04/06/1973


Flujo de financiamiento.

... hay un hilo crítico y una muy vaga búsqueda positiva. El hilo crítico es que, evidentemente, lejos de favorecer el surgimiento de los enunciados, el psicoanálisis impide cualquier surgimiento de enunciados y nos quita cualquier oportunidad de tener enunciados que sean los nuestros. Es lo que lo recorre. Pero la parte positiva, lo que nos interesa, es: ¿cuales son las condiciones de la producción de enunciados que nos sean propios, sean enunciados de individuos o de grupos, y por eso mismo cuales son las condiciones de una *****? No es sorprendente que el psicoanálisis, por naturaleza, nos impida toda posibilidad de enunciación; por naturaleza el psicoanálisis considera al inconsciente como algo dado. El inconsciente como, una vez más, algo que siempre está ahí, y reducible por una máquina de interpretación. Nosotros consideramos el inconsciente, al contrario, como algo que nunca esta ahí, y que está por producir, por producir por una máquina de experimentación. Si intento resumir lo que he desarrollado este año se trataría de esto.

Tengo que subrayar, de pasada, algunas pequeñas cosas: el año anterior, hemos intentado, con Guattari, una especie de crítica de edipo, y entonces, *** hay un montón de gente que nos ha dicho: ustedes no comprenden nada de edipo, edipo nunca ha sido el padre y la madre, entonces ¿qué es?

Se nos dice: edipo es el acceso a la cultura, o edipo es el acceso al orden simbólico, o bien edipo es la finitud del ser, o bien edipo es la carencia de ser que es el deseo o la carencia de ser que es la vida, o bien etc. Están los perversos, unos dicen que no es el padre y la madre, que es la triangulación simbólica, o la cuarta patria. Es la posición de la escuela simbólica, la escuela freudiana. Y los otros que dicen: de acuerdo, es papá y mamá, simplemente la triangulación no es edipo, eso es René Girard. Eso me parece aún más divertido porque, cuando preguntamos como funciona, así sean de la escuela freudiana o de otra escuela, ellos dirán que edipo es lo simbólico, o la entrada en lo simbólico, ¿cómo funciona concretamente? tomo un texto del que no digo el nombre del autor, en el que nos dice de su paciente: "él encadena sin, por consiguiente, haber abandonado su articulación de chupeteo, de mordisqueo y obscena - y hay que decirlo, es duro tratar a un paciente así, porque, en fin, la articulación de los analistas...- en una secuencia sobre las Bouches du Rhône, la Camargue, los placeres del caballo y del mar. Invitación al viaje que yo puntuó con una "boca de la madre". Limpia a su vez, estaría tentado a decir: el paciente, no es para menos, se detiene presa de la más grande perplejidad frente a la béance (apertura) que le retorna de su propio decir", es una maravilla.

Es como la carta donde el tipo decía: "quiero ir con un grupo hippie", para mi eso quiere decir algo muy preciso, puede que se equivoque, pero esa no es la cuestión, pero "quiero ir con un grupo hippie", quiere decir: quiero producir el inconsciente. Quiere decir: estoy atascado, estoy en un medio donde es imposible cualquier producción del inconsciente, quiero producir el inconsciente. Un esquizo-análisis parte en esta dirección: ¿por qué quiere producir el inconsciente en ese lugar? ¿cómo se va a producir?, etc. Y su analista le dice: grupo hippie=gran pipi, eres impotente, siempre tu tema de la impotencia. Vemos entonces los daños radicales, los daños repugnantes de la máquina de interpretación. El tipo no tiene ninguna oportunidad de salir, no puede tener un enunciado. Cuando un tipo viene a decirle a alguien: quiero ir a un grupo hippie y el otro responde: que, siempre tu tema de la impotencia, entonces de la castración. Se ha arruinado todo desde el comienzo.

Ahora bien, ese texto, me muestra de entrada un desprecio manifiesto por el paciente, un desprecio insoportable, porque el paciente está definido por "una articulación de chupeteo, de mordisqueo y obscena", mientras el analista se pretende una voz clara, luminosa e inteligente, enseguida el tipo habla de Bouches de Rhône y el analista, acabando con todo dice: Bouches de Rhône = boca de la madre. La máquina de interpretación le impide al tipo tener el menor enunciado. Más abajo el comentario del analista es de una ingenuidad afectada porque el señala que el tipo es completamente repugnante, "repugnante a su vez, estaría tentado a decirlo, el se atasca". Nada molesta a un analista, él traduce: es repugnante, no por la enormidad de lo que acabo de decir, es repugnante por la perspectiva de lo que acabo de decir - "frente a la béance que le retorna de su propio decir", la béance que le retorna de su propio decir, no es difícil: cuando usted hace pasar un enunciado cualquiera por la máquina de interpretación, forzosamente, por eso mismo, el efecto inmediato de ese paso, es lo que hemos visto la vez pasada, una división del sujeto en sujeto del enunciado y sujeto de la enunciación. Eres sujeto del enunciado cuando dices: "las Bouches du Rhône", pero el verdadero sujeto de la enunciación eres tú como interprete, a saber Bouches du Rhône es boca de madre, el analista ha dividido al sujeto y se sorprende después de que el otro esté perplejo frente a la béance que le retorna de su propio decir. No tiene tiempo de decir nada, es lo fascinante en esta operación psicoanalítica. Entonces eso sobre lo que insisto, es que es de la misma manera que el psicoanálisis inhibe toda producción de enunciados y trata al inconsciente como algo por reducir en la máquina de interpretación, y al contrario suscitar los enunciados o llegar a escucharlos, volver posible la enunciación, sea de individuos, sea de grupos, al mismo tiempo eso es producir el inconsciente. El inconsciente, no se tiene, el inconsciente no está ahí, el inconsciente no está en tu infancia, el inconsciente es algo que es producido y que solo puede ser producido en los lugares, las circunstancias que son precisamente los lugares, las circunstancias y los acontecimientos no represivos.

Uno de los aspectos de la represión es precisamente esta división -y es por lo que el psicoanálisis participa de la represión en el sentido más estricto-, al contrario, la condición de producción del inconsciente es, y eso implica lugares donde la represión ya no se ejerce bajo esta forma de una división del sujeto. Distinguirás en ti al sujeto del enunciado y al sujeto de la enunciación, y esa división será precisamente la división de la castración. Es en ese sentido que desde hace unas semanas giramos alrededor de la idea: producir enunciados o producir el inconsciente, es estrictamente lo mismo. Eso sobre lo que me he explicado mal la vez pasada, porque me decía que, para comprenderlo, es necesario ver que, cuando yo digo que el inconsciente no esta ahí, que no hay que buscarlo en la infancia, quiero decir una cosa simple: no quiero decir, como en el vocabulario psicoanalítico ordinario que, lo que cuenta, son los factores actuales de un desorden en oposición a los factores infantiles, quiero decir otra cosa, pues una vez más, la valorización de los factores actuales contra los factores infantiles, principalmente a nivel de la neurosis, se hace a propósito de todas las rupturas, de todas las disidencias con Freud, y las disidencias con Freud nunca han cambiado nada fundamental. Quiero decir, al contrario, que, por lejos que usted se remonte en la infancia de alguien, el problema es este: ¿cómo producirá un niño el inconsciente? Es en ese sentido que digo que nunca ha estado ahí. No está ahí porque en ese caso el niño se encontraría frente a la tarea ya hecha, lo cual le impedirá -aún si no lo formulaba así-, producir el inconsciente o no estaría en condiciones favorables para producirlo. Es evidente que, uno de los aspectos fundamentales de la represión en la educación, es impedir la producción del inconsciente en el niño. ¿De qué manera? Soy confuso y por eso vuelvo atrás: yo decía que lo que es necesario distinguir verdaderamente, son los bloques de infancia y de recuerdo de infancia. Simplemente, el recuerdo de infancia no es algo que está fuera del tiempo. Para nada, tenemos que volver a Bergson, porque eso está muy bien en Bergson. Bergson es quien ha elaborado una teoría loca de la memoria, es el primer filósofo que, como filósofo, ha enmierdado verdaderamente a los psiquiatras. Ha escrito "Materia y Memoria", con lo cual introduce en la psiquiatría una especie de confusión, y eso está muy bien. Bergson tenía una idea muy simple y muy bella, decía: el recuerdo es contemporáneo de eso de lo que uno se acuerda, al mismo tiempo algo es presente y es pasado. Por una razón muy simple: si es necesario esperar que el presente pase para fabricar el recuerdo del presente devenido pasado, para fabricar el recuerdo del antiguo presente, entonces nunca se constituirá. Si es necesario esperar que el antiguo presente ya no sea para que se forme el recuerdo de ese presente, no habría ninguna posibilidad de formar un recuerdo; entonces es necesaria, y era el esquema, una especie de línea divergente: cada momento el presente se desdobla en dos direcciones, una tendida hacia el futuro, una tendida hacia el pasado, es decir: es al mismo tiempo que el presente es vivido como presente y que se fabrica el recuerdo de ese presente, lo que le permitía explicar, entre paréntesis, el fenómeno llamado paramnesia, es decir los fenómenos de lo ya visto, ya vivido: el decía que eso no es sorprendente, basta un disturbio de la percepción. ¿Cómo se constituye el recuerdo como contemporáneo de eso de lo que es recuerdo? Basta un disturbio en la línea de bifurcación para que, en lugar de percibir la cosa como presente, usted perciba el recuerdo de la cosa puesto que el recuerdo es contemporáneo de la cosa, y en ese momento, usted tiene un fenómeno de paramnesia.

En ese sentido sería necesario distinguir los bloques de infancia y los recuerdos de infancia. El bloque de infancia lo es verdaderamente de la niñez ****, y ahí, digo que, en el bloque de infancia, no encontramos nada de lo que el psicoanálisis nos dice que es la vida de la infancia, no encontramos nada edípico, encontramos otro asunto, encontramos un conjunto de conexiones maquínicas, conexiones maquínicas que forman la verdadera vida del inconsciente, no figural y no simbólica. Un niño que juega a la rayuela, o que juega a la pelota, es todo un sistema de bloques de infancia en estado vivo, en el estado actual, y encontrará una vida de la infancia que no se refiere a las coordenadas psicoanalíticas, es decir a las famosas coordenadas edipo-castración. Y al mismo tiempo se constituye el recuerdo de esta vida. Hay contemporaneidad entre el bloque de infancia viviente y el recuerdo de infancia. Y el recuerdo de infancia es completamente edípico en el sueño. Seguramente los psicoanalistas tienen razón a nivel del sueño, el mismo movimiento produce a edipo y produce el sueño, pero eso no es lo que cuenta. El recuerdo de infancia es edípico porque el niño constituye, fabrica su recuerdo de infancia contemporáneo del bloque de infancia correspondiente, pero lo fabrica por entero ya relacionado a las coordenadas edípicas, porque lo fabrica por entero a nivel de una verdadera conducta del relato: lo que voy a contar a mamá, lo que voy a contar a papá. A nivel de lo consciente, del medio consciente, y de lo inconsciente, un chiquillo no pasa un día sin seleccionar, es decir sin vivir sobre un doble registro -pero una vez más, estrictamente al mismo tiempo-, eso de lo que tiene recuerdo y el recuerdo mismo, a saber el bloque de infancia vivido que determina las conexiones deseantes, y el recuerdo de infancia que, al contrario, es ya un pasado, pero un pasado estrictamente contemporáneo del presente, del que es el pasado, y que retiene los deseos del niño, el cual será relacionado con el padre y la madre. Es la conducta del relato. Habría que volver a Janet, el viejo Janet tenía una muy buena teoría sobre el relato, sobre la memoria y el recuerdo como siendo esencialmente una conducta que consiste en referirse a las personas, al menos posibles, a quienes va a contarse ese relato.

Entonces, en efecto, hay todo un aplastamiento del inconsciente que se produce a nivel del recuerdo de infancia, no tanto porque el recuerdo sea producido a destiempo, sino al contrario, porque es contemporáneo de eso que se recuerda, porque es, estrictamente, al mismo tiempo que el presente correspondiente; no es al mismo tiempo que un nuevo presente que sucedería al antiguo, es contemporáneo del antiguo presente del que es recuerdo, y por eso representa una fantástica tarea de selección en la que, de las conexiones del deseo de un niño, se retendrá solo aquello que es relacionable con el papá y la mamá. El recuerdo, por naturaleza, es edípico, y es quien ha proyectado la sombra de un inconsciente que estaría ya ahí, y que estaría por interpretar. Si bien la tarea frente a un niño, es desenrollar los bloques de infancia de los recuerdos de infancia que los recubren. Los bloques de infancia son pedazos de experimentación del niño. El recuerdo de infancia, es un niño que, bien que mal, en su cuerpo prohibido, se encuentra sin defensa frente a las interpretaciones, y se encuentra sin defensa frente a las interpretaciones del adulto porque el recuerdo de infancia, es precisamente la ocupación por la cual el niño de un relato se constituye como sujeto del enunciado, el cual remite a una instancia superior, sea la del padre o cualquier otra que recubre a los verdaderos sujetos de enunciación, es decir que hace la interpretación. Yo diría entonces, el bloque de infancia son, verdaderamente, los agenciamientos maquínicos que son productores de los verdaderos enunciados del niño. Una vez más, no es un sujeto el que produce los enunciados, son las conexiones maquínicas, son las conexiones del deseo que atraviesan al niño y que producen tal o cual enunciado.

Ahora bien, la combinación agenciamientos maquínicos-producción de enunciados, se opone al proceso de interpretación que reposa, por entero, sobre el recuerdo de infancia: división de un sujeto de enunciado y sujeto de enunciación, que postula que lo que produciría los enunciados no son los agenciamientos maquínicos, no son las libres conexiones del deseo, al contrario quien produciría los enunciados es el sujeto. La idea de que es el sujeto el que produce los enunciados es ya la condición suficiente para que ningún enunciado pueda ser producido, es ya la gran inhibición de cualquier enunciado, y esta idea está asegurada por la máquina de interpretación.

El problema del niño, una vez dicho que el niño, uno no deja de serlo, va de sí, no hay diferencia de naturaleza a nivel del deseo, no hay deseo del niño y deseo del adulto, pero eso no impide que haya una diferencia catastrófica, dramática, pues hay gente que vive la infancia y su propia infancia bajo la forma de recuerdos de la infancia y esto, no podríamos decir hasta que punto el psicoanálisis no es el único responsable de esto, pero si hasta que punto apoya esta fuerza opresiva que nos hace vivir nuestra infancia bajo la forma de recuerdos de infancia, todo tipo de fuerzas sociales, fuerzas familiares, etc. Las fuerzas que nos llevan a vivir nuestra infancia bajo la forma de recuerdos de infancia y que nos remiten, entonces, a la interpretación: "dices mamá, es que es verdad que eso me ha llegado cuando era niño", esta vez es la máquina de interpretación familiar, solo es necesario preguntar a su mamá, y sobre todo al recuerdo de infancia. O bien, hay otra técnica que consiste en vivir su infancia, una vez más dicho que siempre permanece, bajo la forma de reinyección de bloques de infancia. El problema del deseo, en las relaciones deseantes es: como hacer esta especie de inyección, y cómo reinyectar bloques de infancia. Y aquí, yo vuelvo a pensar en un autor del que he hablado mucho, y es Kafka.

En Kafka me parece completamente curioso como juega sobre varios marcos a la vez porque tiene mucho humor, ahora él hace verdaderamente una inscripción de recuerdos de infancia, por ejemplo: "La carta al padre", y todo el mundo dice: ¡vean es edípico!, pero para nada, pues él hace eso para su diversión personal, está pleno de alegría, exagera los recuerdos de infancia. Pero cuando pasa a otro grado de humor y de seriedad, ya no hace eso, por ejemplo en "El castillo", procede de otra manera, por inyección de bloques de infancia en escenas de adultos. El agrimensor del castillo está todo el tiempo atravesado por verdaderos bloques de infancia que se imbrican en cosas de otro género, y allí ya no hay coordenadas edípicas, hay coordenadas sexuales, coordenadas homosexuales, hay coordenadas de cualquier naturaleza, pero es muy distinto.

Mi problema no es solamente anti-psicoanalítico, es anti-psicoanalítico en cuanto que el psicoanálisis contribuye con todas sus fuerzas a impedir la producción de enunciados y la producción de inconsciente porque la producción de enunciados y la producción del inconsciente son la misma cosa. Producir un enunciado, es producir el inconsciente. Pero el psicoanálisis impide la producción de enunciados y la producción de inconsciente, una vez más a la producción del inconsciente o a la producción de enunciados hay que llamarla por lo que es, es siempre una revolución. Un periodo revolucionario en un dominio cualquiera se puede definir por esto: se producen nuevos enunciados y por ahí, una carga de inconsciente no es liberada, sino producida. Y se acompaña de una formidable liberación de bloques de infancia que se oponen a los recuerdos sobre los que funciona el antiguo sistema, eso es evidente.

Y hoy, es necesario examinar esta cuestión de la producción de enunciados vista a través de esos autores, de los que habíamos comenzado a hablar la vez pasada. Había intentado decir como se presentaba eso para Baudrillard. Retengo simplemente esto de Baudrillard porque es de lo que yo voy a tener necesidad hoy: Baudrillard nos dice que lo que produce enunciados, es una transformación, es cuando el valor de cambio, cuando el valor de cambio se transforma en valor-signo. Y cuando se produce esta operación, hay creación de enunciados, sean enunciados verbales o no verbales. Entonces, esta transformación es en sí misma productora de enunciados. En última instancia, hemos visto que esta transformación del valor de cambio en valor-signo remite a, el valor-signo mismo remite a algo que nos había parecido muy triste, a saber la división del sujeto, sea que ese sujeto oculte, esconda la castración, sea que la exhiba, en otros términos, caeríamos en la tesis clásica que me parece la tesis de la filosofía occidental, cristiana, cartesiana, etc. a saber que lo que produce el enunciado, es el sujeto, y el hecho de que el produce el enunciado, no puede producirlo más que dividido en sujeto del enunciado y sujeto de la enunciación. La intervención psicoanalítica consiste en decir que la división es la castración, mientras que Descartes habría dicho que todo eso es la reflexión, pero por todas partes el sujeto es el productor de enunciados, y no es por azar que es lo mismo en Lacan: sobre el problema de la producción de enunciados, él restablece el cogito. Página 819 de los Escritos, pero quizá es la página 719.

Entonces, en nuestro estudio sobre Baudrillard, se iniciaba muy bien diciendo, aquí hay una tesis sobre: en que condiciones son producidos los enunciados, y el inicio de la respuesta nos había interesado mucho, a saber lo que produce los enunciados es la transformación del valor de cambio en valor-signo. Y después, sí nos hemos sentido abatidos enseguida, es en la medida en que el valor-signo nos remitía a un sujeto dividido, entonces a la tesis a la vez más clásica y más psicoanalítica, ahora bien la división del sujeto, al contrario es lo que impide la producción de enunciados, y no es por azar que entonces, al revés, sobre otro aspecto de nuestro problema, que es el de producción de enunciados=producción de inconsciente, Baudrillard, de igual manera que nos decía que lo que produce los enunciados, es finalmente el sujeto dividido, entonces, a nivel de lo inverso, no había evidentemente ya ninguna producción de inconsciente, él tenía solo un inconsciente de la castración y el inconsciente del enunciado era la castración misma, a saber la castración ocultada por el valor-signo. Teníamos tantas esperanzas...

Entonces, de golpe, me he dicho que habría que ver del lado de J-P Faye y de sus dos libros más recientes, "Teoría del relato" y "Lenguajes totalitarios", porque también ahí se trata del mismo problema, a saber la producción de enunciados o la producción de inconsciente. Él no lo dice, pero yo soy de mala fe, pues si él no dice eso, es porque quizá ese no es su problema. Lo que me permite decir que, de una manera, es su problema, pues todo el bello libro de Faye consiste en interrogarse sobre la condición de producción de enunciados en un periodo preciso de la historia, a saber los enunciados nazis. ¿Qué es lo que permite el surgimiento de los enunciados nazis? ¿qué es lo permite la producción de enunciados nazis en Alemania en tal momento?

Lo que me interesa es en qué lo que dice Faye es próximo de Baudrillard. Bien, es necesario que vaya rápido, y en qué es diferente. Digo, enseguida, que es muy diferente porque la respuesta no será del tipo: lo que produce el enunciado es el sujeto. También está, lo que no hay en Baudrillard, una verdadera transformación ligada con la producción de enunciados, hay una verdadera transformación -no se de que naturaleza-, de la relación del enunciado con el inconsciente. Entonces, con esos dos criterios puedo decir que esta tesis nos interesa de entrada.

La primera cosa que me sorprende, verdaderamente al azar, pues no juzgo, son simplemente impresiones, digo que el punto común con Baudrillard es que, también él parte del cambio. Parte del valor de cambio.

Boum. la mesa, después de haber perdido una de sus patas, expira definitivamente bajo las ansias delictivas de un discurso genialmente productor de inconsciente... Reboum, puntuado de un "se acabo" deleuziano.

Nota de la redacción: un golpe de la pulsión de muerte.

Corrección: De hecho, se trataba verdaderamente de un fallido atentado realizado por lacanianos salvajes y mal intencionados...

Entonces, Faye, también parte del cambio, y su esquema -lo que me fascina en su libro y creo que es un libro muy importante, son los ejemplos que da y que exceden lo que dice. Su problema, es algo así como, a partir del cambio, se hace la producción de enunciados, que él llama por su cuenta, relatos. ¿Cómo se producen esos relatos a partir del cambio? Y allí pasa algo muy curioso, tres textos son muy importantes. Primero página 18 de "Teoría del relato", cita un texto de un historiador del siglo XVII o XVIII que se llama Mably. He aquí lo que dice Mably en su relato histórico: "Algunos jóvenes Hunos cazaban en los bordes del Palus una cierva que habían soltado a través de un pantano que ellos veían como un mar intransitable. Y, siguiendo temerariamente a su presa, fueron sorprendidos al encontrarse en un nuevo mundo. Esos cazadores, impacientes por contar a sus familias las maravillas que habían visto, retornaron a sus viviendas y los relatos con los que picaban la curiosidad de sus compatriotas, deberían cambiar la faz de las naciones. Ningún pueblo fue más terrible que los Hunos."

Comenta Faye: "Al comienzo y sobre la ribera derecha del Rhin, hay condiciones y modos de producción material y de cambio...", entonces el cambio es primero, "enseguida y súbitamente, y por eso, se desencadena la sorpresiva "revolución" de ese paso del Rhin -interviene el acontecimiento imprevisto de esos "relatos" que van a cambiar "la faz de las naciones": de esta producción de acción suplementaria y, por así decirlo, discontinua, por efecto del relato".

Lo fascinante es que, en el ejemplo mismo, interviene, como por azar, una especie de flujo migratorio, los Hunos, y él no lo retiene particularmente, esto tiene el aire de ser un simple ejemplo: se pasa de las condiciones materiales del cambio a la producción de formas de relato, v.g. a la producción de enunciados. El ejemplo mismo hace intervenir un factor que él no pone en juego, por el momento, en su esquema, a saber los Hunos franquean el río, v.g. un flujo de cierta naturaleza. ¿Es que esta dimensión que ya está en el ejemplo, pero de la que no se sirve, no basta para hacer saltar la pseudo-génesis a partir del cambio?

Segundo momento de la tesis de Faye: cómo dar cuenta del hecho de que las condiciones de cambio van a engendrar... (corte en la cinta), ven ustedes como permanece en el cambio: "la mercancía como intercambio material y de cambio, dice, o bien, de otra parte, la mercancía en su forma que culmina con lo que Marx llama, al inicio del Capital, la forma moneda o, como dice Faye, la mercancía como cambio de forma. La historia comienza con ese doble proceso: intercambio material y cambio de una parte y de otra cambio de forma".

Si lo comparo con el esquema de Baudrillard, él nos decía que el valor de cambio se transforma, en ciertas condiciones, y que es el valor-signo el productor de enunciados. Allí, el valor de cambio o el cambio, considerado en su materialidad, se transforma en forma de mercancía y en este asunto, Faye va a hacer un paralelo entre la forma mercancía y la forma relato. ¿Paralelo a qué nivel? al nivel de eso que relata, y eso circula tanto como la mercancía y según reglas homólogas a las de la mercancía, y que un relato, fundamentalmente, circula, de la misma manera que una mercancía.

Yo digo que, a nivel de esta segunda tesis de Faye, se encuentra algo muy interesante y también muy molesto.

El problema general de la producción de enunciados era: ¿Cómo el deseo, y en que sentido el deseo hace parte de las estructuras más profundas de la formación social, o si ustedes prefieren, en términos más conocidos, cómo el deseo hace parte de la infraestructura misma? Ahora bien, una pregunta así implica el rechazo de cualquier retorno a una tesis que se podría llamar paralelista o metafórica, y una tesis paralelista o metafórica, es la tesis psicoanalítica ordinaria. Si admitimos que esta bien planteada la pregunta de ¿cómo y en qué condiciones el deseo hace parte de la infraestructura?, toda respuesta que proceda por un simple paralelismo entre las formas económicas y las formas de deseo, entre la economía política y la economía deseante, y que entonces mantendría un dualismo y solo haría la unión de las dos por una metáfora o por un paralelismo sin mostrar que, al contrario, el deseo trabaja las estructuras económicas, es decir que solo hay una economía, toda restauración de una dualidad en la economía a nivel de un paralelismo de una economía llamada política y una economía llamada deseante, cualquier instauración de un lazo entre los dos, bajo la forma de una metáfora, todo eso nos parece ruinoso, porque es volver a las posiciones más antiguas. Ahora bien, Faye, a su vez, plantea el problema de cómo explicar que el deseo haya alcanzado, en un campo social, formas tan raras como las que han surgido con el fascismo, y por eso mismo como se realiza la producción de enunciados fascistas en el campo social de Alemania en tal momento, lo que implicaba un problema de investimento por el deseo de todo un campo histórico social, él esta restaurando, tanto como Baudrillard, un simple paralelismo entre la forma mercancía y la forma del relato, o el relato considerado como forma de los enunciados.

Todo esto porque él ha partido, como Baudrillard, del problema del valor de cambio, y eso no es posible. Si partimos del valor de cambio, no nos damos las condiciones, nos preguntamos cómo se transforma el valor de cambio, mientras Baudrillard responde: se transforma en valor-signo, Faye responde: se transforma en forma mercancía y hay paralelismo entre forma mercancía y forma relato, pero, de todas maneras, es una restauración de un paralelismo entre dos economías; y no se puede partir del valor de cambio como producción de enunciados o como condición para la producción de enunciados, por una razón muy simple: nunca ha habido valor de cambio. ¿En qué es insuficiente toda la operación que consiste, hoy en día, en economía para suprimir o llevar lo más lejos posible la crítica del valor de uso, para encontrar el valor de cambio como primero con relación al valor de uso?

El cambio, no menos que el uso es llamado segundo con relación al dinero como poder de compra, el cambio es evidentemente segundo con relación a algo de otra naturaleza, a saber, que el cambio implica una especie de flujo de comunicación que solo puede tener un mínimo de consistencia con relación a otro flujo. En economía política, el cambio remite a un aspecto de la moneda que es un aspecto superficial, o al menos un aspecto secundario, y la forma moneda en la mercancía ilustra muy precisamente esto, si bien buscar del lado de la forma mercancía una condición, aunque solo sea por analogía, con la producción de enunciados, es estar perdido de entrada. La forma moneda, remite al dinero como poder de compra, y el dinero como poder de compra, puede considerarse como un flujo, por ejemplo, se nos dirá hoy en día que el flujo salarial remite al dinero como poder de compra, y el valor de cambio es eso. Toda economía funciona así. Una economía, en la formación social que sea, solo puede inscribir los cambios, solo puede hacer funcionar sus circuitos de cambio basados en la moneda como poder de compra, en función de un flujo de otra naturaleza. Una vez más, el cambio es aritmético, es del más y del menos y esto aparece bajo esta forma en Marx, por ejemplo cuando Marx explica cómo comprar menos caro y vender más caro. A nivel de la moneda como poder de compra siempre se trata de aritmética y más aún, uno de los aspectos de la teoría marxista de la plusvalía es todavía aritmética, a saber se paga esto al obrero mientras se lo hace trabajar según otra cantidad.

Ahora bien un campo económico no puede estar definido por una simple aritmética porque la aritmética es la homogeneidad de las cantidades y un sistema económico reposa, al contrario, sobre una heterogeneidad fundamental de cantidades, a saber, y me parece notoriamente evidente que siempre el izquierdismo redescubre un problema autónomo del poder, no como los cretinos, los marxistas oficiales y tradicionales, no es porque el izquierdismo desprecie la importancia de las instancias llamadas económicas, sino por otra razón. No es porque el izquierdismo se vuelva hacia una especie de idealismo del poder: cuando Foucault se interesa hoy cada vez más en las condiciones del ejercicio del poder y que él dice que el ejercicio del poder no esta calcado de las estructuras económicas, y que de hecho eso no quiere decir que el poder cae del cielo, él no quiere decir que sea independiente de las estructuras económicas. Entonces que puede querer decir hoy en día, este renacimiento de un problema propio, de un problema específico del poder al punto que durante cierto tiempo, se reconoció como siendo casi el manifiesto izquierdista de base, una cierta posición de problema en función de términos de poder. Eso quiere decir que un campo económico no está nunca definido aritméticamente en función de un valor de cambio o de una forma de cambio porque la forma de cambio remite al dinero como poder de compra, forma un flujo que solo puede manar en un campo social, que solo puede ejercerse en un campo social en relación con un flujo de otra naturaleza.

¿Qué significa un flujo de otra naturaleza?

La palabra otra naturaleza tiene un sentido riguroso, quiere decir un flujo de otra potencia, a saber que las operaciones económicas de una formación social, por simples que nos parezcan, y por cambistas que nos parezcan, entre paréntesis, el estructuralismo es fundamentalmente cambista; las operaciones económicas se hacen bajo una forma de relaciones diferenciales y las relaciones diferenciales, no son del tipo A+a o A-a, sino de relaciones dy/dx, lo que quiere decir una cosa muy simple: la relación diferencial es la relación de cantidades que no son de la misma potencia, en otros términos, son necesarios al menos dos flujos que no son de la misma potencia, y son el dinero. En el dinero o en la moneda, tenemos una forma de potencia Y que es la moneda poder de compra y después una forma de potencia X, la moneda estructura de financiamiento. En apariencia, es la misma moneda y lo que hace creer que es la misma, es la existencia de una relación diferencial, pero va de si el que la estructura de financiamiento no se hace con dinero realizable aquí y ahora, y sin embargo todo el cambio, o toda la moneda como poder de compra presupone la moneda como estructura de financiamiento y eso es lo importante: en una estructura económica como el capitalismo, es la dualidad de los dos flujos, la moneda como estructura de financiamiento, el flujo de financiamiento, y el flujo de poder de compra -entendiéndose que el flujo poder de compra está estrictamente subordinado como flujo de menor potencia al flujo de financiamiento, es en ese sentido que no necesita concebir un hombre potente, por ejemplo el señor Dassault o un banquero, como alguien que tiene más dinero en su cartera que un obrero. La fortuna de un banquero, por definición, es una fortuna estructura de financiamiento que no es realizable aquí y ahora. Es, literalmente, otro flujo y de una naturaleza diferente al poder de compra. Su potencia no viene de un poder de compra más grande, su potencia viene de eso que el maneja y determina la dirección del flujo de financiamiento. El tiene un poder sobre el flujo poder de compra de los obreros, pero porque, primero, es el que maneja un flujo de financiamiento. Si bien tomar como punto de partida en economía el valor de cambio, es la catástrofe puesto que el dinero mismo no interviene en el valor de cambio, es decir solo da a la mercancía su forma en función de un flujo de otro tipo, y que, si no hubiese el flujo de otro tipo, entonces no comprenderíamos nada de nada, comenzando por los problemas de poder. Es porque, desde el campo económico, el flujo de financiamiento está afectado de una potencia infinitamente más grande, de una potencia X, con relación al flujo poder de compra afectado de la potencia Y, por eso yo diría que, en un caso, hay signos de potencia, mientras que en el caso del poder de compra, donde el dinero sirve de medio de cambio, son, y empleo un barbarismo, son los signos "impotentes". Por rico que usted sea, por fuerte que sea su poder de compra, el dinero como poder de compra define un conjunto de signos impotentes que solo recibe su potencia de otro flujo, el flujo de financiamiento. Y mientras el dinero poder de compra esta regulado por las leyes del cambio, el otro flujo esta regulado por otras leyes, a saber las leyes de creación y de destrucción de la moneda.

Por eso es que nunca funciona un engendramiento del poder de los enunciados o de la producción de inconsciente a partir del circuito del cambio; por eso, de hecho, ese circuito de cambio no interviene o solo vale con relación a un circuito de otra potencia que es el circuito de la creación-destrucción.

He aquí lo que digo, para terminar con este comentario y estas críticas, todo esto es muy confuso, del libro de Faye: cuando él analiza, precisamente, los mecanismos de la economía nazi, entonces también su ejemplo lo desborda. Volvamos a los Hunos, Faye nos dice: hay un circuito del cambio y después hay relato, un joven Huno ha visto todo eso y ha venido a contarlo, ha dicho a sus compañeros: allá, hay dinero, etc. No digo forzosamente que los dos flujos que entran en juego para definir una producción de relato o una producción de enunciados o una producción de inconsciente, no digo que forzosamente esos dos flujos deban ser flujos de financiamiento y flujos de poder de compra, digo que de todas maneras, habría dos flujos de potencias diferentes. En el ejemplo que nos ocupa, ¿frente a qué flujo nos encontramos?

No por azar nos encontramos frente a un flujo nómada, un flujo de nomadismo en plena migración, los Hunos, y un flujo de otra naturaleza, un flujo de cambio que supone una cierta movilidad, pero que se encuentra en un territorio dado, del otro lado del Rhin. Tengo aire de decir cualquier cosa, y es verdad, pero...

Intervención: ¿Dónde ubicas la compra de los medios de producción?

Deleuze: Es complicado, porque la compra de los medios de producción esta a caballo sobre los dos, hace intervenir los dos flujos de potencias diferentes. Hay un momento en que se paga al vendedor de los medios de producción, allí, hay una conversión en dinero poder de compra, y es necesario. No digo que los dos flujos permanecen sin relación el uno con el otro, puesto que al contrario, la relación diferencial los pone en relación, hay siempre un momento en el que hay conversión de una masa monetaria o de una creación-destrucción de moneda en un poder de compra, es el mismo problema que se plantean muchos economistas en ese momento: ¿Cómo se hace la conversión? Entonces la compra de medios de producción implica la moneda poder de compra, pero los medios de producción mismos, en cuanto hacen parte de una empresa, y en tanto han sido comprados, por ejemplo, en función de un capital de empresa, de investimentos de empresa, de una relación de una empresa con otra que pone, cada vez más, en juego el conjunto de la economía en un campo social, eso supone ya una estructura de financiamiento. Esta distinción puede expresarse de muchas maneras: puedo decir que es la distinción entre creación-destrucción de moneda y poder de compra, puedo decir que es la distinción, que muchos economistas hacen, entre capital de un lado, y dinero de otra parte. Puedo decir que se puede hacer la distinción entre masa salarial y masa monetaria; entonces, creo que en tu ejemplo mismo de la moneda en sus relaciones con los medios de producción, encontraríamos que los medios de producción están atravesados por los dos flujos. Tal vez el ejemplo de la economía nazi del que quisiera decir algunas palabras, va a hacer mas claro esto.

Lo que me molesta es que, en una formación social, si aceptamos que no son operaciones aritméticas de cambio las que establecen las variables, sino relaciones diferenciales entre cantidades de potencias diferentes: de una parte, el poder y la especificidad del poder está por eso mismo fundada. Si hay un problema de poder, y un problema que no debe estar subordinado a la economía, tanto como no debe ser planteado de una manera simplemente ideológica, este viene de esto: el poder consiste precisamente en el primado que el flujo de potencia superior tiene sobre los flujos de potencia inferior. En otros términos, pensar el poder en términos de cambio y de lo que pasa a partir del valor de cambio, es una empresa tan estúpida como buscar en el cambio la condición de las producciones de enunciados. En los dos ejemplos que retomo: el capitalismo, flujo de capital bajo forma de estructura de financiamiento, flujo de cambio bajo la forma de poder de compra, siendo secundario el cambio, v.g. siendo flujos de menor potencia, el sistema capitalista constituye relaciones diferenciales entre esos dos flujos, es evidente que el flujo de potencia superior tiene al menos como carácter tener su tipo de movilidad y determinar los límites de movilidad del otro.

El capital tiene una movilidad que es la suya, es su carácter internacional, es su sistema de fuga, es el movimiento de la circulación del capital. El flujo inferior de poder de compra que corresponde al flujo, o si ustedes quieren, del que uno de los componentes es el flujo de trabajo, también tiene su movilidad. Hay una movilidad del capital y una movilidad del trabajador. Ahora bien, el sistema capitalista, económicamente, es un sistema que se propondría desde sus inicios fijar la movilidad del trabajo según las exigencias de la movilidad del capital, que el trabajo y que el poder de compra no tienen una movilidad que sería la suya, sino que su movilidad sea estrictamente medida y regulada por las exigencias de la movilidad del capital. Entonces, en todo campo económico, yo no diría simplemente que hay relación diferencial entre dos cantidades al menos de potencias diferentes, sería necesario decir que hay una relación entre esas cantidades, de tal manera que la una está dotada de una movilidad fundamental que se podría llamar, por comodidad, nomadismo, en el sentido más general de la palabra, y que la otra, la cantidad impotente, la cantidad de potencia inferior solo recibirá su movilidad de la exigencia de la cantidad de potencia superior que, entonces, la codificará, la cuadriculará, le impulsará a moverse si es necesario, la obligará a moverse según las exigencias de otra cantidad si eso es necesario, etc. Son todos los problemas del siglo XIX, de como organizar la movilidad del trabajo en función de las exigencias del capital, v.g. de la movilidad del capital mismo.

Pero lo que me alegra, es que en el ejemplo de Faye, ¿qué vemos? Vemos a los nómadas, los Hunos, pasan el Rhin, ellos mismos son un flujo migrante que sigue otro flujo, el flujo de caza: siguiendo un cordero, el joven Huno pasa al Rhin, después mira y después va a decir a sus amigos lo que pasa al otro lado del Rhin, y Mably dice: nunca ha habido nada más terrible que cuando ellos pasaron el Rhin.

En otro dominio, por el momento, no buscamos hacer una relación, buscamos justamente un eco, esta ese flujo nómada que entra en relación con un flujo de cambio, ¿qué pasa?

En un libro muy reciente de Duby, "Guerreros y campesinos", hay algo muy importante para nosotros en el sentido en que también va a hacer como la unión. El historiador Duby explica algo así como ¿qué pasa a finales del siglo X?. A finales del siglo X, eso funciona mal: es la descomposición del imperio carolingio. El dinero ya no es mantenido por las potencias de financiamiento, las potencias de tipo imperial; y el dinero está siempre ahí, como tal, pero, literalmente, como no es nunca a partir de el que se hace algo, sino con otro aspecto de la moneda, y como es el otro aspecto de la moneda el que hace posible el uso del dinero como poder de compra, en la descomposición imperial del poder carolingio, el dinero ya no funciona, sirve como medallas y sobre todo, en los monasterios, o bien se lo pone en las tumbas, son riquezas funerarias, ya no sirve para los intercambios. El cambio cae entonces, para hablar como Faye, en su condición material, una especie de trueque. ¡Esa es la situación! Más allá, en las fronteras, llegan los admirables Vikingos, por el norte; por el este llegan los húngaros. Insisto: en la periferia del sistema. El libro de Duby está escrito para nosotros: en la periferia del sistema arremeten los Vikingos con sus naves, los húngaros con sus caballos, de paso, cruzan por las tumbas, las saquean, saquean los monasterios. También ahí es un asunto de flujos: un flujo de Vikingos en barcos, un flujo de Húngaros a caballo, y Duby explica, en páginas esplendidas, que son ellos, esos salvajes que asolan la periferia, que hacen saltar por el aire las tumbas, que incendian los monasterios, son ellos quienes van a volver a animar toda la economía; en fin, exagero un poco, pero ellos van a ser un factor periférico muy importante para reanimar una economía que estaba moribunda. Hacen una especie de lanzamiento, una liberación del dinero sobre toda Europa que va a reinyectar en la economía una potencia monetaria que la moneda, reducida a su poder de compra o a su valor de cambio, había perdido completamente. Ellos hacen el investimento económico por destrucción. Tienen ustedes ahí otro ejemplo donde un flujo definido por una movilidad y una potencia superior, potencia de esos caballos, de esos barcos, de su táctica militar, etc., va a reanimar todo un **** en función de una relación entre flujos de cantidades, de naturalezas, de potencias heterogéneas, y yo digo: cualquiera que sea la diversidad de los ejemplos, ustedes encontrarán siempre uno de los dos flujos que se podrá definir como nómada y móvil, y el otro que deberá definirse como menos móvil y menos nómada, v.g. recibiendo su fijeza de las exigencias del otro. Si sigo el ejemplo que analiza, admirablemente, Duby ¿Qué pasa? Los campesinos ven rápidamente a los Vikingos y entonces se producen cosas sorprendentes; los Vikingos que se pasean no son solamente nómadas, sino nómadas migrando, tenemos la doble determinación del nomadismo, y eso representa lo que se había llamado, en nuestro vocabulario: un flujo de nómadas que se puede caracterizar por, muy profundamente, su desterritorialización. Un primer flujo desterritorializado, pero igualmente desterritorializante, puesto que ellos queman las ciudades cuando pueden (frecuentemente no pueden, pero en fin), es tanto más desterritorializante ese flujo de nómadas, que no respetan ni a los muertos, cavan la tierra, toman el dinero, lo lanzan y entonces es un flujo desterritorializado y desterritorializante.

En el otro extremo del campo social están los campesinos. Se encuentran frente a esos Vikingos y, evidentemente, huyen. Ese es un gran corte para la residencia del campesino, v.g. la manera como el campesino está atado por el señor a la tierra. Ellos huyen y también están afectados por un coeficiente, esta vez secundario, de desterritorialización, al punto que el problema del poder en ese momento es: de una parte, organizar la lucha contra los Vikingos o los Húngaros, pero también como frenar la desterritorialización campesina. Eso va a implicar necesariamente un mejoramiento de la situación campesina. Va a obligar a dar a los campesinos mejores situaciones, va a obligar a operar, contra el doble peligro, una especie de reterritorialización en todos los aspectos, a saber: cambio en la naturaleza de las ciudades, que aumentan de población, pues ellos se refugian en las ciudades, aumento de la defensa de las ciudades, y por eso mismo las ciudades ganan en autonomía. A nivel de los campesinos, muy frecuentemente, aparecen en el siglo X un nuevo modo que, en lugar de atarlo a la tierra, es el pago de cánones en dinero poder de compra. Porque el dinero poder de compra, entra en función, es remitido a la liberación de dinero, a la inyección de dinero que los Vikingos han operado por pillaje. Los mismos Vikingos reinyectan el dinero en la economía, ellos perciben muy rápidamente que con dinero pueden comprar tierras.

Como ven, no basta decir dos flujos, habría que distinguir cinco, seis. Hay un primer flujo de potencia n esencialmente desterritorializante -los Vikingos, los Húngaros-, un segundo flujo desterritorializado, los campesinos, flujos de reterritorialización a nivel de las ciudades, a nivel del poder, a nivel del hecho de que los nómadas van a sedentarizarse. Todas esas son maneras de reterritorializar. Y la feudalidad, como formación social -no digo que sea la única causa, pero si una causa esencial-, pero la feudalidad como formación social y la liquidación del imperio carolingio, se hace a partir de esos flujos de nuevo tipo que atraviesan el campo social en un momento, lo que confirma una hipótesis alrededor de la cual girábamos, a saber que las nuevas formaciones no se hacen del todo por acumulación, por proceso de cúmulo, se hacen verdaderamente por desbandada. Cuando se trata de todo un juego en el campo social de flujos que desterritorializan las formas antiguas de las formaciones sociales, donde se rehacen reterritorializaciones de otro tipo, y el conjunto de datos económicos es efectivamente transformado.

Para terminar con ese punto, yo diría que, cuando Faye analiza la economía nazi, va mucho más allá de su esquema -su esquema trataba del cambio, de la forma mercancía, de la forma relato como función de enunciado-, porque lo que Faye muestra precisamente, a nivel de la economía nazi, es como funciona a muchos niveles, a saber principalmente el problema del milagro del doctor Schacht en la economía nazi. Este ha sido precisamente, a grandes rasgos, ¿Cómo fabricar una estructura de financiamiento si no se tiene poder de compra? Problema interesante que estaba ligado a la crisis: desfondamiento de la moneda como poder de compra. ¿Qué hemos visto? Que el flujo de poder de compra es siempre secundario con relación a las estructuras de financiamiento, lo que no impide que una crisis se defina cuando las estructuras de financiamiento están completamente frenadas, por ejemplo por el desempleo, por el desfondamiento del poder de compra; hay otras razones, pero está es una. ¿Entonces que es lo que va a pasar? La paradoja nazi, en ese momento, es: como fabricar capital sin dinero... El mecanismo del oro no permitiría una tal tentativa (desmonte con relación al oro), de ahí ¿cómo fabricar capital sin poder de compra o como fabricar una estructura de financiamiento sin medios de pago, de tal manera que esta estructura de financiamiento, que se supone fabricada, suministre los medios de pago? Eso está muy bien analizado en el grueso libro de Faye, y lo que intenta mostrar es cómo, en efecto, los nazis han procedido de una manera muy particular, precisamente en la medida en que los acreedores -se lanzan en una política armamentista-, los acreedores de la armada, los proveedores de la armada, hacen valer los tratados sobre un organismo que tiene un capital muy escaso. El descuento de este organismo es redescontado por el estado. Este organismo no es más que una emanación del estado nazi mismo. En otros términos, una parte de la astucia es que el estado garantiza las deudas que el mismo tiene. En esta operación de la economía nazi, en el momento del doctor Schacht, intervienen más o menos siete relevos...

... Lo que cuenta, es el tiempo que pasa entre la emisión y la inyección o la producción de medios de compra, y en el espacio de tiempo, la producción misma ha aumentado. Y es toda esta astucia, por la cual la producción aumenta entre la emisión y el tiempo de ponerla en circulación lo que va a permitir todo un juego llenado por el descuento y el redescuento, lo que va a permitir una verdadera producción de capital sin medios de compra con, a la salida de esta producción de estructura de financiamiento, un retorno en medios de compra, habiendo aumentado la producción. Lo que implica, en el caso de la economía nazi, no solo una economía vuelta hacia la guerra, sino lo que, en un sentido es más importante, y es que esta economía vuelta hacia la guerra, se hace bajo la forma de un financiamiento paradójico, haciendo intervenir financieramente los dos momentos del descuento: el descuento del organismo o descuento del instituto calificado, y el redescuento del estado con todo lo que eso permitía, a saber toda una serie de camuflajes donde las declaraciones del doctor Schacht esconden ese falso momento de liberalismo, escondiendo una política llamada de grandes trabajos que podría inquietar a la derecha y que era tomada prestada de la pseudo-izquierda nazi. La política de los grandes trabajos, a su vez, esconde algo más profundo, a saber la conversión de la economía en economía de guerra, la conversión en economía de guerra ella misma escondiendo algo más profundo: el carácter mismo del financiamiento de esta economía. Entonces, a este nivel, hay todo tipo de producción de enunciados encajados los unos en los otros... entreacto.

Señalo que precisamente en La arqueología del saber, el problema planteado no es simplemente el de la naturaleza de los enunciados. Un conjunto de enunciados es llamado, por él, una formación discursiva. Siendo dada una formación discursiva, creo que es uno de los puntos que más nos concierne, consiste en decir: un enunciado y una formación discursiva que hacen parte, solo puede nacer y formarse en las condiciones de una multiplicidad, con la libertad de definir lo que él entiende por multiplicidad. Pero si nos mantenemos en esta tesis general, a saber: siempre es una multiplicidad la que es constitutiva de un campo o de un dominio de enunciados, ¿en qué nos concierne?

A través del estudio de Baudrillard y de Faye, me parece que hemos llegado a un primer resultado: no es el cambio ni el valor de cambio quienes dan las condiciones de la enunciación, en otros términos, no es la comunicación y si él necesita ir hasta el límite, eso implicaría una cierta concepción del lenguaje, a saber el lenguaje no es la comunicación. Y hemos dicho que si la producción de enunciados no podía hacerse a partir del valor de cambio y de la comunicación correspondiente, lo era por una razón muy precisa, a saber que, positivamente, la producción de enunciados implicaba relaciones entre flujos, índices muy diferentes de esos flujos y de las relaciones de un tipo particular entre esos flujos. Eso es lo que hemos retenido a través del examen de Baudrillard y de Faye.

Y He aquí que desde el comienzo de una lectura de Foucault, encontramos una noción que puede ser complementaria: un enunciado en su "como tal", v.g. cogido en su novedad, en su emergencia al interior de una formación discursiva, un tal fenómeno, un tal enunciado remite siempre a una multiplicidad, pues la multiplicidad, por nuestra cuenta, o más precisamente la multiplicidad intensiva, nosotros hemos estado tentados a encontrarla como un fenómeno fundamental desarrollándose o emergiendo sobre el cuerpo sin órganos, sobre los cuerpos sin órganos de tipos muy diferentes, no menos que los flujos y que las relaciones entre flujos. Todo el tema de Foucault consiste en decirnos, en todo caso en "La arqueología del saber", el problema consiste -no estoy completamente seguro-, en una causalidad productora de enunciados. Si para él el problema se plantea así, se trata de una causalidad inmanente, no del todo una causalidad que sería extrínseca, exterior, se trata de encontrar en una formación discursiva lo que produce los enunciados; se trata entonces de un tipo de causalidad específica, y una vez más, no es cierto que Foucault diría, en el momento de "La arqueología del saber", que se plantea tal problema de causalidad, y la dirección en la cual él va es la de decir que los enunciados tienen siempre un "espacio correlativo", y distingue tres tipos de espacios ligados al enunciado. De una parte, el espacio complementario que está cerrado por enunciados de la misma familia o de la misma formación discursiva, en segundo lugar, el espacio correlativo ...no, me equivoco, en primer lugar, hay un espacio asociado que esta formado por los enunciados de una misma familia; el espacio correlativo que vamos a definir porque, si hay una causalidad inmanente del enunciado, lo es quizá al nivel del espacio correlativo, y, tercer punto, el espacio complementario que consiste en las formaciones no discursivas, instituciones, acontecimientos, en una relación cualquiera con las cuales los enunciados, las familias de enunciados, se encuentran.

Entonces el verdadero problema para nosotros, es el espacio correlativo. En textos muy bellos, muy importantes, él toma dos ejemplos: los enunciados sobre la delincuencia en el siglo XIX, y los enunciados sobre la anatomía clínica en el siglo XIX, y lo que intenta mostrar es que esos enunciados no remiten nunca a un tipo de objeto que se pudiera determinar de tal o cual tipo, es decir como uno; no remiten de entrada a un tipo de concepto bajo el cual se podría unificar el conjunto de los enunciados de la misma familia; no remiten de entrada a un tipo de encadenamiento. Si permanecemos en el caso que me parece más claro, el de los objetos de los enunciados, el de los objetos sobre los cuales llevan los enunciados, él intenta mostrar como esos objetos sobre los cuales llevan uno o muchos enunciados, no son uno, pero se organizan en lo que el llama un espacio de dispersión...

Gobard: Sería mejor, de entrada, no continuar porque todo ese discurso pasa por debajo de la cabeza de aquellos que consideran que la Universidad de Vincennes es un cine permanente. Tu te ofreces como objeto de consumo, etc. etc.

Deleuze: ¿En qué es un cine permanente?

Gobard habla de la profunda isomorfía entre la estación Saint Lazaro y la filosofía de Vincennes, de donde resultaría la sala de las palabras perdidas.

Gilles: Es verdad que esta mañana, eso tenía un lado francamente "Club Méditerranée", ¿Qué hacer?

Gobard: Es necesario dar la palabra a los turistas para que ellos sean productores de enunciados.

Nadie dice nada.

Deleuze: Algo de verdad se ha dicho... puesto que nadie dice nada, yo me voy. Recoge sus cosas y se va.

Webdeleuze

Recevez la newsletter du Webdeleuze

© 2017 Webdeleuze. Tous droits réservés. v.1.1


Error
Whoops, looks like something went wrong.