DELEUZE / LEIBNIZ
Cours Vincennes - St Denis : 3/4 du cours - 19/05/1987
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?Todo el mundo escucha bien? Bueno, quisiera primero decir algo práctico, y quiero que me perdonen por hacerlo. Mi salud, se lo digo a ustedes, esta muy regular y es necesario que tome un reposo. Entonces dejare muy pronto el curso. Dejarlo es perfecto. Siento que ha llegado el momento, ya no pasa más: hacer cursos es muy especial, es muy curioso. Hay un momento en el que se siente que ha llegado el momento. No que sea la actividad más divina del mundo, para nada, pero es una actividad muy especial. Entonces me detendré muy pronto, pero voy a terminar al menos lo que yo quería, es decir voy, hoy, pero ustedes verán de que forma, y después haré todavía dos cursos, dos cursos sobre lo que yo tenía, es decir: la armonía y la comparación de la armonía musical en la época de Leibniz, y de lo que Leibniz llamaba la armonía. Les explicaré lo que quiero que hagamos hoy, y, en las próximas dos semanas será sobre la armonía: tengo necesidad del concurso de dos auditores, aquí, competentes en música. Pero también tengo necesidad de otras personas.
A grosso modo, precipito un poco el final de los cursos pero eso no es muy grave porque hemos hecho un poco lo que yo quería, lo esencial de lo que yo había deseado decir sobre Leibniz. Vendré todavía en junio, pero solo para ver a los estudiantes sea del primer ciclo, sea del segundo, sea de tesis, que tienen necesidad de verme y que habitualmente no tengo nunca tiempo de ver. Desde el punto de vista de nuestro trabajo en común, consideren que solo hay dos cursos más.
Hoy quisiera que fuese una sesión muy tranquila porque me parece que es un dominio, en el pensamiento de Leibniz, a la vez enteramente complejo, misterioso, y por completo adelantado a su tiempo, yo no se. Lo resumo bajo la forma, ?qué quiere decir para Leibniz, tener un cuerpo? ?qué es tener un cuerpo? Para mi, en la lectura que hago de Leibniz a este respecto, abundan las preguntas, y si no alcanzo, se los diré. Habíamos partido, ustedes recuerdan, de esto: lanzo puntos muy separados: habíamos partido de que la substancia individual, la mónada, que es puro espíritu (?recuerdan ustedes?, lo hemos visto bajo esta forma: ella es puro espíritu, es alma o espíritu), hemos visto que la substancia individual tenía dos requisitos: era unidad activa espontáneamente productora de sus propios predicados, señalemos que eso ya no es fácil: ?qué puede querer decir un predicado como: "me paseo", cuando el sujeto es la mónada como pura alma? ?ella camina, el alma, qué quiere decir eso? Diremos: ?es que de otra parte ya hay cuerpos? ?no! Si ustedes siguen mi dificultad, ?No!, no sabemos eso, para nada. ?Por qué no se sabe? No lo sabemos si no hay lugar para ser Berkeley, como vimos la última vez, a saber: hay percepciones, si, hay percepciones en la mónada, e interiores a la mónada, entonces en rigor yo podría decir: me percibo paseándome. Lo que esta en la mónada deberá ser la caminata. Lo que esta en la mónada, eso que está en la mónada es el percipit, es la percepción de la caminata. Quisiera que ustedes hagan un esfuerzo de más, porque sentimos que eso no va. Si no hay cuerpo, habría percepciones, de acuerdo, pero ?habría percepciones de la caminata? Eso parece raro. Tomo un texto de Bayle, ustedes saben, en sus "objeciones a Leibniz", en sus "objeciones a Leibniz", Bayle dice de modo general, pero no en general, dice exactamente: ustedes recuerdan la historia del perro, del bastonazo que recibe cuando come, etc. y dice: pero la mónada del perro percibe entonces, percibe confusamente el bastonazo que se prepara -percepción del bastonazo- y después, capta el dolor mientras el bastonazo se prepara en la materia, y que el bastón, como cuerpo, se abate sobre el cuerpo del perro. Pero, como dice Bayle: nada obliga, en el límite, a que haya cuerpos, y a mi manera de ver la mónada del perro podría muy bien encadenar percepción y percepción del golpe, Dios así lo habría constituido, pero no tendría cuerpo. Es lo que nos dirá Berkeley. ?Qué es lo que nos hace decir: hay un cuerpo? Esos ejemplos me incomodan. Es verdad que desde el punto de vista lógico absoluto puedo decir: la mónada del perro pasa de la percepción del bastón, no pasa del bastón, a la percepción del golpe del bastón, pasa de una percepción a otra. Las percepciones son datos, en efecto, inherentes a la mónada. Pienso que puedo decir, pero es muy raro, si no hubiese cuerpos, sería muy raro que las percepciones sean percepciones de pseudo-cuerpos. Me parece que, si no hubiese cuerpos, la mónada estaría plena de percepciones, pero serían percepciones de una naturaleza distinta a las percepciones de bastonazos fantasmáticos. Bien.
Pero cuando Leibniz le responde a Bayle: pero, si eso sería posible, en el límite, eso sería posible, sería posible que no haya bastón y que no haya cuerpos distintos, lo cual no le impediría a la mónada perro tener una percepción del bastón, y tener una percepción del golpe bajo la forma del dolor.
Decimos: si, de acuerdo, pero todo eso es una manera de hablar.
?Por qué es necesario que haya cuerpos? ?Tener un cuerpo! En el punto en que estamos, en efecto, hemos definido la mónada, ?por qué es necesario que haya cuerpos? Me digo algo: quizá es que la exigencia de tener un cuerpo pertenece, lo más fundamentalmente del mundo, al acontecimiento. Diremos que el acontecimiento tiene una doble exigencia, y si ustedes me aceptan que hemos pasado un largo tiempo de este año interrogandonos sobre: ?qué es un acontecimiento? Y viéndolo como un doble secreto de la filosofía de Leibniz y de la filosofía de Whitehead, yo diría: si, no hay acontecimiento que no se dirija al espíritu. Puede ser que los acontecimientos, los acontecimientos no son las esencias eternas, pero ?quizá los acontecimientos nos acechan y nos alcanzan?

Intervención: una pequeña anotación al nivel del acontecimiento. Alguien que me parece calificado para hablar era Ferdnand Braudel. Después de todo al final el dice: el acontecimiento es una especie de explosión de una mina, como un fuego de artificio, y después todo vuelve a caer en la noche y la oscuridad. Es una frase de Braudel. Quiero decir que si el acontecimiento es forzosamente capital, de donde la necesidad de un cuerpo, esta el problema de lo continuo y lo discontinuo que se presenta, él, Braudel presentaba los acontecimientos, -y tenía, él, Braudel, él sabía de que hablaba, y que el acontecimiento era algo discontinuo, que explotaba y que retornaba a la oscuridad, a una especie de noche. Entonces el problema de lo continuo y lo discontinuo. Durante ese tiempo ?que hace el cuerpo? ?Es lo que esta vacante, es lo que esta callejeando? No es necesariamente la sustancia, no esta siempre colgando, como se dice hoy en día, sobre el acontecimiento en una especie de tensión de todos los instantes, puesto que el acontecimiento se nos aparece como una especie de explosión que nos sorprende, y después, se saque lo que se saque, pero después es de nuevo la oscuridad, la noche.

Gilles Deleuze: Quiero decir, con mucha estimación, y que sea verdaderamente un consejo: no mezclen. Tu nos dices: Braudel dice esto, y seguramente, lo que dice Braudel está bien, pero no estoy seguro de que eso implique la discontinuidad del acontecimiento que dices. Pero se podría hablar así. Pero nosotros, nosotros hemos permanecido por varias semanas sobre el acontecimiento no en Braudel, sino sobre el acontecimiento en Whitehead, y Whitehead nos decía: pongan atención, ustedes recuerdan, un acontecimiento no es algo que se hace estallar, es eso también, pero diez minutos pasados en este cuarto son un acontecimiento, aún si no pasa absolutamente nada. Es un acontecimiento. El paso de la Naturaleza, como él lo dice, en un lugar, es un acontecimiento. La vida de la pirámide durante diez minutos es un acontecimiento. No experimento la necesidad de volver a Whitehead, porque lo hemos hecho, todo el espesor de explicación y de definición que Whitehead nos proponía del acontecimiento, desde las series convergentes que implicaban, las prehensiones, las prehensiones de prehensiones, etc... si nos metemos en Braudel, pienso que hay otros valores del acontecimiento. A mi modo de ver ellos tendrían puntos de encuentro muy importantes. No es necesario tomar a un historiador que nos hable del acontecimiento en la historia pues nos ocupamos del acontecimiento por todas partes, el acontecimiento aquí, alguien enciende un cigarrillo es un acontecimiento. Si hay fuego es un acontecimiento, pero hay acontecimientos que son del todo corrientes. ?En qué medida eso encaja con Braudel? Tengo el sentimiento de que el acontecimiento es doble, que es una bifurcación, que todo acontecimiento es bifurcante, ?por qué? Primero porque todo acontecimiento se precede, tanto como sobreviene, por eso les decía: no juzguen demasiado rápido sobre su continuidad o su discontinuidad, se sabe que un acontecimiento arriesga precederse y seguirse el mismo. Pero, en tanto que se precede y se sigue, es... Leibniz: la percepción del bastón precede al golpe, pero la percepción del bastón, el hombre malvado que se aproxima por detrás del perro, ya era un acontecimiento. Cualquier acontecimiento se precede, cualquier acontecimiento se sigue, el mismo. De cierta manera se podría decir: ?todo acontecimiento me espera! Y ya es eso. Lo que me interesa es una moral del acontecimiento, porque creo que no hay una moral distinta de la de la naturaleza de la gente respecto de lo que les sucede. La moral nunca es: ?qué es lo que hay que hacer?, es: ?cómo soportas lo que te sucede, sea bueno o malo? Uno de los más grandes moralistas del acontecimiento es el poeta Joe Bousquet. Bousquet tenía una horrorosa herida que lo había convertido en paralítico, y entre otras, todo lo que ha intentado decir y explicar es, de cierta manera, este acontecimiento, yo estaba hecho para encarnarlo. A partir de allí su problema era, de cierta manera, ser digno del acontecimiento. Ustedes sienten que hay gente que es indigna del acontecimiento tanto si es bueno como si es malo. Ser digno de un acontecimiento por pequeño que sea, por eso es una moral muy concreta, lo que no quiere decir ser pesado, serio, seguramente no, no es eso, pero hay gente que se hace insoportable, ?por qué? Porque, de alguna manera, mediocrizan todo, lo bueno que les sucede y lo malo que les sucede. ?Sienten ustedes que hay una cierta manera de vivir el acontecimiento siendo digno de lo que nos pasa sea bueno o malo? Yo diría que ese es el aspecto por el cual cualquier acontecimiento se dirige a mi alma. ?Qué es lo que convierte a los gimientes en imposibles de frecuentar? No son dignos de lo que les pasa. Ustedes me dirán: lo que les pasa... digo ya demasiado diciendo que los gimientes no son dignos de lo que les sucede, pues hay gimientes que tienen genio. Yo quisiera que eso fuese así todo el tiempo, no puedo avanzar una frase sin tener enseguida que retirarla: hay gimientes que son dignos de lo que les pasa, son quienes se llaman los profetas: el profeta y su gemido fundamental. Hay quienes llevan el gemido a tal nivel de poesía, de elegía, elegía quiere decir la queja... hay quienes se quejan con una tal nobleza, piensen en Job, la queja de Job es digna del acontecimiento. Bueno, entonces no puedo decirlo. Es necesario que cada vez retire mis palabras, pero ustedes corrigen por sí mismos.
Digo justamente: cualquier acontecimiento se dirige al alma y al espíritu. Comprendo un poco mejor, hay acontecimientos que se dirigen particularmente al alma. En rigor yo diría: de acuerdo, comprendo que se nos pueda decir que pasearse es un acontecimiento del espíritu, y que se pueda contar el "me paseo" entre los predicados de la mónada. Avanzamos hasta allí, al menos. Si yo intento hacerlo terminológicamente, diría: eso me explica, al menos, una pareja de palabras que Leibniz emplea constantemente: virtual, actual. Lo virtual y lo actual, hemos visto, hemos visto que las empleaba en sentidos tan diferentes.
Primer sentido: cada mónada, o al menos cada sustancia individual es llamada "actual". Expresa la totalidad del mundo, pero ese mundo -recuerden- no existe fuera de las mónadas que lo expresan. En otras palabras, ese mundo que solo existe en las mónadas que lo expresan es en sí mismo "virtual". El mundo es la serie infinita de los estados de acontecimientos, puedo decir: el acontecimiento como virtualidad remite a las sustancias individuales que lo expresan. Es la relación virtual-actual. ?Qué implica esta relación? Cuando hemos intentado definirla hemos llegado a la idea de una especie de tensión: a la vez todas las mónadas son para el mundo, pero el mundo está en cada mónada , eso nos daba una especie de tensión. Y Leibniz utiliza muy frecuentemente los términos virtual, actual. Digo justamente, sea en el sentido que sea, nos dirá, por ejemplo, que todas las ideas innatas, todas las ideas verdaderas, son ideas virtuales, que son virtuales, y él empleará virtual en otros casos, pero a mi manera de ver con relación a lo actual, y para designar la relación de un tipo de acontecimiento con el alma. Ahora bien, nada, nada puede quitarnos la idea de que eso no es suficiente, y que por profundo que sea el acontecimiento, en la medida en que se expresa en el alma, le faltará algo siempre si no se realiza también en el cuerpo, y que es necesario que vaya hasta allá. Es necesario que se inscriba en la carne, es necesario que se realice en un cuerpo, es necesario que se marque en una materia.
?Esta vez sería otra cosa? Si yo buscara una pareja, es necesario no solo que el acontecimiento se actualice en un alma, sino que es necesario que se realice en una materia, en un cuerpo. Yo diría: aquí ya no es exactamente virtual-actual, es posible-real. Es posible-real, el acontecimiento permanecería eternamente como un puro posible si no se realizara en un cuerpo, permanecería un puro virtual si no se actualizara, si no se expresara en un alma. Permanecería un puro posible si no pasara en un cuerpo. ?Por qué digo esto, sino es porque en Leibniz funcionan las dos parejas: posible-real, virtual-actual? Ahora bien esto es muy peligroso, me parece, porque muchos comentadores no hacen la diferencia entre estos dos ejes. Hay una diferencia fundamental.
En las cartas a Desbosses, aparece de hecho al final de la vida de Leibniz, aparecen una serie de expresiones muy curiosas. Las cartas están escritas en latín. Aparece en casi las tres páginas, con gran frecuencia, aparece el término "realisere", o el participio "realisans", y él pregunta: ?qué es capaz de realizar los fenómenos, o cuál es el realisans?
Cito: "Las mónadas influyen sobre ese realisans pero no cambiaran en nada sus leyes", poco importa lo que es ese realisans, lo que importa es que no se confunde con las mónadas. Otro texto: "veo mal como se podría explicar la cosa a partir de las mónadas y de los fenómenos, hay que añadir algo que los realiza", algo que realiza los fenómenos, hay que añadir algo que los realiza, qué es lo que me interesa, ?comprenden? ?Qué es lo real? Lo real no es la materia, puesto que sería ella la realizante, evidentemente no es la materia, no es el cuerpo, ya no es el cuerpo. Más bien, la materia, el cuerpo, son lo que será realizado por el realizante. El realizante, lo veremos, tiene una relación directa, no con el cuerpo en general, sino con el cuerpo viviente, con lo viviente. No solo es necesario, y eso, eso me parece una idea muy profunda en una filosofía del acontecimiento como la de Leibniz, y eso implica toda su moral, no concluye solamente que el acontecimiento se actualiza en la mónada, es necesario que se realice en el cuerpo vivido, y en ese sentido, es necesario que haya un realizante, así como hay un actualizante. Lo actualizante es la mónada misma, haría falta un realizante que realice el acontecimiento en la materia, o que realice el acontecimiento en el cuerpo, exactamente como hay un actualizante xxxx. Si bien yo vuelvo, como alguien me lo señalo la última vez, a un punto de partida. Cuando decía: ven ustedes, el barroco, no debería ser tan difícil definirlo. Y yo decía: el barroco es la casa de dos pisos, y es necesario que haya dos pisos, y uno de los pisos remite a los repliegues de la materia, y el piso de arriba remite a los pliegues en el alma. Hay pliegues en el alma tanto como hay repliegues de la materia. Es, sin duda, una especie de extraño circuito de un piso a otro, el que constituirá el mundo barroco.
Sentimos que, ahora, se tiene una razón, al menos al nivel de Leibniz, tenemos una razón leibniciana concerniente a esos dos pisos. La razón leibniciana es el acontecimiento. El acontecimiento es el que implica los dos pisos. Debe actualizarse en la mónada, si, pero también debe inscribirse en el cuerpo vivido. Cuando el acontecimiento se actualiza en la mónada, hace los pliegues en el alma, pero hay que vivirlo: es su alma la que se pliega. Y cuando el acontecimiento se inscribe en su cuerpo, hace pliegues en la materia, en la materia viviente.
?Qué pasa? Quisiera que ustedes sientan...
Avanzamos un poco en la razón: ?por qué la mónada tiene absoluta necesidad de un cuerpo? ?Por qué Leibniz no es berkeliano? ?Por qué no se puede contentar con el famoso: Esse es percipi, es decir: lo que es, finalmente, será percibido por la mónada, y punto, es todo? Creo que la razón más profunda está contenida precisamente en el acontecimiento, que el acontecimiento no puede inscribirse en el alma, sin al mismo tiempo reclamar un cuerpo en el cual se traza. Y aquí llego a un texto en el cual ya no pensaba. Pensaba en todo eso, y después me he dicho que eso me recuerda algo. Muchas veces procedemos así. Como si ya hubiese leído eso. Recuerdo un libro muy curioso de Husserl, y el libro de Husserl se llama "Meditaciones cartesianas". Es un libro que ha tenido como punto de partida la venida de Husserl a Francia, antes de la guerra, y él dicto una serie de conferencias en alemán, pero en Francia, que han sido traducidas bajo el título "Meditaciones cartesianas". El título hace un homenaje a Francia. Curiosamente Husserl invoca al principio a Descartes, pero entre más avanza invoca no a Leibniz, sino las mónadas. Es un tema tan raro bajo la pluma de Husserl, que uno se dice: pero, ?qué es lo que pasa? Sobre todo en la quinta meditación, en la última entonces. Les cuento esto muy inexactamente, vayan ustedes mismos a verlo, el texto por una vez no es muy difícil. Por una vez es un Husserl no demasiado difícil. Husserl nos dice: llamamos mónada -sin referirse a Leibniz- al ego, ponemos "el yo", con sus pertenencias. La noción de pertenencia, vemos lo que quiere decir. Por ejemplo: "yo percibo la mesa", es una pertenencia del ego, eso funciona. Tengo el hábito de percibir la mesa, es una pertenencia del ego. Vemos lo que quiere decir, es interesante. Hablo para quienes conocen un mínimo, pero la mayor parte de ustedes conocen un mínimo de fenomenología, las intencionalidades, las conciencias de algo son las pertenencias del ego. Y, en un texto muy curioso, Husserl va muy lejos cuando dice: son trascendencias inmanentes. Las intencionalidades son las trascendencias, trascendencias de la conciencia hacia las cosas, pero son trascendencias inmanentes puesto que esas intencionalidades son inmanentes a la mónada.
La mónada es el ego captado con todas sus pertenencias. Ahora bien todas las intencionalidades son las pertenencias, ?ven ustedes! Y he aquí que se plantea una extraña pregunta, Husserl dice: ?cómo se va a pasar de trascendencia inmanente a la trascendencia objetiva?
Es decir: ?es que hay un medio, para la mónada, de alguna manera, de salir de sí misma? Ustedes recuerdan el ?salir de la mónada? Estamos de lleno en algo completamente importante para Leibniz: sin puerta ni ventana. No hay manera de que salga de sí misma. A primera vista no hay manera, ?Cómo se saldría de sí mismo si no se tiene ni puerta ni ventana? Y aquí Husserl cuenta una historia, dice: es curioso porque, el ego en su pertenencia, es decir la mónada, capta entre sus pertenencias una pertenencia muy particular. Es algo que ella identifica como lo otro, es decir que identifica como un cuerpo vacío, el cuerpo vacío del otro, esa es una muy curiosa intencionalidad, es una intencionalidad especial, ?por qué? Porque es una intencionalidad vacía, es la cara que no veo. Simplemente es una intencionalidad vacía, pero basta que yo haga un esfuerzo, si eso me interesa, ella se llenara. Entonces funciona. Mientras que, en mis pertenencias, encuentro a uno de ustedes, es una intencionalidad vacía... fin de la cinta... Es como si todo su mundo corriera, corriera en el sentido del otro. Ya no es el centro de su mundo. ?Qué es lo que me interesa aquí? En los dos casos el cuerpo viviente es verdaderamente como la especie de línea que hace pasar de un dominio a otro. ?Se puede decir que el padre de todo esto es Leibniz? ?Hombre no! Pero no estoy seguro de que no sea el quien tiene la razón, porque ustedes tienen todos los elementos del problema a la mano. Lo que creo es que, al contrario, Leibniz nos diría algo del tipo: si, en las pertenencias de la mónada hay algo, al menos, que es curioso, y es que jamás, jamás se podrá salir. Aquí necesitaría los textos, necesitaría mucho tiempo; solo doy una indicación: creo que encontraríamos textos que llegan a decirlo, yo no lo hago decirlo, pero girando alrededor de la siguiente idea: solo habría mónadas si no hubiese animales, si no hubiese vivientes. Es el vitalismo el que sale del espiritualismo.
Y frecuentemente lo dice de manera explícita. Dice explícitamente: los que creen que solo hay mónadas y lo que es inherente a las mónadas, y lo que está incluido en las mónadas, solo pueden creer en las almas humanas. Finalmente son las bestias las que, de cierta manera, nos fuerzan a convenir en que hay cuerpos. El no diría, como Husserl, que es la existencia del prójimo, por una razón muy simple, es, lo veremos, es que en las mónadas cerradas, no hay encuentro con el prójimo. El encuentro con el prójimo hay que explicarlo. Solo puede hacerse por fuera de las mónadas, no puede dárselo. De todos modos no estoy muy seguro de que, en las Meditaciones cartesianas, Husserl pueda darse, él no dice el encuentro con el prójimo, sino el encuentro con el cuerpo vivido del prójimo. Me parece que eso excede el poder de las percepciones contenidas en las mónadas. No puede dárselo, o al menos necesita una génesis. Vean el texto, es muy bello. Como él habla de una génesis, él dice muy bien: en esta quinta meditación se trata de hacer una génesis. Yo creo que él no tiene todavía un dado para hacer una génesis del cuerpo vivido.
Vean ustedes porque insisto sobre esto. Quisiera hacerles sentir algo, y es que toda moral del acontecimiento tiene dos coordenadas: ser digno de lo que te sucede, de una parte, y de otra parte, saber inscribirlo en tu carne.
A veces es necesario que todo ejerza su acción ?Qué son las civilizaciones? Cada civilización nos propone maneras de inscribir en la carne, cada civilización nos propone maneras de ser dignos o no.
Es complicado. Tomemos un caso que me fascina: el bufón, el bufón es un personaje fundamental. Se han hecho muchos estudios sobre el bufón... muy interesante el bufón. A primera vista, tomen el bufón ruso, o el bufón inglés. Pueden ir de Shakespeare a Dostoievski, y olvidarlo, el bufón a primera vista es aquel que, cuando le sucede algo, es indigno de eso, hace expreso el ser indigno de eso, y evita inscribirlo en su carne, huye por todos lados. Y después, de una manera más compleja, aprendemos siempre que era el bufón el único en inscribir en su carne o en ser digno de lo que le pasaba. Hay todo tipo de historias allí. Haríamos una línea que comenzaría por ser recta, horizontal. Después la haremos bifurcar en dos, como una pequeña rama. Escribiremos "acontecimiento" sobre la línea recta, sobre la bifurcación superior escribiremos "virtual", ?está claro?, sobre la bifurcación de abajo ?qué escribiremos? Escribiremos "posible", después allí pondríamos una gran bola y escrito allí: "actual", esa sería la mónada. La mónada incluye el mundo virtual, lo actualiza, ella es actual. Del otro lado entonces, escribiremos "posible", y no pondríamos una bola, veremos lo que es necesario poner... se pondrían las cosas, y esta vez eso sería : "real". Hay un error que no deberíamos cometer: daría la impresión de decir que la materia es la que es real. No, no es la materia la que es real, sino que la materia adquiere la realidad que puede, o que le corresponde, cuando un realizante, del que sabemos de entrada que concierne al cuerpo vivido, encarna en la materia; la materia toma realidad cuando encarna el acontecimiento. No puedo decirlo mejor. Tengo el sentimiento de que con Leibniz, es por eso que hay dos pisos, los dos pisos son el circuito del acontecimiento, y sin embargo ustedes sienten de entrada que no habría nunca la menor relación directa entre el alma y el cuerpo. Los dos pisos permanecen siempre separados. Simplemente digo: el realisante quizá será lo que hace pasar del uno al otro, lo que hace pasar de uno al otro aspecto del acontecimiento. El realisante, una vez más, es una noción que solo pertenece al final de Leibniz, en sus últimos años. Antes se contentaba con invocar una correspondencia entre los dos pisos, el piso de arriba y el piso de abajo. De hecho al final llega a algo más profundo: no basta que el acontecimiento se actualice en las mónadas, es necesario que se realice en el cuerpo. En la filosofía precedente eso no estaba aún, hay correspondencia entre los dos, y lo que realiza en el cuerpo es un realizante que explica la relación de la mónada y del cuerpo vivido.
Bien, de hecho, al final de Leibniz tendríamos tres aspectos:
El alma y los pliegues en el alma. Los pliegues en el alma son los acontecimientos que se expresan en el alma. El alma y los pliegues en el alma. La materia y los repliegues de la materia. Eso en lo que se realiza el acontecimiento.
Y entre los dos, asegurando la realización, el realizante que no puede ser ni la mónada ni el cuerpo vivido, pero que solo puede ser una cosa: lo que relaciona el cuerpo vivido con la mónada. Eso será la relación de los pliegues en el alma con los repliegues de la materia, y responde al nombre en latín: el vinculum substantiale. El vinculum, ?qué es? Es la cadena, es el nudo, es la cadena. ?Qué es esa cadena? ?El necesita una cadena para que los dos tipos de pliegues se correspondan? ?Por qué esta cadena en el último momento? Es que ella es la que decidirá las texturas de la materia, pero también las cualidades del alma. Nos vemos lanzados en toda una filosofía que nos confirma que, no solo había pliegues en el alma, repliegues en la materia, sino que había que hacer intervenir un vinculum que, si fuese posible, cosería los unos con los otros. No cose los unos con los otros, de hecho, sino que cose singularmente un cuerpo vivido, un cuerpo viviente, que es el cuerpo de la mónada. Todo esto es lo que tenemos que ver un poco más de cerca. No se trata de que ustedes lo comprendan, porque si yo me dirigiera a su comprensión, creo que esto sería muy oscuro, es para que ustedes sientan algo. Creo que aquí Leibniz nos hace sentir algo y es necesario que yo intente hacércelos sentir: es una concepción del acontecimiento. Un acontecimiento que, sea lo que sea que ustedes quieran, es algo que nos hace mantenernos de pie, o bien nos hace acostarnos. Algo que recurre a una dignidad, y que no tiene nada que ver con "somos dignos a causa de los otros, de aquel que nos mira". Y también algo que hace una herida, pero me equivoco al decir herida, es grotesco, o que se rasca. Hay cosquilleos de acontecimientos, quizá son los mejores. Hay todo eso: ?que concierne a tu cuerpo bajo esta forma! O ?que concierne a tu alma bajo esta forma!
Y es muy difícil: todo tiene siempre su contrasentido abominable, esta puede ser una frase odiosa. Es que es justamente sobre la palabra "digno" que habría que extenderse. Supongo que alguien ha sufrido una perdida importante, no una perdida de dinero, sino una perdida humana importante, le doy un golpecito en la espalda y le digo: "sed digno del acontecimiento", él me soltaría una bofetada, espero.
?Qué es esta dignidad? Yo no puedo decir nada más, a ustedes, si ustedes plantean el problema así: hay que rascarse el cuerpo. Rascarse quiere decir que hay que ser un piojoso del acontecimiento. Rascarse, ?cómo? También hay maneras inmundas de rascarse: "Yo, el más desafortunado. Y todas las mañanas me doy mi rascadita, yo el más desafortunado". En efecto, rascarse es de hecho otra cosa, no soy el más desafortunado. Pero no hay receta. ?No hay reacciones?
?Sienten a donde quiero ir? tener un cuerpo vivido, tener un cuerpo viviente, bueno, ser una mónada, tener un cuerpo viviente: he aquí que ser una mónada es solo la mitad de nosotros mismos: es necesario que tengamos un cuerpo viviente.

Comtesse: me acuerdo de un texto de Leibniz en el que hablaba de lo que tu planteabas, el vinculum, toma el ejemplo de la audición, a partir de una fuente sonora, de la audición de un eco.

Gilles Deleuze: Es curioso, porque a mi modo de ver hay dos textos. El vinculum es muy tardío en Leibniz, lo encontramos solo, no se si exista en otras partes, en la correspondencia con Des Brosse. Esto es un punto. Pero antes hay, en las cartas a Arnaud, hay un texto extraordinario en el que imagina las condiciones de una orquesta de la que no se verían las diferentes partes y donde, no emplea la palabra vinculum puesto que no la conocía, y emplea ya la palabra "eco". Tu memoria es perfectamente fiel, en la correspondencia a Des Brosse cuando dice que el vinculum es un eco, son textos de una gran dificultad, y hasta donde sé, Belaval ha sabido comentarlos de tal manera que nosotros no experimentamos ninguna dificultad, y tu lo has retenido muy bien, lo que dices es muy fiel a Leibniz. Lo que dices es evidente: supongan (simplifico enormemente) cuatro fuentes sonoras, asimilenlas a las mónadas, son cuatro. Pongamos cuatro notas. Las notas son percepciones, ustedes pueden asimilarlas a mónadas, ?Qué es un eco? Lo asombroso del eco es que es segundo, supone fuentes sonoras. Simplemente ?cuál es el milagro del eco? Como lo dice Comtesse, supone, por ejemplo, una pared. ?Cuál es el efecto de la pared? Constituye la unidad por eco de las cuatro fuentes, ellas no tenían unidad. Ustedes me dirán: podrían tener unidad si fuesen cuatro notas extraídas de tal música, eran cuatro notas. El milagro del eco, nos dirá Leibniz, es introducir una unidad segunda, pero esta unidad segunda será esencial pues es así como va a explicar el Vinculum, esta especie de corte del cuerpo viviente. El corte del cuerpo viviente eso era un eco. Y vean ustedes porque tiene necesidad de eso: ?Qué es lo que hace la unidad del cuerpo vivido, del cuerpo viviente? de golpe, me obliga a ir más rápido, pero entre más rápido mejor.
?Qué hace la unidad del cuerpo viviente? las mónadas son los espíritus, están sin puertas ni ventanas, son una por una. No hay mónada de las mónadas. Es necesario que haya algo equivalente a la pared para que de una pluralidad, de una multiplicidad de mónadas, derive una unidad, una unidad segunda: la unidad del cuerpo vivido será la del vinculum, es decir de la pared.
Ustedes me dirán: ?de dónde viene esa pared, qué es esa pared? Lo veremos. Es una unidad segunda, es una unidad de corte, y es lo que será constitutivo del cuerpo vivido. El cuerpo vivido, sino, no habría unidad, no habría cuerpo vivido ni viviente. La intervención de Comtesse es tanto mejor pues permite, a los que quieran, hacer la unidad con esta especie de agrupamiento de problemas: Leibniz, Husserl y aún Sartre. Husserl lo reclama explícitamente, sería un poco arbitrario si no hiciese esa evocación explicita en la quinta meditación, ?estamos? Es necesaria una génesis. A lo que finalmente yo tendía, yo no tendía a otra cosa que a esto: esos dos aspectos del acontecimiento: están las experiencias prácticas: lección de las cosas, interrogación escrita: ?Hay virtual real?
Segunda pregunta: ?hay actual posible?
Es muy fastidioso. Miren, si ustedes leen a los comentadores de Leibniz, posible, virtual, actual, real, ellos emplean todo esto sin importar como. En fin, no todos. Es muy molesto si se emplean sin importar como, ustedes tienen dos líneas, es como si se confundieran los dos pisos.
Lo posible se realiza. En Leibniz, cuando lo posible se realiza, miren el contexto en Leibniz -evidentemente ustedes encontrarán ejemplos que no van en ese sentido, pero no importa- pero cuando lo posible se realiza siempre es en el mundo de la materia, del cuerpo. Cuando lo virtual se actualiza es siempre en el alma.
Ahora tenemos los dos pisos y diremos que es necesario un lazo, un nudo entre los dos, un vinculum, ?para quién? A su elección. Para que el piso de abajo exista. Para que el piso de abajo existiendo tenga una relación cualquiera con el piso de arriba. Hay muchas respuestas. Al inicio del año yo les decía: el barroco, vamos a hacer como si tuviéramos una definición, y después veremos, veremos a lo que nos obliga. Y les decía que el barroco no es hacer pliegues, porque los pliegues están siempre hechos, los pliegues van al infinito. Y teniendo en cuenta esto, lo que está bien pues sino nada vale, no podemos hacer cualquier cosa cuando estamos de acuerdo en esto. Pero no estoy seguro de que funcione hasta el final. Y después, verdaderamente, he llegado un día a los catálogos del Greco: es espantoso, espantoso, espantoso. No solo por su belleza, ?qué es esa belleza del Greco? Seguramente todos los cuadros no tienen esa formula, son siete u ocho. Cristo en el jardín de los olivos. Hay uno que está en Londres y que es completamente raro, pues, y lo cito pues es la prueba de nuestra hipótesis: todo está plegado, solo hay pliegues, no hay más que eso. Los pliegues están distribuidos sobre tres registros: pliegues del tejido, y no en el sentido en que cualquier tejido hace pliegues. Si ustedes miran una reproducción de ese cuadro, es en la túnica de Cristo donde los pliegues están completamente trabajados, repliegues que remiten los unos a los otros. Es un fantástico estudio de pliegues. Pliegues de las rocas, el peñasco se pliega en la pintura tanto como la tela, ?el plegamiento del peñasco! Y él añade un tratamiento de las nubes que es un verdadero pliegue, plegamiento de las nubes. Hay voluntariosamente una manera de tratar las nubes, como trataba las rocas bajo cierta forma, y hay en el cuadro una circulación de tres tipos de pliegues que remiten al infinito.
Ahora que llegamos al final, les diré: si, si, ?qué es lo que hemos hecho? Esta historia de los pliegues en el alma. Una vez más, los pliegues en el alma, vienen de que el acontecimiento está incluso en la mónada. Y después están los repliegues de la materia. Y entre los dos ?qué hay? está esta costura, este Vinculum substancial que surge allí, poco tiempo antes de su muerte. De pronto me pregunto si me detendré tan rápido como pensaba... poco importa quien conferirá a la materia las texturas, porque un día será necesario ocuparse de las texturas de la materia. Leibniz emplea la palabra "textura", al final de su vida. El debía tener tantas, tantas ideas. Están esas texturas de la materia, que normalmente deberían hacer parte de una física de la materia, y de una estética de la materia. Una estética de las texturas, él no tiene una noción más difícil, a mi modo de ver, es por entero la más bella -no es por atacar la noción de "estructura", pero me digo: estructura, hace un cierto número de años, se hablo de eso por mucho tiempo, no es que este mal. Muy bien. Pero si nos damos un poco un recreo para ir hacia otras nociones que han permanecido... "textura" es una noción extremadamente difícil de analizar. Hablo para ustedes, yo diría que a su edad, o en sus proyectos de trabajo, si les llega a algunos de ustedes, vean la riqueza del material también, a propósito de las texturas, tenemos el "material industrial", muy bien por el momento, siendo competitivo, pero uno de los materiales que es el menos estudiado y quizá el más importante, es la pintura. Los grandes pintores de texturas, sin importar quienes sean, encontraremos que son especies de barrocos modernos. Habría que ver si, en los grandes pintores barrocos, hay eso que se puede reconocer como las texturas radicales.
Veo tres grandes pintores modernos de texturas, veamos: Fautrier, Dubuffet que ha reconocido su deuda respecto de Fautrier a propósito de las estructuras, y Paul Klee. No por azar no son extraños unos a otros. Finalmente ?qué es lo que relaciona los pliegues en el alma con los repliegues en la materia y los repliegues en la materia con los pliegues en el alma? Al mismo tiempo eso me molesta porque habíamos apostado que eso se sostenía sin costura. He aquí que él ha tenido necesidad, quizá, de una costura, la costura pasa por el cuerpo viviente, sin lo que el cuerpo inorgánico no sería un cuerpo real, sería simplemente un cuerpo imaginario, y en el que la mónada, cerrada sobre si misma, etc... no podría remitir a nada distinto.
Descanso.

? Pregunta: Sobre Cristo. ?Cristo es una mónada que dice: yo soy encarnado, yo, yo soy encarnado? ?esto realiza de alguna manera la encarnación de una mónada? ?El cristianismo o Cristo mismo serían un acontecimiento específico?

Gilles Deleuze: No es grave, respondo muy rápido porque entre más "fundamental" es la pregunta más rápido hay que responder. -Risas- Es necesario sobre todo no decir, pero eso no tiene importancia porque no estaba en tu espíritu, pero estaba en tu formulación, es necesario sobre todo no identificar mónada y acontecimiento. El acontecimiento es lo que pasa y llega, la mónada es lo que contiene lo que pasa y que llega; el acontecimiento es franquear el Rubicón, la mónada es César. Sobre todo distinguir mónada-acontecimiento. Segundo punto: nunca la mónada es encarnada. No hay ninguna encarnación de la mónada, por una razón muy simple, es que la mónada se basta plena y entera sin puerta ni ventana. Cuando se dice, para ir más rápido, que la mónada tiene un cuerpo, esto quiere decir que en el dominio de los cuerpos, algo se relaciona a tal mónada, entonces si Cristo es encarnado, él está encarnado como todas las mónadas están encarnadas, es igualmente la mónada de la encarnación. ?Cristo plantea problemas particulares? Si, pero, en Leibniz, no al nivel de la encarnación. Plantea un problema muy particular a nivel de la trans-sustanciación, ahora bien la trans-sustanciación no es la encarnación, es la trans-encarnación donde el cuerpo, la sangre de Cristo deviene el pan y el vino. ?Lo ves? Plantea un problema particular en el sentido del paso de un cuerpo a otro, paso del cuerpo de Cristo al cuerpo pintado. Dicho esto, Leibniz personalmente es protestante y no cree en la trans-sustanciación, pero consiente en darle una ayuda al padre Desbosse que se desvela mucho en este aspecto, y él le dice -y es un momento muy divertido en la correspondencia con el padre Desbosse- si yo fuese usted -yo no tengo ese problema, no es mi asunto-, pero si yo fuese usted yo diría algo así como, y él da de la trans-sustanciación una de las interpretaciones más extrañas y que debe alegrarnos a todos, y que debió servirle a algunos católicos porque el padre Desbosse esta contento. En todo caso en cuanto a Cristo y a la encarnación, hasta donde conozco él no tiene ninguna posición especial, salvo que es seguramente el arquetipo o el modelo de la encarnación. Volvamos a nuestra génesis. Sobre todo no la inviertan, si bien uno está tentado a invertirla. Ustedes recuerdan de esta génesis que consiste, a partir de la mónada, la mónada contiene todo, expresa el mundo entero. Expresa el universo entero. Simplemente, atención: ella tiene una pequeña región privilegiada que expresa particularmente o claramente, lo hemos visto. Es la primera proposición. Segunda proposición: entonces tengo un cuerpo, esto es lo que tenemos que comprender. Entonces tengo un cuerpo. En efecto no puede ser de otro modo. Sería más cómodo, quizá, decir: tengo un cuerpo, entonces expreso una región privilegiada. La única cosa de la que estoy seguro es de la región privilegiada, mi pequeño departamento que yo expreso claramente, una vez dicho que expreso el mundo entero, pero lo expreso oscura y confusamente.
Sienten todo lo que no tendremos el tiempo de hacer. Sienten que hay, en Leibniz, todo tipo de mónadas, hay estatutos de mónadas muy diferentes. Por ejemplo una mariposa no remite a una mónada como ustedes o yo. Hay toda una jerarquía de las mónadas. Hay una gran jerarquía de las mónadas. Habría que preguntarse: ?hay mónadas que no expresan nada claramente, qué no tienen región particular? Aquí los textos son muy difíciles, habría que hacer estudios muy precisos. Leibniz varia según las ocasiones. Según las ocasiones, sugiere que ciertas mónadas permanecen completamente en la noche. Hay otras que durante cierto tiempo expresan una pequeña región clara. A mi modo de ver, los animales tienen una mónada que expresa una pequeña región clara, forzosamente. Por ejemplo una vaca expresa claramente su prado. Simplemente por el hecho de que expresa su prado, ella expresa poco a poco el mundo alrededor, el universo entero. Aún una vaca tiene una zona de expresión clara, y si se la transporta a otro prado, ella cambia de expresión clara. Entonces aún los animales, pero en otros textos, Leibniz parece decirnos que solo las almas razonables tienen una zona de expresión clara. Su zona de expresión clara es lo que concierne a su cuerpo. No tenemos tiempo, pero los textos son múltiples, principalmente en las cartas a Arnaud. Cito la página 215 en los fragmentos elegidos de Madame Prenant: "he dicho que el alma expresa naturalmente todo el universo en cierto sentido, y según la relación que los otros cuerpos tienen con el suyo -eso es lo que define mi región clara: todo lo que afecta mi cuerpo; y de cierta manera es necesario que eso pase por mi cuerpo". Pero como ustedes ven, no puedo decir que en primer lugar yo expreso claramente lo que pasa por mi cuerpo, y en segundo lugar la mónada. ?Por qué? Porque lo que es primero es la mónada sin puertas ni ventanas, ?por qué tiene una región de expresión clara? Porque tiene un cierto número de singularidades alrededor de las cuales esta constituida. En consecuencia digo

... fin de la primera parte...

Segunda parte: ?Qué es lo que me permite afirmar el cuerpo como objeto de la percepción? Y sobre estos dos puntos, sobre estos dos problemas, debo decir que las respuestas de Leibniz son asombrosas. Quisiera darselas para que ustedes reflexionen. Primera respuesta: ?qué explica que el cuerpo, que solo capto confusamente, pueda ser llamado al mismo tiempo la condición bajo la cual se restituye en mi, o pasa todo lo que se restituye en mí, todo lo que expreso claramente, la pequeña porción que expreso claramente? intento contarle a ustedes porque... ustedes encontrarán en Leibniz todo tipo de textos que dicen, a grosso modo, esto: hay pequeñas percepciones inconscientes, y con esas pequeñas percepciones inconscientes hacemos una percepción consciente. Más aún ese es el sentido de los órganos. Los ejemplos que él da son: ustedes no escuchan el ruido de las gotas de agua si ellas están muy lejos, ni escuchan el ruido de la ola lejana, y después poco a poco la ola está mas cerca, hasta que deviene una percepción consciente: el ruido del mar. O bien, dice: ustedes no escuchan lo que dice cada persona en una muchedumbre, pero escuchan la algarabía. Hay muchos textos de Leibniz en ese sentido. Y a los comentadores se les ha antojado que es en el sentido parte-todo. Se les ha antojado decir que es muy simple: uno no percibe las partes, pero percibe el todo, o bien eso nos recuerda algo sobre la psico-física. Un psicólogo, que en el momento del bachillerato nos ha sido muy penoso, se llamaba Fechner, él buscaba establecer una relación entre el acrecentamiento de la excitación y el surgimiento de la sensación. Siempre es enojoso, porque el bachillerato siempre es algo enojoso, pues Fechner es un filósofo del siglo XIX, y es genial. Y tiene como propiedad genial el ser leibniciano, ese es uno de los puntos fundamentales de la psico-física. Más aún, lejos de ser un sabio positivo, como nos lo hacen creer en la psico-física, lo que no es un cumplido, yo diría que es una especie de loco grandioso, es un gran romántico alemán, un post-romántico. Entonces es muy curioso que haya creado esta disciplina, pero poco importa.
Si ustedes miran los textos, tengo la impresión de que se percibirá algo muy, muy curioso. Intenten comprender por poco que sea, no es duro de comprender, del cálculo infinitesimal en su base. Ustedes tienen dos cantidades "x" y "y" que son las variables. Pueden someterlas a cualesquiera aumentos y disminuciones . Se las llama por ejemplo: Dx, Dy, todo lo que quieran. Y después pueden someterlas a adiciones y sustracciones.