonces toda mi observación consiste en decir que el alma pura no tiene mas de ojo que de tacto, esta en relación con las ideas. Pero eso no impide que el filósofo, para hablar de esta aprehensión de la idea por el alma, deba preguntarse ¿cuál es el rol de un analogon del ojo y de un analogon del tacto? Un análogo de ojo y un análogo de tacto en la captura de la idea. Hay esas dos análoga pues la idea esta constantemente ... (...)
Esa era la primera concepción del límite-contorno. Ahora bien ¿qué pasa cuando, unos siglos más tarde, se hace del límite otra concepción, y nos llegan los más diversos signos?
Primer ejemplo, con los estoicos. Toman muy violentamente a Platón. Los estoicos, no son griegos, están en los contornos del mundo griego. Y este mundo a cambiado mucho. Esta el problema de como hacer el mundo griego, después de Alejandro. Aquí los estoicos atacan a Platón, hay una nueva corriente oriental. Los estoicos nos dicen que Platón y las Ideas, que n eso no es lo que necesitamos, es una concepción insostenible. ¿Qué es el contorno de algo? Los estoicos dicen es no-ser. El contorno de algo, es precisamente donde la cosa deja de ser. El contorno del cuadrado no esta del todo hay donde termina el cuadrado. Vemos que es una objeción muy fuerte. Toman al pie de la letra ese platonismo que he esbozado muy sumariamente, a saber que la forma inteligible es la forma relacionada a un tacto espiritual, es decir es la figura relacionada al contorno. Ellos dirán, como Aristóteles, que el ejemplo del escultor es completamente artificial. La naturaleza nunca procede por moldeado. Esos ejemplos no son pertinentes, dicen ellos. ¿En qué caso la naturaleza procede con moldes? Habría que contarlos, seguramente en los fenómenos superficiales la naturaleza procede con moldes. Se llaman fenómenos superficiales precisamente porque afectan las superficies, pero la naturaleza, en profundidad, no procede con moldes. Tengo la fortuna de tener un niño que se me parece. No he dado un molde. Recordemos que los biólogos, hasta el siglo XVIII, están aferrados a la idea del molde. Ellos han insistido sobre el espermatozoide análogo a un molde, eso no es muy razonable. Buffon sobre este asunto tenía grandes ideas; decía que si se quiere comprender algo en la producción de lo viviente, sería necesario elevarse hasta la idea de molde interior. El concepto de Buffon , "molde interior", podría servirnos. ¿Qué quiere decir esto? Es molesto porque se podría también hablar de una superficie masiva. El dice que el molde interior es un concepto contradictorio. Hay casos en que se esta obligado a pensar con conceptos contradictorios. El molde, por definición, es exterior. No se moldea lo interior, es decir, que para lo viviente, el tema del molde no funciona. Sin embargo hay un límite de lo viviente. Los estoicos sostienen algo muy fuerte, la vida no procede por moldeado. Aristóteles ha tomado ejemplos artificiales. Y sobre Platón se desenfrenan: la idea de cuadrado, como si no tuviera importancia que estuviera hecho en madera, o en mármol, o en lo que usted quiera. Pero eso cuenta mucho. Cuando se define una figura por sus contornos, dicen los estoicos, en ese momento todo lo que pasa al interior no tiene importancia. A causa de esto, dicen, Platón ha podido abstraer la idea pura. Denuncian una especie de juego de manos. Y lo que dicen deja de ser simple: están haciendo otra imagen del límite. ¿Cuál es su ejemplo, opuesto a la figura óptica-táctil? Van a oponer problemas de vitalidad. ¿Dónde se detiene la acción? En el contorno. Pero eso no tiene ningún interés. La cuestión no es donde se detiene una forma, porque esta es una cuestión abstracta y artificial. La verdadera cuestión es: ¿Dónde se detiene una acción?
¿Toda cosa tiene un contorno? Bateson, que es un genio, ha escrito un pequeño texto que se llama "toda cosa tiene un contorno". Tomemos la expresión "fuera del sujeto", es decir en el afuera del sujeto. ¿Quiere decir esto que el sujeto tiene un contorno? Quizá. Sino ¿qué quiere decir fuera de los límites? A primera vista eso tiene aire espacial. Pero ¿es el mismo espacio? ¿El fuera de los límites y el fuera del contorno pertenecen al mismo espacio? ¿La conversación o mi curso de hoy tiene un contorno? Mi respuesta es si. Se puede tocarlo.
Volvamos a los estoicos. Su ejemplo favorito es: ¿hasta dónde va la acción de una semilla? Una semilla de girasol perdida en un muro es capaz de hacer saltar ese muro. Una cosa que tenía en sí un pequeño contorno. ¿hasta dónde va la semilla de girasol, quiere decir, hasta dónde va su superficie? No, su superficie esta ahí donde termina la semilla. En su teoría del enunciado, dirán que eso enuncia exactamente lo que la semilla no es. Es decir ahí donde la semilla ya no es, pero sobre lo que es la semilla eso no nos dice nada. Dirán de Platón que, con su teoría de las ideas, el nos dice muy bien lo que las cosas no son, pero no nos dice nada sobre lo que las cosas son. Los estoicos salen triunfantes: las cosas son de los cuerpos.
De los cuerpos y no de las ideas. Las cosas son de los cuerpos, eso quiere decir que las cosas son acciones. El límite de algo es el límite de su acción y no el contorno de su figura. Un ejemplo aún más simple: usted camina en el bosque tupido, tiene miedo. En fin usted avanza y poco a poco el bosque se aclara, esta contento. Usted llega a un punto y dice "uff, he aquí el lindero". El lindero del bosque es un límite. ¿Eso quiere decir que el bosque se define por su contorno? ¿Es un límite de qué? ¿Es un límite de la forma del bosque? Es un límite de la acción del bosque, es decir que el bosque que tenía tanta potencia llega al límite de su potencia, ya no puede agarrarse a la tierra, se aclara, se despeja.
Lo que muestra que no es un contorno, es que usted no puede asignar el momento preciso en que ya no es bosque. Había tendencia, y esta vez el límite no es separable de una especie de tensión hacía el límite. Es un límite dinámico que se opone al límite contorno. La cosa solo tiene el límite de su potencia o de su acción. La cosa es entonces potencia y no forma. El bosque no se define por una forma, se define por una potencia: potencia de hacer proliferar a los árboles hasta el momento en que ya no puede más. La única pregunta por hacer al bosque es: ¿cuál es tu potencia? Es decir: ¿hasta dónde iras?
He aquí lo que los estoicos descubren y que los autoriza a decir: todo es cuerpo. Cuando dicen que todo es cuerpo, no quieren decir que todo es cosa sensible, porque entonces no saldrían del punto de vista platónico. Si definieran la cosa sensible por forma y contorno, eso no tendría ningún interés. Cuando dicen que todo es cuerpo, por ejemplo un círculo no se extiende en el espacio de la misma manera si es de madera o si es de mármol. Aún más, todo es cuerpo, significará que un círculo rojo y un círculo azul no se extienden en el espacio de la misma manera. Entonces esta la tensión. Cuando dicen que todas las cosas son cuerpos, quieren decir que todas las cosas se definen por "tonos", el esfuerzo contraído que define la cosa. La especie de contracción, la fuerza embrionaria que esta en la cosa, si usted no la encuentra, usted no conoce la cosa. Lo que Spinoza retomara con la expresión "¿qué es lo que puede un cuerpo?". Otros ejemplos. Después de los estoicos, al inicio del cristianismo, se desarrolla un tipo de filosofía extraordinaria: la escuela neo-platónica. El prefijo neo está particularmente bien fundado. Apoyándose sobre textos de Platón extremadamente importantes los neo-platónicos van a descentrar completamente el platonismo. Si bien, en cierto sentido, se podría decir que ya estaba en Platón. Solo que estaba como cogido en un conjunto que no era ese. A Plotino, se lo ha compilado en las Eneadas. Ojeemos la Eneada cuatro, libro cinco. Veremos una especie de prodigioso curso sobre la luz. Texto prodigioso donde Plotino va a intentar mostrar que la luz no puede ser comprendida ni en función del cuerpo emisor, ni en función del cuerpo receptor. Su problema es que la luz hace parte de esas cosas raras que van a ser, para Plotino, las verdaderas cosas ideales. No podemos decir que comienza allí y termina allá. ¿Dónde comienza una luz? ¿Dónde termina una luz? ¿Por qué no se podía decir la misma cosa tres siglos antes? ¿Por qué aparece en el mundo llamado alejandrino? Es un manifiesto para un mundo óptico puro. La luz no tiene límite táctil, y sin embargo tiene un límite. Pero no es un límite tal que yo pueda decir que comienza aquí y termina allá. No puedo decir esto. En otros términos, la luz va hasta donde va su potencia. Plotino es hostil a los estoicos, se llama platónico. Pero presentía la especie de giro del platonismo que se estaba haciendo. Con Plotino comienza, en filosofía, un mundo óptico puro. Las idealidades serán ópticas. Serán luminosas, sin ninguna referencia táctil. Desde entonces el límite es de otra naturaleza. La luz explora las sombras. ¿La sombra hace parte de la luz? Si, hace parte de la luz, y tendremos una gradación luz-sombra que desarrollará el espacio. Encontramos que, más profundamente que el espacio, hay espacialización. Eso no lo sabía Platón. Si leemos los textos de Platón sobre la luz, en "la República", final del libro seis, y enfrentamos los textos de Plotino, veremos que había algunos siglos entre un texto y otro. Hay matices. Ya no es el mismo mundo. Sabemos con certidumbre, antes de saber por que, que la manera en que Plotino extrae sus textos de Platón, desarrolla para el un tema de luz pura. Eso no podría ser en Platón. Una vez más, el mundo de Platón no era un mundo óptico, sino un mundo táctil-óptico. El descubrimiento de una luz pura, de la suficiencia de la luz para constituir un mundo, implica que, bajo el espacio, se haya descubierto la espacialización. Esa no es una idea platónica, aún en el "Timeo". El espacio captado como el producto de una expansión, es decir que el espacio es segundo con relación a la expansión y no primero. El espacio es el resultado de una expansión, esa es una idea que, para un griego clásico, sería incomprensible. Es una idea venida de Oriente. Que la luz sea espacializante: no es ella la que esta en el espacio, ella constituye el espacio. No es una idea griega.
Todavía unos siglos después estalla una forma de arte que tiene una gran importancia, el arte bizantino. Es un problema para los críticos de arte que buscan en que el arte bizantino permanece ligado al arte griego clásico, y desde otro punto de vista rompe completamente con el arte griego clásico. Si tomo al mejor crítico en este aspecto, Rigel, él dice algo riguroso, en el arte griego vemos un primado del primer plano. La diferencia entre el arte griego y el arte egipcio, es que en el arte griego se hace la distinción de un primer plano y un segundo plano, mientras que, a grosso modo, en el arte egipcio los dos están sobre el mismo plano. El bajo-relieve. Resumo muy sumariamente. El arte griego es el templo griego, es el advenimiento del cubo. En los egipcios era la pirámide, las superficies planas. Lo que pongamos esta siempre sobre una superficie plana. Es diabólico pues es una manera de esconder el volumen. Ellos ponen el volumen en un pequeño cubo que es el cuarto funerario, y ponen las superficies planas, los triángulos isósceles para esconder el cubo. Los egipcios tienen vergüenza del cubo. El cubo es el enemigo, es lo negro, lo oscuro, lo táctil. Los griegos inventan el cubo. Hacen templos cúbicos, es decir separan el primer plano y el segundo plano. Pero, dice Rigel, hay un primadi del primer plano, y este primado esta ligado a la forma porque la forma tiene contorno. Por eso él definirá el mundo griego como un mundo táctil-óptico. Los bizantinos son muy curiosos. Anidan los mosaicos, los alejan. No hay profundidad en el arte bizantino, y por una razón muy simple, la profundidad esta entre la imagen y yo. Toda la profundidad bizantina es el espacio entre el espectador y el mosaico. Si usted suprime este espacio es como si mirara un cuadro fuera de toda condición de percepción, es odioso.
Los bizantinos dan un enorme golpe de fuerza. Ponen el privilegio en el segundo plano, y toda la figura va a salir del segundo plano. Toda la imagen va a salir del segundo plano. Pero en ese momento, como por azar, la formula de la figura o de la imagen no es ya forma-contorno. Forma-contorno, lo era para la escultura griega. Y sin embargo hay un límite, y contornos, pero no es ya lo que actúa, no es por eso que actúa la obra, contrariamente a lo estatuario griego donde el contorno capta la luz. Para el mosaico bizantino es la luz-color, es decir que lo que define, lo que marca los límites, no es la forma-contorno, sino la pareja luz-color, es decir que la figura prosigue hasta donde va la luz que ella capta o emite, y hasta donde va el color del que esta compuesta.
El efecto sobre el espectador es prodigioso, a saber que un ojo negro va exactamente hasta donde ese negro irradia. De ahí la expresión de esas figuras donde el rostro es devorado por los ojos.
En otros términos no hay un contorno de la figura, hay una expansión de la luz-color. La figura ira hasta donde actúa por luz y por color. Es la inversión del mundo griego. Los griegos no habían sabido o querido proceder a esta liberación de la luz y del color. Con el arte bizantino se liberan el color y la luz con relación al espacio, porque ellos descubren que el color y la luz son espacializantes. Entonces el arte no debe ser un arte del espacio, debe ser un arte de la espscialización del espacio. Entre el arte bizantino y los textos, un poco anteriores, de Plotino sobre la luz, hay una resonancia evidente. Se afirma una misma concepción del límite.
Hay un límite-contorno y hay un límite-tensión. Hay un límite-espacio y hay un límite-espacialización...
e bizantino. Es un problema para los críticos de arte que buscan en que el arte bizantino permanece ligado al arte griego clásico, y desde otro punto de vista rompe completamente con el arte griego clásico. Si tomo al mejor crítico en este aspecto, Rigel, él dice algo riguroso, en el arte griego vemos un primado del primer plano. La diferencia entre el arte griego y el arte egipcio, es que en el arte griego se hace la distinción de un primer plano y un segundo plano, mientras que, a grosso modo, en el arte egipcio los dos están sobre el mismo plano. El bajo-relieve. Resumo muy sumariamente. El arte griego es el templo griego, es el advenimiento del cubo. En los egipcios era la pirámide, las superficies planas. Lo que pongamos esta siempre sobre una superficie plana. Es diabólico pues es una manera de esconder el volumen. Ellos ponen el volumen en un pequeño cubo que es el cuarto funerario, y ponen las superficies planas, los triángulos isósceles para esconder el cubo. Los egipcios tienen vergüenza del cubo. El cubo es el enemigo, es lo negro, lo oscuro, lo táctil. Los griegos inventan el cubo. Hacen templos cúbicos, es decir separan el primer plano y el segundo plano. Pero, dice Rigel, hay un primadi del primer plano, y este primado esta ligado a la forma porque la forma tiene contorno. Por eso él definirá el mundo griego como un mundo táctil-óptico. Los bizantinos son muy curiosos. Anidan los mosaicos, los alejan. No hay profundidad en el arte bizantino, y por una razón muy simple, la profundidad esta entre la imagen y yo. Toda la profundidad bizantina es el espacio entre el espectador y el mosaico. Si usted suprime este espacio es como si mirara un cuadro fuera de toda condición de percepción, es odioso.
Los bizantinos dan un enorme golpe de fuerza. Ponen el privilegio en el segundo plano, y toda la figura va a salir del segundo plano. Toda la imagen va a salir del segundo plano. Pero en ese momento, como por azar, la formula de la figura o de la imagen no es ya forma-contorno. Forma-contorno, lo era para la escultura griega. Y sin embargo hay un límite, y contornos, pero no es ya lo que actúa, no es por eso que actúa la obra, contrariamente a lo estatuario griego donde el contorno capta la luz. Para el mosaico bizantino es la luz-color, es decir que lo que define, lo que marca los límites, no es la forma-contorno, sino la pareja luz-color, es decir que la figura prosigue hasta donde va la luz que ella capta o emite, y hasta donde va el color del que esta compuesta.
El efecto sobre el espectador es prodigioso, a saber que un ojo negro va exactamente hasta donde ese negro irradia. De ahí la expresión de esas figuras donde el rostro es devorado por los ojos.
En otros términos no hay un contorno de la figura, hay una expansión de la luz-color. La figura ira hasta donde actúa por luz y por color. Es la inversión del mundo griego. Los griegos no habían sabido o querido proceder a esta liberación de la luz y del color. Con el arte bizantino se liberan el color y la luz con relación al espacio, porque ellos descubren que el color y la luz son espacializantes. Entonces el arte no debe ser un arte del espacio, debe ser un arte de la espscialización del espacio. Entre el arte bizantino y los textos, un poco anteriores, de Plotino sobre la luz, hay una resonancia evidente. Se afirma una misma concepción del límite.
Hay un límite-contorno y hay un límite-tensión. Hay un límite-espacio y hay un límite-espacialización...

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