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DELEUZE / LEIBNIZ Cours Vincennes - 20/05/1980 Télécharger ce cours en : pdf (disponible) rtf (disponible) Quisiera terminar estas sesiones sobre Leibniz planteando un problema que ahora he querido abordar. Vuelvo pues sobre esta cuestión, que planteé desde el comienzo, a saber ?qué quiere decir esta imagen, que el buen sentido frecuentemente se hace de la filosofía, qué es esta imagen que el buen sentido se hace a veces de la filosofía, como una especie de discusión donde fundamentalmente los filósofos no están de acuerdo? Una especie de atmósfera filosófica donde la gente disputa, se baten entre sí, mientras que en la ciencia al menos se sabe de que se habla. Se nos dice también que los filósofos o dicen todos la misma cosa, están todos de acuerdo, o dicen cosas opuestas. A propósito de Leibniz, quisiera tomar ejemplos muy precisos. ?qué quiere decir que dos filósofos no están de acuerdo? La polémica es algo así como un cierto estado de cosas que atraviesa ciertas disciplinas; yo no encuentro que haya más polémica en filosofía de la que hay en ciencia o de la que hay en arte. ?Qué es un filósofo que crítica a otro filósofo? ?Qué es esta función de la crítica? Leibniz nos suministra este ejemplo: ?qué quiere decir la oposición de Kant y de Leibniz, una vez dicho que ha sido una oposición en la historia de la filosofía? ?Qué quiere decir que Kant se ponga a criticar a Leibniz?
Quisiera numerar lo que les voy a decir. Una primera tarea: localizar las oposiciones. Hay dos oposiciones fundamentales desde el punto de vista del conocimiento. Funcionan como la tesis y la antítesis. Cuando se llega a extraer grandes oposiciones filosóficas, a nivel de los conceptos empleados por tales o cuales filósofos, es necesario también evaluar sus relaciones en estas oposiciones. Ellas no se anulan. Puede que haya una más profunda que la otra, una más decisiva. Si usted fracasa en su organización de las oposiciones, creo que, en ese caso, usted no ha sido capaz de comprender lo que está en cuestión en la polémica.
Del otro lado, Kant surge y dice: hay proposiciones sintéticas. Vean lo que es una proposición sintética, es una proposición donde uno de los términos no está contenido en el concepto del otro. ?Es un grito, es una proposición? Contra Leibniz, Kant dice no; dice que hay proposiciones sintéticas y solo se conoce por proposiciones sintéticas. La oposición parece perfecta. Entonces, se me vienen mil preguntas. ?Qué quiere decir discutir, discutir sobre quién tiene razón, quién tiene razón sobre qué? ?Eso es probable, está en el dominio de las proposiciones decidibles? Digo justamente que la definición kantiana debe interesarles porque, si ustedes profundizan, implica también una cierta concepción del conocimiento, y encontramos que esa concepción del conocimiento es muy diferente de la de Leibniz. Cuando se dice que el conocimiento procede solo por proposiciones sintéticas, es decir proposiciones tales que uno de los términos no está contenido en el concepto del otro, entonces hay síntesis entre dos términos. Alguien que dice eso ya no puede hacerse, del conocimiento, la concepción leibniciana. Él nos dirá al contrario que conocer no es descubrir lo que esta incluso en un concepto, conocer es necesariamente salir de un concepto para afirmar otra cosa. Se llama síntesis al acto por el cual se sale de un concepto para atribuirlo, o afirmar en él otra cosa. En otros términos, conocer siempre es desbordar el concepto. Conocer es ir más allá. ?Comprenden lo que se está jugando? En la primera concepción, conocer es tener un concepto y descubrir lo que está contenido en el concepto. Yo diría, en este caso, del conocimiento que está modelado sobre un modelo particular que es el de la pasión o la percepción. Conocer finalmente es percibir algo, conocer es aprehender, es un modelo pasivo del conocimiento, aún si muchas actividades dependen de él.
En el otro caso, al contrario, es salir del concepto para afirmar otra cosa, es un modelo de conocimiento-acto.
?Cuando se conoce? Se conoce cuando una proposición se reclama de un derecho. ?Qué es lo que define el derecho de una proposición? Lo universal y lo necesario. Cuando digo que la línea recta es el más corto camino de un punto a otro, tengo una proposición de derecho. ?Por qué? Porque no tengo necesidad de medir cada línea recta para saber que, si es recta, es el más corto camino. Toda línea recta, de entrada, a priori, es decir independientemente de la experiencia, es el más corto camino de un punto a otro, sino no sería una línea recta. Entonces yo diría que la proposición la línea recta es el más corto camino, constituye una proposición de conocimiento. Yo no espero la experiencia para reconocer que una línea recta es el más corto camino, al contrario, determino la experiencia, puesto que el más corto camino de un punto a otro es mi manera de trazar una línea recta en la experiencia. Toda línea recta es necesariamente el más corto camino de un punto a otro. Es una proposición de conocimiento y no de protocolo. Tomemos esta proposición, es una proposición a priori. Ahora podemos plantear, por fin, la cuestión del reparto entre Leibniz y Kant, a saber ?es una proposición analítica o es una proposición sintética? Kant dice algo muy simple: necesariamente es una proposición sintética a priori, ?por qué? Porque cuando usted dice que la línea recta es el más corto camino de un punto a otro, usted sale del concepto de línea recta. ?En "línea recta" no está contenido ser el más corto camino de un punto a otro? Es obvio que Leibniz diría que esta contenido en "línea recta". Kant dice no, el concepto de línea recta, según la definición euclidiana, es: línea ex aequo en todos sus puntos. De esta definición no se puede sacar "el más corto camino de un punto a otro". Es necesario que ustedes salgan del concepto para afirmar otra cosa. No estamos convencidos. ?Por qué Kant dice esto? Kant respondería, supongo, que el más corto camino de un punto a otro, es un concepto que implica una comparación, la comparación de la línea más corta con las líneas que son, o bien líneas quebradas o bien curvilíneas, es decir las curvas. Yo no puedo decir que la línea recta es el más corto camino de un punto a otro sin sub-entender una comparación, una relación de la línea recta con las líneas curvas. Eso le basta a Kant para decir que hay ahí una síntesis; usted está forzado a salir del concepto de línea recta para alcanzar el concepto de línea curva, y es en la relación de las líneas rectas con las líneas curvas que usted dice la línea recta es el más corto camino de un punto a otro... es una síntesis, entonces el conocimiento es una operación sintética. ?Leibniz estaría incomodo por esto? No, él diría que evidentemente es necesario que usted tenga en el espíritu el concepto de línea curva cuando usted dice que la línea recta es el más corto camino de un punto a otro, pero Leibniz es el creador de un cálculo diferencial por el cual la línea recta será considerada como el límite de las curvas. Hay un proceso al límite. De ahí el tema de Leibniz: es una relación analítica, simplemente es un análisis infinito. La línea recta es el límite de la curva, tanto como el reposo es el límite del movimiento. ?Avanzamos? O bien, entonces, no podemos trazarla, o bien, entonces, ellos dicen lo mismo. ?Qué sería que ellos dijeran lo mismo? Eso querría decir que lo que Leibniz llama análisis infinito es la misma cosa que lo que Kant llama síntesis finita. Entonces es solo una cuestión de palabras. En esta perspectiva, en ese estadio, se diría que ellos están de acuerdo en establecer una diferencia de naturaleza. La una entre el análisis finito y el análisis infinito, la otra entre el análisis y la síntesis. Volvemos a lo mismo, lo que Leibniz llama análisis infinito, Kant lo llamará síntesis finita.
Ven ustedes la idea del buen sentido según la cual, a la vez, una disputa filosófica es inextricable puesto que no se puede decidir quien tiene la razón, y al mismo tiempo no tiene ninguna importancia saber quien tiene la razón pues todos dicen la misma cosa. Mas aún el buen sentido puede concluir: la única buena filosofía es la mía. Situación trágica. Porque si el buen sentido realiza las metas de la filosofía, mejor de lo que la filosofía misma lo hace, no hay razón para fatigarse haciendo filosofía. ?Entonces?
Hemos visto que hay una gran proposición leibniciana, bajo el nombre de principio de los indiscernibles, a saber que toda diferencia, en última instancia, es conceptual. Toda diferencia está en el concepto. Si dos cosas difieren, no pueden simplemente diferir por el número, por la figura, por el movimiento, es necesario que su concepto no sea el mismo. Toda diferencia es conceptual. Veamos en qué está proposición es verdaderamente el presupuesto de la proposición precedente de Leibniz. Si él tiene razón en éste punto, si toda diferencia es conceptual, es evidente que se conoce analizando los conceptos, puesto que conocer es conocer por diferencias. Entonces si toda diferencia, en última instancia, es conceptual, el análisis del concepto es el que nos hace conocer la diferencia, y por tanto quien, simplemente, nos hace conocer. Se ve entonces la tarea matemática tan activa a la que Leibniz se ve arrastrado por todo esto, y esta tarea consiste en mostrar que las diferencias entre las figuras, las diferencias de números, remiten a las diferencias en los conceptos.
?Qué quiere decir eso? Él toma ejemplos a primera vista muy convincentes. Consideren dos manos. Cada uno de ustedes sabe que las dos manos no tienen exactamente los mismos trazos, ni la misma distribución de poros. De hecho, no hay dos manos idénticas. Y este es un punto para Leibniz: si hay dos cosas es necesario que difieran en el concepto, es su principio de los indiscernibles.
?Kant se ha convertido en el más fuerte? Volvamos a la línea recta. La idea de la síntesis, apercibiremos que no era cuestión de palabras con Leibniz. Si permanecemos en la diferencia análisis-síntesis, no tenemos el medio de saberlo.
En este punto, apercibimos que no hemos salido de todo esto porque apercibimos que Kant, como quien no quiere la cosa, y no estaba obligado a decirlo, más aún él podría decirlo cien páginas después, Kant no puede sostener la proposición que acaba de plantear sobre la irreductibilidad de las determinaciones espacio-temporales con relación a las determinaciones conceptuales, él solo puede afirmar esta irreductibilidad porque ha dado un golpe de fuerza. Para que su proposición tuviera un sentido, él necesitaba que hubiese cambiado radicalmente la definición tradicional del espacio y el tiempo. Espero que para ustedes se vuelva más sensible. Da toda una nueva determinación del espacio y del tiempo. ?Qué quiere decir eso? En la oposición Kant-Leibniz, llegamos a un tercer escalón. Esta oposición no tendría ningún interés si no vemos que las proposiciones leibnicianas y las proposiciones kantianas se distribuyen en dos espacio-tiempos de hecho diferentes. En otros términos, no es el mismo espacio-tiempo del que Leibniz decía: Todas esas determinaciones de espacio y de tiempo son reducibles a las determinaciones conceptuales, y ese otro espacio-tiempo del que Kant nos dice que las determinaciones de espacio-tiempo son absolutamente irreducibles al orden del concepto. Habría que mostrar eso de una manera sencilla; es un momento en el que el pensamiento vacila. Durante mucho, muchísimo tiempo, el espacio ha sido definido, de cierta manera, como el orden de las coexistencias. El orden de las coexistencias o de las simultaneidades. Y el tiempo ha sido definido como el orden de las sucesiones. Ahora bien ?es por azar que Leibniz, que sostiene esta concepción muy antigua, la lleve a su termino, hasta una especie de formulación absoluta? Leibniz añade, y lo hace formalmente: el espacio es el orden de coexistencias posibles y el tiempo es el orden de sucesiones posibles. ?Por qué es al añadir "posible" qué la lleva a lo absoluto? Porque eso remite a su teoría de la composibilidad y del mundo. Entonces el captura la vieja concepción del espacio y del tiempo, y se sirve de ella para su propio sistema. A primera vista este parece un mal paso, en efecto es muy delicado cuando se me dice defina el espacio, defina el tiempo, si yo como de manera refleja digo que el tiempo es del orden de las sucesiones y el espacio es del orden de las coexistencias, entonces es un asunto de poca monta. ?Qué es lo que le molesta a Kant? En páginas muy bellas, dice, Kant dice, que eso no es así, dice que de una parte, no puedo definir el espacio por el orden de coexistencias, y de otra parte no puedo definir el tiempo por el orden de sucesiones. ?Por qué? Porque "coexistencias", después de todo pertenece al tiempo. Coexistencia quiere decir, literalmente, al mismo tiempo. En otros términos es un modo del tiempo. El tiempo es una forma en la cual pasa no solo lo que se sucede, sino lo que es al mismo tiempo. En otros términos, la coexistencia y la simultaneidad son un modo del tiempo.
Mucho tiempo después habrá una teoría muy famosa que es la de la simultaneidad, en la cual uno de los aspectos fundamentales será pensar la simultaneidad en términos de tiempo, no digo que Kant haya inventado la relatividad, digo que una formula de este tipo, en lo que tiene para nosotros de comprensible, no habría sido comprensible si no hubiese estado Kant unos siglos antes. Kant es el primero en decirnos que la simultaneidad no pertenece al espacio sino que pertenece al tiempo.
Cuando Kant dice que el espacio es una forma, es decir no es una substancia, eso quiere decir que no remite a las cosas que lo llenan. ?Cómo habría que definir esta forma? Nos dice que es la forma de la exterioridad. Es la forma bajo la cual nos llega todo lo que es exterior a nosotros, de acuerdo, pero ?no es más que eso? También es la forma bajo la cual llega todo lo que es exterior a si mismo. Ahí puede, él, rehacer un salto en la tradición. La tradición había definido el espacio como partes extra partes, una parte del espacio es exterior a otra. Pero lo que era solo un carácter del espacio, Kant lo toma para hacerlo la esencia del espacio. El espacio es la forma de exterioridad, es decir la forma bajo la cual nos llega lo que nos es exterior, y llega lo que permanece exterior a sí mismo. Si no hubiese espacio, no habría exterioridad.
Saltemos al tiempo. Kant nos dará la definición simétrica, nos plantea que el tiempo será forma de interioridad. ?Que quiere decir? primero que es la forma de lo que nos llega del interior, del interior en nosotros. Pero ?simplemente quiere decir eso? Las cosas son en el tiempo, eso implica que tienen una interioridad. El tiempo es la manera como la cosa es interior a sí misma.
Kant ha hecho esta especie de revolución: arrancar el espacio y el tiempo del orden del concepto porque ha dado del espacio y del tiempo dos determinaciones absolutamente nuevas: forma de exterioridad y forma de interioridad. Leibniz esta al final del siglo XVII, e inicios del XVIII, Kant es el siglo XVIII. No hay mucho tiempo entre ellos. ?Que pasa? Hay que hacer intervenir todo: mutaciones científicas, la ciencia llamada newtoniana, los asuntos políticos. No podemos creer que cuando hay un cambio tan radical en el orden de los conceptos no haya pasado nada socialmente. Pasa, entre otras, la revolución francesa, ?ha implicado otro espacio-tiempo? No sabemos. Hay mutaciones de la vida cotidiana, que el orden de los conceptos filosóficos expresa a su manera, aún si se adelanta.
Y cuando ustedes ven en filósofos más bien tardíos, como Heidegger, una especie de gran canto al tema de lo abierto, ven como Heidegger se reclama de Rilke que debe esta noción de lo Abierto al romanticismo alemán. Entonces comprenden mejor porque Heidegger experimenta la necesidad de escribir un libro sobre Kant. El valorizará a fondo el tema de lo Abierto. Al mismo tiempo que los poetas lo inventan como valor rítmico o valor estético; los sabios lo inventan como especie científica.
(fin de la cinta)... Busco los cambios profundos que la filosofía kantiana entraña, a la vez con relación a la filosofía llamada clásica y con relación a la filosofía de Leibniz. Hemos visto un primer cambio concerniente al espacio-tiempo. Hay un segundo cambio concerniente esta vez al concepto de fenómeno. Vamos a ver de donde se desprende. Durante mucho tiempo el fenómeno ?se opone a qué y qué quiere decir? Frecuentemente se traduce fenómeno por apariencia. Las apariencias. Y las apariencias son, pongamos, lo sensible. La apariencia sensible. Y ?de qué se distingue la apariencia? Forma un doblete, forma una pareja con la noción correlativa de esencia. La apariencia se opone a la esencia. Y el platonismo desarrollará una dualidad de la esencia y la apariencia, de las apariencias sensibles y las esencias inteligibles. Saldrá entonces una celebre concepción: la concepción de dos mundos. Hay dos mundos: ?el mundo sensible y el mundo inteligible? ?por nuestro cuerpo y nuestros sentidos somos prisioneros de un mundo de apariencias? Kant emplea la palabra fenómeno, y el lector tiene la impresión de que cuando intenta poner la vieja noción de apariencia bajo la palabra kantiana, ya no funciona. ?No hay aquí, al nivel del fenómeno, una revolución tan importante como la del tiempo y el espacio? Cuando Kant emplea la palabra fenómeno, la carga con un sentido todavía más violento: no es la apariencia la que nos separa de la esencia, es la aparición. Lo que aparece en tanto que esto aparece. El fenómeno en Kant, no es la apariencia, es la aparición. La aparición es la manifestación de lo que aparece en tanto que aparece. ?Por qué está inmediatamente ligado a la revolución precedente? Porque cuando yo digo que lo que aparece en tanto que aparece, ?qué quiere decir en tanto que? Quiere decir que lo que aparece, aparece necesariamente en el espacio y en el tiempo. Esto se suelda inmediatamente a las tesis precedentes. Fenómeno quiere decir: lo que aparece en el espacio y en el tiempo. No quiere decir la apariencia sensible, quiere decir la aparición espacio-temporal. ?Qué muestra hasta que punto no es la misma cosa? Si busco el doblete con el que está en relación la aparición, vemos que apariencia está en relación con la esencia, al punto que hay dos mundos, el mundo de las apariencias y el mundo de las esencias. Pero aparición, ?con qué está en relación? Aparición está en relación con condición. Algo que aparece, aparece bajo las condiciones que son las condiciones de su aparición. Las condiciones son el hacer aparecer de la aparición. Son las condiciones bajo las cuales lo que aparece, aparece. La aparición remite a las condiciones de la aparición, mientras que la apariencia remite a la esencia. Otros dirán que la aparición remite al sentido. El doblete es: aparición y sentido de la aparición. El fenómeno ya no es pensado con una apariencia con relación a su esencia, sino como una aparición con relación a su condición o su sentido. Un nuevo trueno: solo hay un mundo constituido por lo que aparece y el sentido de lo que aparece. Lo que aparece no remite a las esencias que estarían detrás de la apariencia, lo que aparece remite a las condiciones que condicionan la aparición de lo que aparece. La esencia deja su lugar al sentido. El concepto ya no es la esencia de la cosa, es el sentido de la aparición. Comprendan que es todo un nuevo concepto en filosofía de donde partirá la determinación de la filosofía bajo el nombre de una nueva disciplina, a saber la fenomenología. La fenomenología será la disciplina que considera los fenómenos como apariciones, remitiendolos a las condiciones o a un sentido, en lugar de considerarlos como las apariencias remitiendo a las esencias. La fenomenología tomará tantos sentidos como ustedes quieran pero tendrá, al menos, está unidad, a saber su primer gran momento será con Kant, que pretende hacer una fenomenología, precisamente porque ha cambiado la concepción del fenómeno, lo ha hecho objeto de una fenomenología en lugar de hacerlo objeto de una disciplina de las apariencias. El primer gran momento en que la fenomenología se desarrollará como disciplina autónoma sera con Hegel que titulará "Fenomenología del Espíritu" a un celebre texto. Ahora bien, la palabra es insólita. Siendo "La fenomenología del Espíritu" precisamente el gran libro que anuncia la desaparición de los dos mundos, ya no hay más que un mundo. La formula de Hegel es: detrás de la cortina no hay nada que ver.
Filosóficamente eso quiere decir que el fenómeno no es una apariencia detrás de la cual estaría la esencia, el fenómeno es una aparición que remite a las condiciones de su aparición. Solo hay un mundo. En ese momento la filosofía rompe sus últimas ataduras con la teología.
El segundo momento de la fenomenología será el momento de Husserl que renovará la fenomenología por una teoría de la aparición y del sentido. Inventará una forma de lógica propia a la fenomenología. Evidentemente las cosas son más complejas.
También esta es una historia rara. ?Cuando nace esta noción de subjetividad? Leibniz lleva hasta el límite, por los caminos del genio y del delirio, los presupuestos de la filosofía clásica. En un punto de vista como el de Leibniz, no se tiene mucho que elegir. Son filosofías de la creación. ?Qué quiere decir una filosofía de la creación? Son las filosofías que tiene con la teología una cierta alianza, al punto que aún los ateos, por ateos que sean, pasarán por Dios. Y esto no se juega al nivel de la palabra, evidentemente. Tenían esta alianza con la teología que hacía que ellos partieran de Dios de cierta manera. Es decir que su punto de vista es fundamentalmente creacionista. Y aún los filósofos que hacen algo diferente al creacionismo, es decir que no se interesan o que reemplazan el concepto de creación por otra cosa, es en función del concepto de creación que luchan contra la creación. De todas maneras, de lo que parten es del infinito. Los filósofos tenían una manera inocente de pensar a partir del infinito, y el infinito se lo daban. Había infinito. Había infinito por todas partes, en Dios y en el mundo. Eso les permitía hacer cosas como el análisis infinitesimal. Una manera inocente de pensar a partir del infinito eso quiere decir un mundo de la creación. Podían ir muy lejos, pero no hasta el límite: la subjetividad. Para plantear esta dirección era necesario otro conjunto. ?Por qué no pueden ir hasta el límite de un descubrimiento de la subjetividad, aunque van muy lejos? Descartes inventa un concepto, el famoso pienso entonces soy. A saber el descubrimiento de la subjetividad o de un sujeto pensante. el descubrimiento de que el pensamiento remite a un sujeto. La idea de un sujeto pensante, un griego no habría comprendido de que se le habla. Leibniz no lo olvidará, hay una subjetividad leibniciana. Y generalmente se define la filosofía moderna por el descubrimiento de la subjetividad. Ellos no pueden ir hasta el límite del descubrimiento de la subjetividad por una razón muy simple, es que esta subjetividad, por lejos que hayan ido en sus exploraciones, no puede ser planteada como creada, precisamente porque ellos tienen una manera inocente de pensar a partir del infinito.
El sujeto pensante, como sujeto finito solo puede ser pensado como creado, creado por Dios. ?Qué quiere decir: El pensamiento relacionado con el sujeto solo puede ser pensado como creado? Eso quiere decir que el sujeto pensante es substancia, es una cosa. Res. No es una cosa extensa, como lo dice Descartes, es una cosa pensante. Es una cosa inextensa, pero es una cosa, es una substancia, y tiene el estatuto de las cosas creadas, es una cosa creada, una substancia creada. ?Eso los bloquea? Me dirán que no es difícil, solo tienen que poner el sujeto pensante en el lugar de Dios, pero permutar los lugares no tiene interés. En tal caso habría que hablar de un sujeto pensante infinito con relación al cual los sujetos pensantes finitos serían ellos mismos substancias creadas. No ganaríamos nada. Entonces su fuerza, a saber: esta manera inocente de pensar en función de lo infinito, los lleva hasta las puertas de la subjetividad y les impide franquear esta puerta.
Nuevo trueno. Kant se empeña en encontrar una nueva relación del pensamiento con el espacio y el tiempo. Pura forma, forma vacía, entonces Kant deviene esplendido: dice del "yo pienso" que es el pensamiento más pobre. Simplemente es la condición de todo pensamiento de algo. Pienso es la condición de todo pensamiento de algo que aparece en el espacio y en el tiempo, pero el mismo es una forma vacía que condiciona toda aparición. Esto se vuelve un mundo muy severo, un mundo desértico. Crece el desierto. Lo que ha desaparecido es el mundo habitado por lo divino, por lo infinito, ha devenido el mundo de los hombres. Lo que ha desaparecido es el problema de la creación y en su lugar aparece otro problema que va a ser el problema del romanticismo, a saber: el problema del fundamento. El problema del fundamento o de la fundación. Ahora se hace un pensamiento astuto, puritano, desértico, que se pregunta, una vez dicho que el mundo existe y que aparece, ?cómo fundarlo? La cuestión de la creación es expulsada, ahora llega el problema del fundamento. Si hay verdaderamente un filósofo que ha sostenido el discurso de Dios, es Leibniz. Ahora el modelo del filósofo ha devenido el héroe, el héroe fundador. Es el que funda en un mundo existente, no es el que crea el mundo. Lo que es fundador es lo que condiciona la condición de lo que aparece en el espacio y en el tiempo. Ahí todo está ligado. Cambio en la noción de espacio-tiempo, cambio en la noción de sujeto. El sujeto pensante como pura forma no será más que el acto de fundar el mundo tal como aparece y el conocimiento del mundo tal como aparece. Es toda una nueva empresa. Hace un año yo había intentado distinguir el artista clásico y el artista romántico. El clásico y el barroco son dos polos de la misma empresa. Yo decía que el artista clásico es aquel que organiza los medios y que, de cierta manera está en la situación de Dios, es la creación. El artista clásico recomienza siempre la creación, organizando los medios, y sin dejar de pasar de un medio a otro. Pasa del aire a la tierra, separa la tierra y las aguas. Exactamente la tarea de Dios en la creación. Le hacen a Dios una especie de apuesta: van a hacer otro tanto, ese es el artista clásico. El romántico, a primera vista, sería menos loco, su problema es el del fundamento, ya no el del mundo, es el de la tierra, ya no es el del medio, es el del territorio. Salir del territorio para encontrar el centro de la tierra, eso es fundar. El artista romántico ha renunciado a crear porque tiene una tarea más heroica, y esta tarea heroica es la fundación. Ya no es la creación y el medio, es: abandono mi territorio. Empedocles. El fundamento está en el sin fondo. Toda la filosofía post-kantiana de Schelling se hará alrededor de esta especie de concepto copioso donde el fondo, el fundamento, es el sin fondo. El lied es eso, es el trazo de un territorio frecuentado por el héroe, y del que el héroe se va, parte para el centro de la tierra, el desierto. El canto de la tierra. Malher. La oposición sostenida entre la cancioncilla del territorio y el canto de la tierra.
Este doblete musical territorio-tierra, es el correspondiente exacto de lo que es en filosofía el fenómeno de la aparición y las condiciones de la aparición. ?Por qué abandonan el punto de vista de la creación?
Todo lo que se llama dialéctica y la operación del infinito se trasforma, el infinito deviniendo y devenido el acto por el cual la finitud va más allá constituyendose en fundamento del mundo. He aquí que lo infinito esta subordinado al acto de lo finito.
Termino sobre dos cosas: ?que puede querer decir ser leibniciano hoy? ?Crea Kant absolutamente una especie de conjunto conceptual radicalmente nuevo? ?Son coordenadas conceptuales filosóficas de hecho nuevas?
?Qué harán los post-kantianos? Los post-kantianos son filósofos que dirán ante todo que Kant es genial, pero no se puede permanecer en una relación exterior de la condición y de lo condicionado, pues si se permanece en esa relación de hecho, a saber: que hay armonía de lo condicionado y de la condición, y es así, se está forzado a resucitar un Dios como garantía de la armonía.
Ven ustedes, entonces, que ellos pueden, al limite, encontrar a todo Leibniz. ?Y nosotros? Así han pasado las cosas. Defino entonces la filosofía como la actividad que consiste en crear conceptos. Crear conceptos es tan creador como el arte. Pero, como todas las cosas, la creación de conceptos se hace en correspondencia con otros modos de creación. En que sentido se tiene necesidad de conceptos. Es una existencia material. Los conceptos son bestias espirituales. ?Cómo se hacen estas especies de llamados a los conceptos? Los viejos conceptos servirán a condición de ser retomados en nuevas coordenadas conceptuales. Hay una sensibilidad filosófica, es el arte de evaluar la consistencia de un conjunto de conceptos. ?Funciona? ?Cómo funciona? La filosofía no tiene una historia separada del resto. Nada, nadie es superado. No somos superados en lo que creemos. Por definición siempre somos superados en lo que no creemos. ?Qué pasa en nuestra filosofía contemporánea? Creo que el filósofo ha dejado de tomarse por un héroe fundador, a la manera romántica. Lo que ha sido fundamental en lo que se puede llamar, a grosso modo, nuestra modernidad, ha sido esta especie de fracaso del romanticismo por nuestra cuenta. Hordërlin y Novalis no funcionan ya para nosotros o, para nosotros, solo funcionan en el marco de nuestras nuevas coordenadas. Se ha dejado de tomarlos por héroes. El modelo del filósofo y del artista ya no es Dios en cuanto se propone crear el equivalente de un mundo, ya no es el héroe en cuanto se propone fundar un mundo, ha devenido otra cosa. Hay un pequeño texto de Paul Klee donde el intenta decir como ve su diferencia con los pintores precedentes. Ya no podemos ir al motivo. Hay una especie de flujo continuo y ese flujo tiene torsiones. Después el flujo no pasa ya por ahí. Las coordenadas de la pintura han cambiado.
Leibniz es el análisis infinito, Kant es la gran síntesis de la finitud. Supongamos que hoy estamos en la edad del sintetizador, es otra cosa.
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